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Lunes, 02 Abril 2018

Una Pascua aislada

El Sábado Santo ni es de pena ni de gloria en Málaga, porque desde Palacio no se permiten procesiones. Bueno, procesiones de nazarenos -¿de verdad el Sábado Santo sólo es litúrgico para realizar traslados de vuelta?- Y en Málaga ciudad, porque en la misma diócesis sale una procesión en Arriate, la del Santo Entierro y tienen lugar otras manifestaciones de religiosidad popular, como la celebración de la Pasión viviente, en lugares como Riogordo o Alhaurín el Grande. 

Además, parece que cada diócesis debe tener su criterio: la archidiócesis de Sevilla cuenta con muchos ejemplos: desde la capital hispalense, con cinco cofradías, pasando por localidades como Pedrera, Marchenao Coria del Río. Dentro de este arzobispado, la diócesis de Cádiz-Ceuta instauró, hace relativamente muy poco, procesiones el Sábado Santo en la Tacita de Plata con la salida de la hermandad de la Soledad; y la de Córdoba recibe en su Catedral a la hermandad de la Virgen del Rayo cada víspera de Pascua.

Pero incluso en nuestra misma archidiócesis, la de Granada, hay ejemplos de procesiones el Sábado Santo, con la popular salida de Santa María de la Alhambra en la capital. Los criterios diocesanos, visto lo visto, son variables, pero a Málaga siempre se impone el mismo, esté quien esté de obispo. ¿En qué entorpecería alguna procesión que se recoja antes de la Vigilia Pascual? ¿Con la gente en la calle no podría ser un reclamo para acudir a los templos? Desde luego, con los cofrades rendidos en casa o agotando las últimas procesiones por Andalucía, se fomenta poco. De hecho, las celebraciones del Triduo Sacro del Jueves y Viernes Santo se solapan de forma inevitable con las procesiones y el Sábado Santo sí se podrían hacer compatibles. El epílogo de la Semana de Málaga requiere una mejor transición hacia la Pascua, mucho más con dos cofradías que quieren salir esta jornada (así lo tienen por Estatutos tanto Santa Cruz como Descendimiento) y la saturación que existe algunos días. Estos debates florecen con más fuerza en el contexto de una procesión del Cristo Resucitado que, por fin, está dejando buenas sensaciones generales, tras décadas de bandazos y despropósitos. Como todo, cabe y se debe seguir creciendo, pero la Agrupación de Cofradías parece haber conseguido la quimera de definir una senda y el cofrade pudo cerrar la Semana Santa disfrutando de la última procesión.

Por segundo año consecutivo, pudiera haber sido la última vez que el Cristo Resucitado fuese procesionado en su actual trono. Este año no fue posible el estreno del nuevo conjunto diseñado por Fernando Prini, por retrasos en el taller de los Hermanos Caballero. Ni en la despedida procesionó con su grupo escultórico, que parece que no tiene ni cabida física en las futuras andas. El trono fue completamente exornado en colores blancos, con sendas piñas en las esquinas, y el Cristo salió sobre la recreación de un sepulcro abierto, del que asomaba un sudario. El cuidado exorno de la Reina de los Cielos debió prepararse con demasiada antelación y las rosas salieron mustias en su mayoría. Otro borrón fue la disposición del manto de la Virgen, que dejaba al descubierto los anclajes del alzacola. En el Recorrido oficial, hubo problemas con la fijación de una de las ánforas.

El cuerpo de nazarenos ofreció la mejor estampa que se recuerda. En primer lugar, porque ambas secciones contaron con sus propios nazarenos de vela. Más que el simbólico estreno del pasado año, en torno a una decena de parejas acompañaron a los titulares de la Agrupación de Cofradías. Lucieron túnicas y capirotes en color crudo con capas blancas; con cíngulos rojos, en el Cristo; azules en la Virgen y amarillos, los cargos. Este año, además, ninguna cofradía agrupada faltó al Domingo de Pascua y tampoco se vieron representaciones desmedidas. Eran absurdas éstas con decenas de nazarenos. La mayoría salió con su guión corporativo acompañado de cuatro bastones.

En lo musical, se estabilizaron los acompañamientos de la banda de Bomberos en cabeza, la de cornetas del Carmen tras el Señor y la de música de La Paz tras la Reina de los Cielos. Con buenas crucetas musicales, despuntó especialmente la interpretada tras el Señor, muy nutrida de piezas clásicas.

