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Jueves, 14 Abril 2016

#radioElCabildo · 14/04/2016


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Publicado en Podcast

Autor: Francisco Naranjo Beltrán

Presentador: Pedro Luis Gómez

Observaciones: el cartel quiere representar a la titular de la Congregación de Mena coronada como Reina de Cielos y Tierra, como faro y guía de náufragos y navegantes y verdadera Estrella de los Mares. La pintura recuerda la leyenda y el vínculo de la Virgen con la marina. El motivo central es la efigie de Nuestra Señora de la Soledad en el momento mismo de su Coronación. Entronizada, sentada en un fastuoso trono de oro, símbolo verdadero de su majestad. Este estrado se eleva sobre un escabel conformado por varios peldaños donde quedan grabadas las letras que anuncian la efeméride. El asiento se encuentra flanqueado por dos leones de oro. En este caso los leones representados son directamente traídos de aquellos esculpidos en piedra que guardan las escalinatas de la fachada principal de la Catedral.

2016 22 01 Soledad Mena cartel coronacion 1

María, ocupa su asiento en este trono de gloria, apareciendo sentada y cubriendo púdicamente su regazo y sus piernas con el mismo manto que protege sus hombros. Descansa uno de sus pies descalzos sobre un cojín, al mismo tiempo que pisa una rosa blanca. Flor que, como su gracia virginal sobre los creyentes, se derrama por la escala que eleva su solio. Según la tradición cristiana, la rosa blanca representa los misterios gozosos de la Virgen, a quien en las letanías se la denomina Rosa Mística.

 En su ajuar de coronación, la Virgen de la Soledad se presenta ceñida con el fajín de de Almirante de la Armada Española, ratificándose así en la pintura, su estrecha vinculación secular desde la milagrosa salvación de los náufragos en 1756. Con la intención de apostillar el sentido salvífico de la efigie de la soledad, su figura se convierte en el principal foco luminoso del cartel, un brillante faro que guía a buen puerto a los galeones que buscan llegar a tierra desde un mar en calma, en una noche clara, iluminada por un cielo estrellado donde las constelaciones se disponen, como suelen en las noches del mes de junio en el hemisferio norte. Ese deseado mes de junio donde La imagen será coronada canónicamente. Este mensaje con el que la Virgen se nos presenta como guía y norte en la mar, se ratifica con el texto grabado en el respaldar del trono, un definitivo Stella Maris, estrella de los mares.

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Tras el trono, se yergue de forma rotunda y mayestática la figura del Arcángel Gabriel. Una versión iconográfica muy extendida en época medieval del pasaje de la coronación de la Virgen, tiene como protagonista a Gabriel, que como encargado en un principio, de llevar a María la nueva de la Encarnación del Verbo Divino en su vientre maternal, tiene el privilegio otorgado por Jesucristo, de colocar sobre las sienes divinas de la Virgen la corona de gloria con la que debe ser recompensada. Este modelo de representación tiene un claro precedente en uno de los tímpanos de la Catedral de Notre Damme de París. Siguiendo con la utilización de símbolos clásicos asimilados por la tradición cristiana, en la presente obra, Gabriel porta en su mano izquierda el caduceo, cetro con el que como mensajero de los dioses, se distingue a Hermes y que como portador de la noticia de la concepción divina a María, identifica al Arcángel. Con su mano derecha sostiene la presea con la que se dispone a ceñir las sienes de la Santísima Virgen. Una corona de laureles de oro. El laurel representa el triunfo, la victoria, asimismo, y en virtud de su perennidad, simboliza lo eterno, lo inmortal. Este rasgo característico no escapó a los romanos, quienes se valieron de él como distintivo de gloria. El laurel se hallaba consagrado a Apolo, y su follaje, por lo común, servía para glorificar a los héroes, genios, a los virtuosos. En este caso, los laureles son la mejor forma de coronar la cima de virtudes que significa la Santísima Madre de Dios en este caso bajo la advocación de la Soledad.

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Publicado en Gritos y chillíos

Autor: Rando Soto

Año: 2003

Detalle: La Virgen aparece coronada, de plano tres cuartos y por su perfil derecho.

Publicado en Gritos y chillíos

Autor: Félix Revllo de Toro

Año: 2000

Observaciones: un aro de medio punto encabeza la composición del cartel. Del arco irrumpe unas manos enmarcadas en halo o nimbo en actitud de coronar a la Virgen de la Trinidad. Se circunscribe en un triángulo, símbolo de la Trinidad, componente geométrico adoptado desde los primeros cristianos a nuestros días. En el centro se aprecia un disco en el que se ubica la torre neogótica de San Pablo, sede canónica de la imagen. La base del cartel lo complementa un incensario cuya fumata blanca asciende en forma de volutas. No falta tampoco el color malva, color que identifica a la Trinidad.

