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Con la Virgen de la Soledad la ciudad ya está cumplida. Más allá del aluvión –y hasta moda– que Andalucía en general experimenta en torno a la petición de coronaciones canónicas de imágenes marianas, lo cierto es que, analizando la historia devocional de cada ciudad, así como la solera y trayectoria de las efigies que han mantenido el pulso del fervor religioso en sus entornos, hay imágenes en las que la petición de coronación se antoja más como un ajuste de cuentas pendiente que como la meta a una carrera de mérito.

Y es el caso de la Soledad de Mena. Y de, a vuelapluma, otra media docena de devociones históricas de pasión y gloria que podrían ser coronadas canónicamente con sobrados méritos, para que así los fieles y la Iglesia de Málaga les devolvieran trayectorias amplias de fervor continuado, contra viento y marea, vertebrando la religiosidad popular de los malagueños a lo largo de los siglos.

De estas devociones, que la propia hemeroteca las hace emerger por sí solas y huelga nombrarlas, la Virgen de la Soledad de Santo Domingo ya está donde se merece. Una devoción nacida a finales del siglo XVI y cuya hermandad en 1915 formó con la del Cristo de la Buena Muerte la actual Congregación de Mena que cerró este 11 de junio con la coronación de la Dolorosa su centenariazo, que ha incluido dos visitas a la Catedral a lo largo de su efeméride.


Los previos

La ceremonia de coronación celebrada en la Catedral presentó, quizá, el más acertado altar que se recuerda para este tipo de efemérides, ajustado perfectamente a la arquitectura del presbiterio y facilitando un acceso cómodo a la imagen para el momento de la imposición del halo. Los congregantes realizaron una obra arquitectónica efímera -con maderas policromadas que imitaban al mármol del baldaquino- para cobijar a la Virgen de la Soledad, que se presentó sobre la peana de carrete del Chiquito. Una pintura de ángeles con el Espíritu Santo, realizada por Francisco Naranjo, enmarcó a la Dolorosa en un culto en el que estuvieron representados Santo Domingo de Guzmán y San Carlos, titulares de la sede canónica de la Congregación.

A las 11.51 horas llegó el momento cumbre: el obispo, Jesús Catalá, y el cardenal Fernando Sebastián, imponían el halo de coronación a la Virgen de la Soledad. La misa estacional se prolongó una hora y media aproximadamente [la homilía íntegra, aquí]. La parte musical corrió a cargo de la capilla Maestro Iribarren, dirigida por el organista Antonio del Pino, que interpretaron piezas de una misa de Juan Francés de Iribarren fechada en 1749. Una ceremonia de sabor barroco con un deslucido final, pues el organista Adalberto Martínez no tocó en la procesión de salida de los celebrantes de la misa estacional, tras una descoordinación previa en el canto de la Salve.

El viernes, previamente, la Soledad de Mena abandonaba Santo Domingo en el trono de la Soledad de Antequera, luciendo un atuendo que rompía con el que ha sido el constante atavío de la imagen, su característico tocado blanco. Más allá de valoraciones, que las hubo para todos los gustos, es objetivo el impacto que generó. La banda Trinidad Sinfónica acompañó a la imagen hasta la Catedral en una jornada en la que el terral fue inmisericorde e influyó sin duda en la cantidad de público, especialmente en las primeras horas, aunque siempre estuvo acompañada.

La otra salida fue el traslado después de la ceremonia de Coronación. Muy después; si la misa estacional finalizó en torno a las 12.30 horas, hasta pasadas las 14.40 el cortejo no salió a un semivacío Patio de los Naranjos. Dio tiempo a la desbandada general y a que una mayoría de turistas sustituyeran a los cofrades que no aguantaron las más de dos horas de espera. En su traslado visitó a la Soledad del Sepulcro, que aguardaba en el presbiterio de la Abadía del Císter. Para el traslado, la Virgen volvió a dejar a un lado su personalidad en el atuendo, saliendo con una mantilla sobre la cabeza, sin continuar por el pecho, y un manto liso. Portado por miembros de la Marina, sin música y entrando por la puerta pequeña de la casa hermandad del Sepulcro, el traslado dio paso a la salida procesional a partir de las ocho de la tarde.