Finaliza con la procesión de los titulares de la Agrupación de Cofradías una Semana Santa, la segunda consecutiva, con pleno de procesiones, a pesar de las dificultades que hubo tanto en el Domingo de Ramos como, en menor medida, a última hora de la madrugada del Viernes Santo. Una Semana Santa, eso sí, en la que los chaquetones han sido obligatorios. Pero mejor el frío que la lluvia, claro está.

Publicado en Málaga

En el complejo puzzle que son los horarios e itinerarios de la Semana Santa, una pieza sigue sin encajar el Viernes Santo. Aunque el rompecabezas se puede armar de muchas formas y todas las jornadas han dado respuesta, con mayor o menor acierto, a las realidades que han ido surgiendo, el cierre de la Semana Santa ha normalizado de forma incomprensible su histórico problema de la Catedral. Y no puede ser. Dolores de San Juan, Monte Calvario y Descendimiento entran al primer templo malagueño de forma consecutiva: esto supone parones y cortes en el Recorrido oficial. Todo un despropósito al que nadie pone remedio. La Cruz Guía del Monte Calvario, parada en calle Santa María, vio de salir entera la comitiva de Dolores de San Juan. Un parón similar sufrió el Descendimiento. Con la actual propuesta de horario, no queda otra.

La Semana Santa 2018 (a falta de la Resurrección) terminó como empezó, con cuatro gotas para sembrar la incertidumbre, esta vez al epílogo. Málaga volvió a completar un pleno de procesiones, pero cuando la Soledad de San Pablo llegaba a la Trinidad; con la Piedad en Ollerías; el Amor, en la plaza de la Victoria; el Santo Sepulcro, saliendo del Recorrido oficial; y Servitas aún por la Alameda, empezó a chispear. Todas aceleraron el ritmo y las cuatro gotas cesaron, sin más. Fue el broche a una jornada fría y ventosa, en la que muchos malagueños se quedaron en casa. Las cofradías fueron arropadas pero se notó menos público en las calles.

La calidad del público suele quedar en entredicho cada año cuando cae la noche del Viernes Santo. Pero esta vez, se pudo percibir menos ganas de fiesta. La noche tampoco estaba para eso. No obstante, también pudo advertirse mayor presencia policial en las proximidades del cortejo de Servitas. Algo de agradecer. Por su parte, la siempre señalada Carretería, recibió con calidez a las cofradías que pasaron. Si el cambio de Recorrido oficial se materializa, esta histórica calle perdería gran parte de su protagonismo en la Semana Santa. Llegada la Pascua, comenzarán los debates en San Julián.

En la línea de toda la Semana Santa vivida, los cortejos nazarenos regresaron de forma compacta y ordenada. Tiempo habrá para sacar conclusiones y hacer balance, pero parece que este capítulo es uno de los grandes logros de este año. También se ha mejorado sensiblemente el asunto de los descapirotados pero en el caso del Viernes Santo, cualquier salida de tono chirría especialmente. En este sentido, se requiere mucho más rigor a los cofrades que visten el hábito de la Soledad de San Pablo, la Piedad y el Santo Sepulcro, especialmente. Coincide que son tres cofradías que destacan por el ridículo tamaño de los cirios que portan los nazarenos. El guión del Viernes Santo requiere subir el nivel de exigencia.

 

* * * La melodía de la jornada fue 'Fe y Consuelo' (Antonio Moreno Pozo, 2013) * * *

 

· Los 'cirios y focos' del Viernes Santo se encenderán el Sábado de Pascua.
  Así será la Semana de Balance de elcabildo.org

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Viernes, 30 Marzo 2018

El día grande traspasa muros

Queda mucho, sí. Pero que el público se está dejando llevar por la propuesta de las hermandades, es evidente. La prueba de fuego, en Málaga, es el Jueves Santo. El día más masivo de la Semana Santa en la ciudad volvió a batir récords de afluencia, especialmente hasta la llegada de la medianoche, en donde el frío generó que muchas personas se recluyeran camino de sus hogares. Aunque quedó gente de sobra para los regresos de las cofradías tardías.

Pues si en el Jueves Santo la sensación es que el público ha mejorado, es que, definitivamente, es una realidad. Por todos es sabida la amalgama de público que confluye para ver Mena y La Legión en primer lugar y, luego, devociones tan arraigadas como el Chiquito, la Virgen de Zamarrilla o los titulares de la Esperanza. Desde personas que no bajan apenas en todo el año al centro histórico hasta turistas venidos de cualquier punto del territorio nacional. Es muy difícil que tantas personas ajenas al rito logren mimetizarse en él, pero hay camino andado.