Publicado en Gritos y chillíos

Autor: Raúl Berzosa

Presentador: Antonio Garrido

Año: 2015

Observaciones: la Virgen del Rocío, en el centro de la composición aparece coronada por doce estrellas y con la figura del Espíritu Santo junto a dos ángeles, que les ayudan a situar la presea. La Catedral al fondo sobre una base de color ocre se presenta como testigo de todo. 

Publicado en Gritos y chillíos

Autor: Eugenio Chicano

Presentadora: Inmaculada Navarrete.

Año: 2004

Observaciones: 'Madre Dolorosa'. Ése es el título de la obra. Chicano destaca las manos entrelazadas de la Virgen, de las que cuelga un rosario. La imagen se muestra por su flanco derecho, en un plano contrapicado, de abajo hacia arriba.

Publicado en Gritos y chillíos

Autor: Virgilio

Año: 1988

Observaciones: Cinco angelotes se sitúan alrededor de la corona alineada sobre las sienes de la Dolorosa.

Publicado en Gritos y chillíos

Autor: Otermin

Año: 1986

Observaciones: una fotografía anuncia la coronación canónica. La instantánea resalta, en un primer plano, el bello rostro de la Dolorosa. La imagen se presenta más por su lado derecho y luce una ráfaga.

Publicado en Gritos y chillíos
Lunes, 14 Diciembre 2015

Los asuntos de la corona

Tiempo se ha invertido e invierte en bares y corrillos sobre el devociómetro que cada uno tiene acerca de la concesión de la coronación canónica a diversas imágenes de la Virgen. Así que traerse a lo escrito y público lo que siempre ha sido oral y a hurtadillas, debe apetecer poco y aporta menos.

Pero sí es cierto, y conviene asumirlo desde cero, que hay una realidad irrefutable: la devoción no es, a vista de ejemplos por toda Andalucía, el motivo principal –y a veces siquiera el secundario- que se ha dado en algunas ocasiones para que la Virgen titular de una hermandad reciba la más alta distinción mariana. Hablando siempre del ámbito regional, al coronarse determinadas vírgenes se han coronado obras sociales, aportaciones económicas notables a la Diócesis de turno, Cristos que no pueden coronarse, ejemplos de cohesión social en los barrios, abolengo histórico, caché patrimonial y hasta antojos de obispos que pillan por sorpresa a las propias hermandades en cuestión. Sin contar las coronaciones propagandísticas de la dictadura franquista, que por supuesto que las hubo.

Por tanto cabe partir la reflexión de una realidad que no es nueva. La devoción, ni mucho menos, es la única vía de acceso a la coronación canónica de una imagen de Virgen cuando teóricamente –subráyese esto- debiera ser el principal salvoconducto. La Diócesis de Málaga parece que va a sentarse a ver qué se puede hacer para que (no me gusta el término devaluar porque parece que las que lo piden no la merecen) no se arrutine un acto que a lo mejor debiera tener un cariz más extraordinario, principalmente habida cuenta de cómo lo celebramos.

O puede que aquí pongamos una de las primeras claves. ¿Conviene solicitar una coronación canónica porque en el fondo se quiere que mi Virgen tenga su día como lo tuvo el Rocío? ¿Por qué, necesariamente, la coronación de una Virgen tiene que conllevar ir a la Catedral y, por ende, la celebración de procesiones o actos de culto externo? Si desde las distintas diócesis se hubiera decretado que la coronación canónica de una imagen mariana se ha de celebrar en el templo en donde reside, limitando la posibilidad del banquete-procesión extraordinaria subsiguiente, ¿habría tantas decenas de peticiones y coronaciones por toda Andalucía?

Sigamos aportando factores: el ritmo temporal. La coronación canónica es un homenaje a la Virgen María. En puridad, desde la creencia real de que la Madre de Dios es una –yo lo creo-, aunque venerada en distintos nombres, me pregunto –porque no sé responderme- ¿es entendible para la ciudad, la que invadimos cortando tráfico y alterando rutinas, celebrar una ceremonia excepcional en escasos márgenes temporales? Recordemos que en un periodo de un año –de octubre de 2003 a octubre de 2004-, Málaga coronó a tres vírgenes (Zamarrilla, Carmen de El Perchel y Dolores del Puente).

Además, por definición, la coronación canónica está reducida y sometida, al menos a niveles diocesanos, al lobby de las cofradías. En caso alguno se plantea un acto de homenaje a iconos de devoción más allá de los sostenidos al culto por hermandades. Y dentro de ellas, de acuerdo con los requisitos que se piden hoy día, aunque nunca de forma directa, indirectamente la coronación canónica no está democratizada; esto es, desde la raíz, ni mucho menos la devoción popular es lo principal para aspirar a esta distinción ya que los criterios a cumplir en buena parte es difícil que puedan ser abordados con mediana dignidad por corporaciones poco potentes en lo numerario/económico, aunque sí con respaldo devocional continuado. Es decir: prima coronar la cofradía por encima de la devoción individual del icono sagrado.