Procesión triunfal

Algo antes de las ocho de la tarde salía el cortejo de la Congregación de Mena con su característica y austera cruz guía desde la iglesia de San Agustín, pasando por delante de la casa hermandad del Sepulcro. Abrió procesión la banda de cornetas y tambores Jesús Cautivo, que marchó en la comitiva hasta la esquina de la plaza de Uncibay, en donde se despidió de la Dolorosa a los sones de la marcha ‘Bendición’.

Diversas representaciones de hermandades de gloria y pasión formaron el primer tramo del cortejo, que cerraron las cofradías con titular coronada canónicamente por orden de menos antigua a más, con la excepción de la Patrona, Santa María de la Victoria, que se posicionó en último lugar. Las hermandades de la parroquia sin esta prerrogativa, como el Rosario de Santo Domingo y la Estrella, no contaron con puesto de privilegio en el cortejo e iban mezcladas con las de su naturaleza.

Tras las representaciones, que se retiraron en la plaza de la Constitución, marchó un nutrido grupo de hermanos con cirios, más de dos centenares, con más de una cincuentena muy jóvenes, que cerraba el nuevo estandarte de coronación. Antecediendo al trono se situó una amplia representación militar y religiosa y la cuadrilla de acólitos, con ocho ciriales sin pertiguero.

La Virgen aparecía vestida con su atuendo característico y luciendo su espléndido halo de coronación que, lejos de alterar el atavío que identifica a la Soledad de Mena, viene a reforzarlo. El trono del Jueves Santo lució un fino adorno de calas y frecsias blancas en sus ánforas y estrenó la pintura de la toldilla exterior, a cargo de Pablo González.

Tras la imagen marchó la Sociedad Filarmónica de la Oliva de Salteras, que debutaba en una procesión en Málaga. La prestigiosa banda interpretó una muy inteligente cruceta musical que navegó por la difícil cuerda de funambulista que es ajustar la música a un momento glorioso sin descontextualizar la atmósfera austera que exige una Dolorosa enlutada. La solemnidad se impuso a un, a veces, mal entendido sentido ‘glorioso’ asociado a marchas jaraneras que no siempre encajan. Acertadamente distribuidas, se oyeron todas las marchas de coronación, las propias del patrimonio de la Congregación y otras piezas procesionales, algunas muy originales y de calidad como ‘Lunes Santo en el Museo’ (José Manuel Delgado), ‘Estrella’ (Manuel Marvizón) o ‘Nuestra Señora del Patrocinio’ (Pedro Gámez Laserna), dedicadas a imágenes a las que acompaña esta banda saltereña en la Semana Santa de Sevilla.

Durante el recorrido diversos balcones y altares se levantaron en honor a la Dolorosa, en mucho de los cuales cayeron lluvias de aleluyas y pétalos. Llamó la atención la nutrida petalada ofrecida en el último tramo de calle Carretería, que la Virgen no recibió completa al no detenerse por suficiente tiempo el trono, que acababa de cambiar de turno de portadores. Y no ocurrió, desde luego, porque la procesión fuese especialmente ágil. Quizá por un ritmo excesivamente parsimonioso y por las paradas del trono tan prolongadas, en el último tramo del recorrido a partir del pasillo de Santa Isabel, mermó considerablemente la afluencia de público.

En ese ambiente más familiar, rayó lo surrealista la -a todas luces y por enésima vez- excesiva sobreactuación policial, tanto alrededor del trono, como en cuanto a despliegue de tráfico se refiere: accesos al centro histórico cortados desproporcionadamente antes de tiempo, prohibición de aparcar en sitios aparentemente inocuos como el Hoyo de Esparteros... Un ejemplo más del alarmante desconocimiento por parte de los responsables de seguridad de la dimensión de los actos cofrades y el modo de vivirlos que tienen los ciudadanos.

La lentitud del cortejo hizo que las cuatro imágenes de culto que lo tenían previsto esperaran más de la cuenta la llegada de la Soledad de Mena Coronada a sus altares: la Virgen del Traspaso y Soledad de Viñeros aguardaba en la iglesia de Santa Catalina y la imagen llegó a la una de la madrugada; la Soledad de Ávalos lo hacía en la casa hermandad de la Sagrada Cena –en donde se leyó un prolongado texto alusivo con megafonía, en torno a las 2.15 horas-.