Más allá de Mena, cuyo recorrido estaba abarrotado de principio a fin, cofradías como la de la Sagrada Cena disfrutó de un selecto público que atendía en silencio a las marchas interpretadas y a las mecidas de los tronos. Viñeros y Santa Cruz efectuaban sus minoritarios y bellos regresos en medio del respeto generalizado a sus carismas, como Vera+Cruz en su recorrido. Jesús de la Misericordia cruzaba el puente en medio de un inusitado ambiente de silencio roto por las marchas de cornetas. Silencio como el que imponía el Cristo de los Milagros a los sones de una excepcional cruceta musical. O como el que generó, como todos los años, el Nazareno del Paso en la Tribuna de los Pobres, todo emoción, todo ritual.

En lo concerniente al ritmo de la jornada, a pesar de su longitud, goza de dinamismo y una amplia oferta de momentos intensos. Además, la apertura del centro histórico hacia el este por parte de la hermandad de la Sagrada Cena en su paso por Alcazabilla, y este año Santa Cruz antecediéndole, facilita la permeabilidad y dispersa mejor a la masa. Mientras Mena toma calle Carretería, Santa Cruz se está recogiendo en el Molinillo y la Sagrada Cena viene por la zona de la Merced y calle Álamos, mientras que Viñeros está en la Catedral. No hace mucho tiempo de auténticos caos y atascos en el epicentro de la ciudad por la densidad de cofradías por espacio. No obstante, la gran perjudicada hoy por hoy es la Sagrada Cena, que mitad obligada, pero también mitad por gusto, imprime un ritmo excesivamente parsimonioso a su itinerario. Este 2018 la Virgen de la Paz ha entrado a las 3.08 minutos, con Zamarrilla ya camino de subir hacia el Puente de la Aurora.

Otras de las miradas de hoy estaban puestas en la cofradía de la Misericordia, por aquello del cambio de junta de gobierno. Apenas novedades: ejemplar cortejo nazareno, como ya es feliz costumbre, y acertados exornos de imágenes y tronos. La diferencia principal radicó en el aspecto musical: el Chiquito estrenó banda de cornetas detrás, la de Jesús Cautivo, quizá con un repertorio demasiado flamenco, aunque lo grave radicó en el caso del repertorio de la Virgen del Gran Poder, en donde hay que lamentar un preocupante descenso de calidad de piezas.

 

* * * La melodía de la jornada fue 'Redención, Pasión y Amargura' (José Manuel Mena Hervás) * * *

 

· Los 'cirios y focos' del Jueves Santo se encenderán el Viernes de Pascua.
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Sin llegar a ocupar el centro de su conjunto procesional, la Virgen de los Dolores adelantó algo su histórica ubicación en la trasera del trono y mejoró sensiblemente su visibilidad. Por fin, se pudo ver al Cristo de la Expiración  con cera natural. De la Sangre y El Rico se pueden hablar hoy por hoy de sendas procesiones de nazarenos. Reseñable el trabajo realizado con el manto de Consolación y Lágrimas que, a la tercera, lució de forma favorecedora para la Dolorosa, aunque requiera aún algún ajuste. Por su parte, el Cristo de la Sangre consolida definitivamente su acompañamiento musical y regala en cada esquina momentos de sabor en los que, de lejos, se visualiza el trabajo que existe detrás. Preciosa la estampa de Jesús 'El Rico' con su nueva túnica, recién terminada (aunque mejorable la disposición de la cola). Definitivamente, la Virgen del Mayor Dolor se define con un repertorio clásico, eliminando la mayoría de concesiones de años atrás. La feliz realidad de la casa hermandad de Salesianos sirvió de reclamo para llamar a más público en la entrada de la procesión. La estampa nazarena de la jornada la ofrece, sin dudas, hermandad de la Paloma en la calle, por fin con el trono nuevo. Hay que ver el vaso medio lleno porque el Miércoles Santo dejó numerosos brotes verdes para imaginar la jornada que tantos cofrades desean.