Y finalmente, dos reflexiones; la primera para el Obispado –el malagueño y los nueve restantes andaluces si lo desean-, ahora que parece que aquí se va a repasar el asunto. ¿Qué se quiere con la coronación canónica y qué debe centrarlo? ¿Somos conscientes de que en Andalucía cuando se habla "yo estuve en la coronación de la Virgen tal o cual" hablamos exclusivamente de la procesión extraordinaria de regreso al templo? ¿Habría que potenciar el ritual para que no se convirtiesen en comuniones en cofrade, esto es: vestir de marinerito al niño, la Misa cosa rápida y vámonos a las fotos y a los regalos? ¿La coronación debe ser una concesión al tiempo actual de la devoción de turno o mejor una coronación retroactiva, como reconocimiento culminante a siglos continuados de fervor popular? ¿Se han analizado las vidas internas de las hermandades después de las coronaciones, muchas en Andalucía entrando en barrena y desérticas después del festival de egos?

La segunda reflexión para todos. ¿Qué es la devoción a una imagen y qué es la fama? ¿La devoción se constata necesariamente con la visita regular al templo a una imagen o no hace falta que se vea materializado así? Porque claro, si la coronación canónica es a una imagen física, habría que empezar a pensar en el contacto o visita física al icono en cuestión. ¿O ya valoramos las devociones desde nuestro salón clicando las curvas del trono en los youtubes, retuiteando fotos de la Virgen o aplastando en las infames y casi irreverentes votaciones-cribas de Instagram? ¿Es la fama o el tener la imagen de la Virgen, como inserción publicitaria, hasta en la sopa, la nueva sustituta de la devoción? Por no acabar con la pregunta espeluznante que me hace hasta terminar este artículo para preguntármelo a mí mismo:

¿Rezamos ante nuestras imágenes?

Publicado en Opinión / Tribuna

¿Cuántas coronaciones canónicas quedan en Málaga? Con los actuales criterios diocesanos, muchas imágenes podrían recibir esta distinción. Los márgenes de los actuales requisitos son tan amplios, que una gran mayoría de vírgenes lo cumplen. Pero una avalancha de peticiones podría desvirtuar el significado de este rito, instituido en el siglo XVII e incorporado en el siglo XIX a la liturgia romana, usado para resaltar la devoción por una advocación mariana y consiste en la imposición de una corona o halo al icono o imagen escogida. En el seno del Obispado hay abierto un debate interno sobre la conveniencia de revisar los actuales criterios, tal y como se adelantó en el programa de #radioElCabildo del 10 de diciembre.

Los requisitos que se piden en la actualidad son relativos a la antigüedad y la devoción. Pero los márgenes son tan amplios que parecen estar a la altura de la mayoría y la redacción es ambigua, pues sobre la antigüedad sólo señala "que la veneración a dicha imagen sea desde hace más de 50 años". No deja claro si se refiere a la talla o a la advocación. En cuanto a la devoción, según señalan los actuales criterios, tiene que ser vivida y manifestada durante todo el año e irradiar al menos al ámbito del territorio parroquial. Otro parámetro que casi cualquier imagen cumple. Pero el cofrade sabe que una coronación canónica busca el reconocimiento de ciertas devociones que gozan de un calado especial. El Obispado también lo sabe. Ahora el reto es plasmarlo por escrito para evitar confusiones.

Inicialmente, Roma aprobaba todas las coronaciones. Pero durante el pontificado de Juan Pablo II se agilizó el trámite otorgándosele la competencia al Ordinario de Lugar. En la capital malagueña, la Virgen de los Dolores de la Expiración y la Esperanza son las únicas dolorosas que siguieron el proceso primitivo. Las siguientes fueron aprobadas en la calle Santa María. La Virgen del Rocío, el pasado mes de septiembre, fue el noveno icono mariano de la capital en ser coronado y la Soledad de Mena será el décimo, el próximo mes de junio. Pero tanto la Paloma como Fusionadas ya han iniciado los trámites para sendas coronaciones. Ambas han aprobado en junta de gobierno esta realidad. Y no serían descartable nuevas peticiones.

 

El origen de las coronaciones canónicas

Los vestigios del rito de la coronación canónica se remontan al siglo XVI, cuando los frailes capuchinos, como culminación de sus misiones evangelizadoras, recogían joyas como símbolo de conversión y desprendimiento que fundían para confeccionar con ellas una corona para la Virgen. La primera coronación fue la de la Madonna de la Febbre del Vaticano, en 1631. Hasta el siglo XIX las coronaciones fueron fundamentalmente en Italia (en Roma hay más de 300). La inclusión del rito de la coronación canónica en el Pontifical Romano en 1897, hizo que el rito se extendiera a todo el mundo católico.

Con este rito se resalta el carácter regio asignado por la doctrina católica a María como madre de Jesucristo, "Hijo de Dios" y "Rey mesiánico", con fundamento teológico desde el Concilio de Éfeso, que se celebró en el año 431 en la actual Turquía. En Andalucía, las coronaciones se han multiplicado desde la última década del pasado siglo XX. En Málaga el debate está abierto para revisar los criterios aplicables.

Publicado en Málaga

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