La música no debe tener ningún tipo de explicación. Hasta hablar de sentimientos sería inútil. El brillo interior que nos provoca el sonido es tan personal que no hay palabras ni significados que puedan justificar de un modo general esa maravilla. Y como tal, dejemos que fluya libre, como la sangre fresca que corre infinita por nuestro interior como un secreto, como el grito de un recién nacido, como el amor adolescente en los colegios. Dejemos de una vez de buscarle una explicación porque no la tiene, somos ya demasiados para lograr alcanzarla. La vida es inexplicablemente bella, y la belleza verdadera es imposible, bendito e inexplicable motivo que alimenta nuestra existencia desde el principio, bendito misterio que a unos y otros nos aumenta el instinto vital como si un puñado de palabras mezcladas azarosamente colgaran del alma buscando constantemente el origen de la naturaleza, buscando esa pequeña ficción única que nos persigue a unos y a otros una y otra vez, esa que no para, porque está viva.
Ultima modificacion el Lunes, 27 Diciembre 2010
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