Los problemas siguen siendo los de siempre: una jornada que empieza pronto, con dos cofradías en la calle, pero que no se activa hasta bien entrada la tarde y se apaga con la Expiración aún sin salir del Recorrido oficial. Todo sigue muy desvertebrado de horarios, con recorridos monótonos y, pese a todo, dificultades para ver algunas cofradías. Pero esta realidad quizá se minimizó este año merced al ritmo que imprimieron las cofradías a sus cortejos. Para muestra, el arropado regreso de la Expiración. Cuando la jornada coge ritmo, las horas de sueño pesan menos y el público aguanta más tiempo. Sobre horarios e itinerarios, más allá de reflexionar sobre la posibilidad de cambios de mayor calado, la Paloma debiera valorar opciones para alargar su recorrido. Pone en la calle uno de los cortejos más nutridos de la Semana Santa de Málaga y cuando la Cruz Guía llega a la plaza de San Francisco, la Virgen apenas sigue en las proximidades de la plaza de la Constitución. Complicadísima de ver por las pocas horas que está en la calle y el escueto recorrido que tiene.

Detalles a pulir hay decenas y habrá tiempo de valorarlos en la Semana de Balance, pero las cofradías dejaron -cada una- buenas sensaciones y dan motivos a imaginar cosas impensables hace pocos años. Todo empezó a cambiar con feliz llegada de Mediadora, que sigue fiel a su filosofía y da un nuevo paso adelante al encontrar una banda de cornetas excelente que encaja como un calcetín para el Redentor del Mundo. Desde luego, a los cofrades los tiene conquistados, el reto pasa por conectar con su barrio pues llega a la calle Ayala demasiado sola. Qué contraste con la expectación que genera en el entorno de la Catedral.

Quien nos compre este vaso medio lleno del Miércoles Santo, encontrará una lectura optimista que va más allá. Pues si los brotes verdes llegan hasta aquí es que todos seguimos haciendo camino, que es de lo que se trata.

 

* * * La melodía de la jornada fue 'Cristo de las Siete Palabras' (Luis Alfonso Miraut, 1986) * * *

 

· Los 'cirios y focos' del Miércoles Santo se encenderán el Jueves de Pascua.
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Miércoles, 28 Marzo 2018

Un Martes Santo tomado en serio

Si hace un año decíamos que el Martes Santo subía el listón, hoy se puede aventurar que sería contra natura asistir a un paso atrás. Las cofradías del Martes Santo, en general, tienen buena planta en la calle y, además, parecen ser conscientes y estar por mantener el nivel.

En cada una de ellas se advierte, según su estado, cuándo empezaron a ponerse las pilas. En ese sentido, de histórica compostura es las Penas que, a pesar de su inestabilidad interna -la comisión gestora ha organizado su cuarto Martes Santo-, sigue, más o menos, ofreciendo las estampas nazarenas tradicionales.

Nueva Esperanza continúa manteniendo la línea ascendente que hace una década parecía inalcanzable. Rescate y Sentencia confirman la enorme mejoría de su puesta en escena. Ambas gozan de cuerpos nazarenos compactos y numerosos, y es difícil ver sus comitivas detenidas más tiempo de lo preciso. La pregunta de si ir pegados haciendo un todo y andando a un ritmo ágil de procesión contribuye a evitar la estampida de nazarenos se contesta sola viendo estas dos cofradías.

La Estrella, por su parte, es la que queda algo más atrás. Pero ojo, nadie piense en ninguna verbena, que el sambenito ya les ha durado bastante. Al revés, en sitios complicados como el regreso por calle Mármoles, la hermandad presentó una comitiva compacta, nada lenta y plantó su Cruz Guía en el encierro a la hora prevista. Pero es cierto que se precisa un paso adelante más en forma de andar, acompañamientos musicales y, especialmente, participación de nazarenos, de acuerdo con la popularidad que se le supone.

Y el Rocío. A los que, en sus hermandades, trabajan y luchan por mejorar sus cortejos y recuerdan hace no muchos años a esta cofradía volver de madrugada por calle Victoria, corriendo y descompuesta, hoy les debe nacer una esperanza de que todo es posible. Hoy por hoy, es inédito en Málaga este mar de nazarenos blancos, no sólo por la cantidad, sino por el más que digno comportamiento de los hermanos. Además, el ambiente que rodea a la Novia de Málaga de regreso por calle Victoria y el encierro completa una de las estampas más bellas de la Semana Santa.

Hasta en la música que sonaba tras las imágenes de la Virgen, punto débil que advirtió este equipo en 2017, se percibió cierta mejoría. Cierta, tampoco lancemos campanas: además de la exquisita de las Penas, las crucetas que se interpretaron tras las vírgenes del Rocío, el Rosario y, en parte, la Estrella, dieron un paso más. Más allá de la música, en general, todas caminan adelante y se toman en serio el conjunto del Martes Santo, en el que quizá quepa alguna cofradía más. Y no es el Medinaceli.