La Virgen de los Dolores del Puente lucía en su capilla transformada para la efeméride y la Virgen de la Estrella presidía la puerta de los tronos de la iglesia de Santo Domingo. Estas dos últimas imágenes fueron visitadas por la Soledad de Mena con las claritas del día. Y es que a las 6.25 horas de la mañana, dos horas y media después de lo previsto, la Soledad Coronada entraba en su salón de tronos y la ciudad ajustaba cuentas pendientes con una de sus devociones de siempre.

 

LA CRUCETA MUSICAL DE LA CORONACIÓN

· Así sonó el traslado a la Catedral, por la Trinidad Sinfónica

· Música de la procesión triunfal, por la Oliva de Salteras

Publicado en Málaga
Jueves, 21 Abril 2016

#radioElCabildo · 21/04/2016


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Publicado en Podcast
Jueves, 14 Abril 2016

#radioElCabildo · 14/04/2016


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Sábado, 10 Octubre 2015

Mena sale

La jornada de este sábado contará con la última salida extraordinaria del año 2015 en la capital: la que conmemora el centenario de la Congregación de Mena, nacida en 1915 a raíz de la fusión de la hermandad de la Buena Muerte con la de la Soledad de Santo Domingo.

Por este motivo, las veneradas imágenes han permanecido en la Catedral de la Encarnación recibiendo honores en un triduo de carácter extraordinario que finaliza este mismo sábado 10, a las doce del mediodía, y que está celebrando el vicario de la Diócesis, José Ferrary. En este tercer día de triduo se entregarán los títulos de padrinos de la coronación canónica de la Soledad a las Hermanas de la Cruz y a la Armada Española.

Finalizados los cultos, este sábado ya por la tarde, el Cristo de Mena y la Virgen de la Soledad retornarán en procesión a su capilla en la iglesia de Santo Domingo. Lo harán compartiendo trono, el del Señor, y a modo de Stabat Mater, tal y como se suele presentar al culto diario, pero sin la presencia de María Magdalena.

La comitiva partirá a las 18.30 horas del interior de la Catedral, para lo que ha sido necesario adaptar el trono a seis varales en lugar de ocho, y recorrerá el siguiente itinerario hasta El Perchel: Patio de los Naranjos, Císter, San Agustín, Granada, plaza del Siglo, Molina Lario, plaza del Obispo, Strachan, Torre de Sandoval, Bolsa, Marqués de Larios, plaza de la Constitución, Especería, Nueva, plaza de Félix Sáenz, Sebastián Souvirón, plaza de Arriola, Atarazanas, Prim, puente de la Esperanza, San Jacinto, plaza de la Legión Española, plaza Fray Alonso de Santo Tomás y a su templo, hacia las 0.30 horas de la noche.

La procesión se integrará principalmente de congregantes portando cirios, si bien se esperan diversos cargos militares de la Armada y la Legión, entes a las que la Congregación se halla vinculada. El trono, que reduce a 140 su número de portadores, contará con un relevo en la plaza de la Constitución. Marchará la banda de música de la Paz que interpretará, entre otras piezas, las marchas dedicadas con motivo de la efeméride: 'Centenario', de José Antonio Molero, y 'Centenario de Mena', de José Manuel Castelló.

Publicado en Málaga

La congregación de Mena sigue avanzando en los preparativos de la coronación de la Soledad. A pocos días de su salida extraordinaria del 10 de octubre la hermandad del Jueves Santo ha dado a conocer cómo será el estandarte conmemorativo de la coronación canónica de su titular mariana, que tendrá lugar el 11 de junio. La nueva pieza será ejecutada por el bordador Joaquín Salcedo, siguiendo el dibujo del diseñador Curro Claros.

La obra, bordada en oro sobre terciopelo negro, tiene como motivo central la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, que irá tallada en madera, así como los ángeles que sustentan la corona que se sitúa sobre la Virgen. En la parte superior figura el escudo dominico, y en la zona inferior dos flor de lis.
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Publicado en Málaga
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