 

* * * La melodía de la jornada fue 'La Virgen de los Desamparados' (Cristóbal López Gándara) * * *

 

· Los 'cirios y focos' del Martes Santo se encenderán el Miércoles de Pascua.
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El Lunes Santo es una jornada larga, que se prolonga desde las tres y pico de la tarde en que sale Crucifixión hasta las claritas del alba, cuando la Virgen de la Trinidad llega a su casa hermandad. No obstante, a casi todas las hermandades del día, habitualmente, se les ha podido etiquetar entre las que ofrecen la mayoría de sus momentos álgidos en horario vespertino (Crucifixión, Gitanos y Pasión) y las que lucen especialmente al caer la noche (Dolores del Puente y Cautivo). Quizá, en medio quedaba Estudiantes: una cofradía que ni se echaba a andar a horas tan tempranas de la sobremesa -como las de la Cruz Verde y los Mártires-, ni tampoco salía con el sol prácticamente puesto, como los casos de las de El Perchel y la Trinidad. Este Lunes Santo marca un punto de inflexión y deja debates abiertos de cara al futuro.

Estudiantes, con hechos, ha dicho que es más de las de la tarde. Ha volcado definitivamente la baraja a favor de un Lunes Santo de sol tempranero, y se ha notado en unas calles que, además de la mejoría del tiempo con respecto al Domingo de Ramos, se vieron abarrotadas más pronto de lo habitual, entre otras cosas para ir a la plaza del Obispo a presenciar uno de los actos más tradicionales de la Semana Santa de Málaga, que hasta entonces se hacía a medianoche. Y con una comnotaciones bien distintas.

Harán falta más años para sacar conclusiones ajustadas, pero a nadie escapa el éxito de la apuesta. Para la memoria, la escalinata de la Catedral repleta de capirotes verdes y rojos y el más que notable descenso de bajas nazarenas con respecto a otros años. Para muestra: cuando la Cruz Guía llegaba a su casa hermandad, mucho antes de lo calculado por la cofradía, la Virgen de Gracia y Esperanza acababa de dejar la Tribuna. Un cortejo larguísimo traducido en menos descapirotados por las calles, aunque los hubo. De Estudiantes y de todas las demás, incluida Dolores del Puente, aunque es justo decir que, de momento, se están viendo menos que otros años. Muchos menos. Pero no cantemos victoria.

El Lunes Santo tiene su gracia en los bucles del recorrido de sus seis hermandades. Pero también su cruz, como la que soporta Pasión, que paga el alto precio de salir del corazón mismo del circuito procesional, y cuyas salidas y encierros se han convertido en momentos sepultados por sonidos de procesiones colindantes. Lejos queda aquella silente y atestada plaza de los Mártires de los años noventa, como también ese ritmo constante de procesionar, hoy condicionado por guillotinas horarias que se traducen en carreras, parones y un itinerario desconcertante.

La jornada finalizó sin incidentes –aunque con cierto retraso desde el inicio del Recorrido oficial-, con un alarde de las fuerzas de seguridad, helicóptero sobrevolando la ciudad incluido, para alejar los fantasmas del pasado Lunes Santo. Este despliegue se prolongó quizá hasta el exceso, en lugares que tradicionalmente han contado con una presencia casi familiar de público, como Dolores del Puente por Carretería o la Trinidad por su calle. Los pasos de Carretería funcionan si consiguen evitar los tapones y facilitan el tránsito de personas, de poco sirven si la seguridad contratada pone barreras para frenar no se sabe el qué. Sí funcionaron las medidas tomadas para aforar Tejón y Rodríguez al paso de Estudiantes, la primera de las ocho cofradías que pasarán por esta calle durante una Semana Santa, que ya disfruta de tiempo primaveral de verdad. Aunque de madrugada seguirá haciendo falta algo de abrigo.

 

* * * La melodía de la jornada fue 'Virgen de la Trinidad' (Perfecto Artola, 1989) * * *

 

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Lunes, 26 Marzo 2018

Causa común ante la lluvia

Las hermandades del Domingo de Ramos estaban dispuestas a sacar adelante la jornada y lo consiguieron. No era fácil y para ello no cabía otra que hacer causa común. Tras una Cuaresma lluviosa y una Semana de Pasión en la que las nubes nos habían metido el miedo en el cuerpo a todos, los distintos partes meteorológicos vaticinaban una jornada de palmas inestable en su arranque, que debía mejorar desde el mediodía. A sabiendas de esta realidad, ya en la víspera, todas las cofradías se sentaron a trazar un plan de aguas colectivo. De otro modo, la jornada se hubiese ido al traste a las primeras de cambio. Con nueve procesiones que confluyen en el centro desde todos los barrios históricos, casi cualquier retraso hace imposible el transitar del resto. Y si a veces parece imposible el entendimiento en asuntos de horarios e itinerarios, esta vez todas las cofradías fueron una piña. Cuando más dudas podían existir, incluso consiguieron transmitir a la ciudad la seguridad de que la jornada no estaba en peligro. Pero pudo estarlo. Al margen de todo, una pregunta: ¿está saturado el Domingo de Ramos? ¿Alguna voluntaria para salir otro día? ¿Sería necesario?

Tal y como estaba previsto, llovía a la hora que debía salir la Pollinica. De inicio, los cofrades pollinicos pospusieron media hora la toma de decisiones para salir, finalmente, 75 minutos más tarde de la hora anunciada. Con 65 minutos de retraso se puso en la calle la Cruz Guía de Fusionadas y el resto de hermandades salieron con unos 20 minutos de retraso. Para cuadrar el complejo puzzle de itinerarios del Domingo de Ramos, bastó con un cambio de recorrido de Pollinica en su regreso, que amplió su itinerario por Císter (con el consiguiente ataque de nostalgia) y Alcazabilla para posibilitar a Dulce Nombre y Ecce Homo que pudiesen bajar al centro. El resultado fue exitoso y cabe preguntarse si pudiera tener continuidad en el futuro, aunque muchos niños abandonaron el cortejo llegada la hora del almuerzo.

Hasta pasado el mediodía, la lluvia se hizo presente de forma intermitente, pero todas las cofradías mantuvieron el tipo con serenidad. No era fácil. A media tarde, otra nube dejó algo de agua pero quedó en una anécdota, a pesar de producirse justo en el mismo punto crítico de la jornada en que apareció en el año 2016, lo que hizo despertar viejos fantasmas. La lluvia en general mermó significativamente la presencia de público, aunque no puede decirse que ninguna cofradía fuese sola. Llegado el momento, la ciudad siempre responde. Buenas sensaciones generales dejaron las filas nazarenas, reseñable especialmente el nuevo paso adelante de las dos cofradías blancas del día: Ecce Homo y Salutación, con uno de los mejores cortejos pese a sus llamamientos. O gracias a ellos. Quizá las filas de Humildad y Paciencia se percibieron algo más escuetas de lo habitual. En una jornada tan larga, las cofradías que están en la calle desde el mediodía debieran valorar soluciones para minimizar el efecto de descapirotados a la hora del almuerzo o la merienda. También el Prendimiento, aunque en este caso el horario no es excusa.

 

Los otros estrenos del Domingo de Ramos

Más allá de las distintas novedades que pusieron en la calle las cofradías, entre las que destacó el frontal del trono de la Virgen del Patrocinio, parece que este año se da respuesta (a falta de analizar cómo funciona) al histórico problema de los tapones de Carretería. Unos pasos en casi todas las bocacalles pretenden evitar aglomeraciones al paso de las cofradías y dar prioridad al tránsito de las personas. El Bando del alcalde redunda en este aspecto, entre otros detalles que si se cumplen harán bien a la celebración de la Semana Santa. Pero no todos los estrenos llegan para sumar: la Agrupación de Cofradías ha renovado las lonas de plástico del recorrido oficial que cumplen la función de reposteros. Si Eduardo Pastor dejó en herencia unas pancartas rotuladas burdeos, Pablo Atencia las renueva con el mismo gusto pero en otro color, esta vez grises. Una pena acometer una inversión para no mejorar nada y reforzar lo que parece un mal endémico, el de los plotter repartidos por todo el casco histórico, ya sean de cofradías, particulares o empresas. Todos contribuyen de alguna manera. Pequeños detalles que restan, como el desatino de colocar una ristra de urinarios en plena Tribuna de los Pobres, en lugar de buscar cualquier calle adyacente. Por no hablar de la telaraña de cables que es la ciudad. En este contexto, pensar camuflar las señales de tráfico para el paso de las cofradías es una quimera.

  

* * * La melodía de la jornada fue 'Virgen de los Dolores' (Enrique Báez, 1988) * * *

 

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Lunes, 17 Abril 2017

El final de todos y de nadie

Quizá falte gente en las calles. Desde luego, el cansancio es humano: ¿no podría salir más tarde? Pero el problema serio es que falta gente dentro. Que la procesión del Resucitado salga adelante es el primer milagro pascual, pero no este año. Todas las tardes del Domingo de Pascua, sin excepción posible, acaba cuestionándose el modelo de la procesión del Resucitado en las tertulias cofrades improvisadas. Las redes sociales son un buen reflejo.

Pero la realidad es más compleja: lo cierto es que las comisiones que año a año les cae la losa del Resucitado –nunca mejor dicho– se encuentran con un serio problema logístico. La explicación es simple: la Comisión del Resucitado de turno tira de cofrades activos de la hermandad de Semana Santa de la que es hermano mayor. En este caso, Humildad y Paciencia y Monte Calvario comparten esta responsabilidad.

Pero, literalmente, cualquiera lo sabe: un cofrade implicado en una Hermandad no tiene tiempo para afrontar la organización de dos procesiones en una misma semana. Dos tallajes, salir al paso de los problemas e imprevistos que vayan surgiendo en el camino hacia el día de la salida, preparar debidamente cuatro tronos, coordinar en condiciones el ritmo de dos procesiones... y ante esta dicotomía, el cofrade, lógicamente, a la hora de elegir, elige la suya.

El resultado, el de todos los años. Con que la procesión no roce el ridículo, todos contentos. Este año ha sido así; se ha salido del paso con decencia. Pero nadie se engañe: no obedece a destreza de sus organizadores, sino al mero azar. En los mentideros cofrades era vox populi la alarmante falta de hombres de trono a escasos días de la Semana Santa. Como lo fueron patentes los huecos en el trono del Señor; una imagen de Capuz que temblaba en su trono, como acertada metáfora de la cuestión.

La procesión, en la que faltó representada la cofradía de la Crucifixión (al menos a su paso por la calle Comedias), se cerró con el trono de la Reina de los Cielos precedida de cinco parejas de cirios con la túnica de nazareno propia de esta comitiva. Exornada con gladiolos rosas, discutible en forma y concepto, y escoltada por velas rizadas, la titular de la Agrupación de Cofradías se mecía y era aplaudida a los sones de marchas gloriosas, paradójicamente, a poco tiempo de que sea introducida en un cajón y llevada a Sevilla a una exposición monográfica del escultor Luis Álvarez Duarte, con la anuencia y el respaldo de todas las Hermandades que la antecedieron, incluidas las que han dicho no a enviar sus respectivos titulares.

La banda de Bomberos en cabeza de procesión, la de cornetas y tambores del Carmen tras el Señor Resucitado y la de música de la Paz tras la Virgen constituyeron el acompañamiento musical. Un final que es la tan manida procesión de todos que, al final, es de nadie. Y salió adelante un año más. A ver el que viene. 

 

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Sábado, 15 Abril 2017

Epílogo de polos opuestos

Cuando todo ha terminado, sólo queda el dolor de la Madre ante Cristo que está en el Sepulcro. La procesión ha terminado en la calle Alcazabilla. El Maestro habló de la Resurrección, pero qué difícil es tener fe. En el desconcierto, los cuervos toman la ciudad. La Virgen de los Dolores avanza camino de San Felipe y representa la mejor metáfora de aquel duelo, cuando sus propios discípulos fueron los primeros en esconderse. Los Servitas fueron víctimas, una vez más, de vejaciones en el interminable camino de la plaza de Uncibay a El Molinillo. Había personas que bien parecían 'orcos' al apagarse las luces; de la policía, ni rastro cuando más falta hacían. Así cada año. Todo tan grotesco como espiritual, si queremos ponernos poéticos. Pero no puede permitirse este epílogo de la Semana Santa de Málaga, con cierta sensación incluso de inseguridad en las calles. Quien acompañe a Servitas a su templo, lo entenderá perfectamente.

El Viernes Santo es, hoy por hoy, una jornada de polos opuestos. Del necesario silencio que ofrece Dolores de San Juan -carisma que hace falta en la Semana Santa de Málaga- o la personalidad complementaria que ofrecen las hermandades victorianas, a la incomprensible música que se puede escuchar especialmente en el Descendimiento, lo más chirriante que actualmente suena en Málaga, y que define demasiado lo que ofrece en la calle: huecos en los varales o el arreglo de los tronos hablan por sí solos. El Sepulcro en la calle cada vez se acerca más a lo que ambos titulares representan para los malagueños. Nada hace posible un silencio más rotundo en Málaga como la llegada del Catafalco. Un camino que trata de seguir la Piedad, a la que las túnicas blancas de su sección de nazarenos 'revival' sienta bien; el singular grupo de Palma Burgos admite y requiere ese toque de 'color', incluso un conjunto procesional rompedor. La buena noticia es que hay juventud para hacerlo posible y se visualizan las ganas por cambiar cosas: véase el esfuerzo por llevar la comitiva compacta. En el polo opuesto está la Soledad de San Pablo, que de un tiempo a esta parte parece mezclar identidades, navegando entre un carisma serio, propio de la jornada de luto, y unas coreografías en el trono del Señor muy estridentes. Con todo, más allá del estilo -si ese es el que buscan, adelante- sí es exigible el rigor nazareno del que aún adolecen.

La jornada tuvo un pequeño parón al inicio de la tarde por un incidente del Descendimiento. A uno de los Santos Varones se le desprendió un brazo y tuvo que seguir manco el resto de la procesión. Dolores de San Juan, que estrenó el manto de procesión; y las dos soledades (la de San Pablo y la del Santo Sepulcro), con sus remozados tronos, pusieron en la calle tres de los grandes estrenos de la Semana Santa. No se recordaba un Viernes Santo tan caluroso como este vivido (se produjeron algunos desvanecimientos de nazarenos a primeras horas de la tarde), que vino a cerrar una Semana Santa plena de procesiones y espléndida en lo meteorológico, pese a las incertidumbre de las vísperas y a la espera de la Resurrección.

 

* * * La melodía de la jornada fue 'Santa María de la Alhambra' (Luis Megías García, 1987) * * *

 

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Viernes, 14 Abril 2017

El Jueves Santo se viene arriba

Que sí. Que la presencia de La Legión con el Cristo de Mena es, sin duda, la más mediática y masiva faceta de la Semana Santa de Málaga. Pero las hermandades del Jueves Santo, año a año, están aportando y, con paciencia docente, dando a descubrir al gran público nuevas sensaciones que convierten a la jornada en una de las más atractivas en su conjunto.

Y está bien incidir en la idea, porque este mensaje no debe calar sólo en el grueso del pueblo; también en los capillitas y cofrades, muchos todavía con los ojos puestos en La Legión exclusivamente, aunque sólo para criticar su presencia. Es necesario ampliar las miras del Jueves Santo por parte de todos. Y se descubre, así, una muy completa jornada.

Sobre todo a raíz de los continuos pasos adelante de las cofradías. Zamarrilla, definitivamente, es otra. Este año además, radiante en su atavío con la corona clásica y las manos más expresivas que nunca. La Misericordia sigue siendo un ejemplo de conciliación de fervor popular y orden procesional. Por su parte, Santa Cruz, Viñeros, Sagrada Cena y Esperanza afianzan sus identidades, especialmente las musicales.

¿Y Mena? La Congregación parece haberse dado cuenta de que el Jueves Santo sólo terminará de cambiar si ejerce, sin medias tintas, la didáctica con los espectadores que acuden y llenan las calles a su paso. En ese camino parece ir: un cortejo compacto como nunca, un repertorio musical en la Virgen de la Soledad cada vez más ajustado a la austeridad que destila la intimista Dolorosa y lo más importante: por fin sonaron marchas de procesión tras el Cristo de Mena, además de 'El Novio de la Muerte'. Y el público lo acogió con silencio, expectación y, finalmente, aplausos.

Se demuestra una vez más que el público corresponde a lo que ofrecen las procesiones. Aunque sigan existiendo ejemplos lamentables de comportamiento, nadie puede negar la manifiesta mejoría de la calidad del público con respecto a pasados años.

En cuanto a los cambios horarios, Vera+Cruz salió airosa finalmente del entuerto del acceso a la Alameda, al abrirse la calle Panaderos (a las 0.21 estaba la Esperanza metida en Ordóñez y la Cruz Guía de Mena ya avanzaba hacia el Perchel) para su paso y la Sagrada Cena ganó con su ampliación de recorrido, aunque hubo de caminar algo lenta. La sección más rigurosa de Fusionadas, además, necesita de la Catedral para encontrarse. Puliendo otras cosas, lo cierto es que la jornada se está mirando al espejo y se gusta: cobra autoestima. Y ganamos todos con ello.

 

* * * La melodía de la jornada fue 'El Cristo de La Legión' (Eloy García) * * *

 

· Los 'cirios y focos' del Jueves Santo se encenderán el Jueves de Pascua.
  Así será la Semana de Balance de elcabildo.org

Publicado en Málaga
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