Jueves, 20 Junio 2019 | Actualizado 07/04/19

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Días después, el teniente hermano mayor de las Penas, Jesús Mesa, culmina su compromiso de responder a las cuestiones plantedas por los cofrades en la sección 'Ruegos y Preguntas'. En esta segunda y última parte, Mesa no sólo habla de la escenografía de la hermandad de las Penas si no también de sus relaciones institucionales y personales

 

-Que ha habido una campaña mediática durante años contra las Penas no es ni pregunta, pero ¿se llegaron a sentir realmente odiados o incómodos en los momentos límite? Por Alejandro Cerezo

-Odiados no lo sé, no lo creo, incómodos, por decirlo de alguna manera, muchas veces. Verás, por poner un ejemplo lo más ilustrativo posible: Si hay una mañana alegre durante el año esa es la de Reyes, y como tal, tras estar con la familia coges el periódico y compruebas que a Francisco Calderón y a Jesús Mesa un grupo de hermanos le ha montado un Cabildo extraordinario porque según reza la información los dos están "descapitalizando a la Hermandad", como si de una empresa se tratara. Acto seguido decidimos, de forma inmediata y sin requerimiento alguno, presentar en el Obispado todas las cuentas de varios años atrás y convocamos lo antes posible el Cabildo extraordinario. Lo que más me molestó de aquello no fueron las injurias, sabedor de que era todo una farsa, sino que eso lo moviera una persona muy querida que sabía que eso no era posible, pero que pensaba que esa era la única posibilidad para apartarnos. Os podéis imaginar el estado de ánimos que se le queda a uno, después del inmenso trabajo iniciado en firme en el año 1994, con Pepe Solís como Hermano Mayor. Lo único que hizo que siguiéramos adelante fue la dignidad, ahí comencé a apreciar esa palabra en su más amplia acepción, no tenía nada que temer, la verdad saldría. Siendo inspeccionadas las cuentas por los hermanos y expuestas en el Cabildo fueron respaldadas por unanimidad, incluidos los cinco que aparecieron de los treinta que firmaron. Lo único que se les solicitó a éstos es que rectificaran en el mismo medio, no para limpiar nuestros nombres sino para que no quedara en entredicho la Cofradía. A ello se comprometieron. Todavía estamos esperando.

El acoso de cierta prensa ha sido a veces brutal, pero hemos seguido a lo nuestro. Mucha información no ha sido contrastada, pero nosotros a lo nuestro y en muchas ocasiones ni tan siquiera se nos ha dado la oportunidad de expresarnos, pero nosotros a lo nuestro. A trabajar por nuestra Hermandad, simplemente.

El acoso vino a veces desde donde menos podíamos esperar, desde la Presidencia de la Agrupación de Cofradías, ocupando el cargo Solo de Zaldívar, de nefasto recuerdo para la Hermandad. Nos prohibió hasta montar nuestros cultos como siempre lo habíamos hecho, en el altar mayor de San Julián. Nos instaló un candado en la puerta de acceso al patio del edificio, arrinconándonos, cortando el paso incluso a los baños, que lógicamente no podíamos utilizar.

 

-Así como en patrimonio han avanzado tanto, ¿consideran lo humano su asignatura pendiente? Las Penas está considerada una hermandad cerrada y hermética hacia sus hermanos. Por Lafuente

-Dependerá de quién haga esa consideración, lógicamente. Hay un deporte local que se afana en poner sambenitos.

Quizás por ser tan abiertos, por acoger a todos, hayamos pasado más de un trago. Las Penas es una Hermandad absolutamente abierta, tanto que su Casa de Hermandad está abierta casi todos los días del año, no solamente ahora que tenemos espacio, sino cuando solo teníamos treinta metros cuadrados en San Julián

Tanto la Junta del Sr. Solís como la del actual Hermano Mayor, Fco. Calderón, o sea desde casi veinte años atrás, ha intentado integrar a todos, absolutamente a todos, lo que ocurre es que esa formula en un alto porcentaje no cuaja, esa es nuestra experiencia. Los que verdaderamente estaban por la Hermandad han seguido con su labor en beneficio de todos, los divismos no es lo nuestro.

Una Hermandad que trabaja continuamente en mantener informados a los hermanos, que crea reconocimientos a la fidelidad en la nómina de la Corporación al cumplir cincuenta o veinticinco años, que crea la insignia del escudo de oro para distinguir a quien destaca en su trabajo, que hace una cantidad enorme de actos de todo tipo y que invita a todos, entre ellos las comidas de los participantes en la Estación de Penitencia, comidas mensuales, y lo que es mejor, trata a todos por igual, baste recordar que para salir en Semana Santa todo el mundo paga el mismo estipendio fijado, el portador o el Mayordomo de Trono, el de cirio o el de la presidencia, todos iguales. Esto por poner algunos ejemplos. Dónde está el hermetismo en una Hermandad que a finales de los años setenta creó la Escuela de Cofrades, que aglutinó a cerca de cuarenta jóvenes y que dieron unos frutos para la Corporación y para nuestra Semana santa magníficos. Dónde está el hermetismo en una Hermandad que en la última Junta de Gobierno a incluido un buen porcentaje de jóvenes y hermanos que se estrenan como Oficiales de Junta.

Es verdad que intentamos no permitir ingerencias, como el caso que se dio hace cuatro años con las elecciones .Personas a las que se les había dado toda la confianza y llegado el momento clave, cuando la Hermandad necesitaba la mayor unidad posible, ya que nos enfrentábamos a unos de los mayores retos de nuestra historia, se desmarcaron con el único objeto de hacerse con el gobierno a toda costa, les daba igual. Tras una amplio apoyo de los hermanos a Fco. Calderón y tras los últimos coletazos de tener paralizada a la Corporación siete meses, se diluyeron, tardaron dos meses escasos en colocarse en otras Cofradías, retratando así su amor por Las Penas y la labor de restitución que iban a llevar a cabo. Luego está la ingerencia exterior, la de los que intentan meter cuña continuamente, intentando hacer daño desde fuera, parece que no tienen bastante con su Hermandad. Con estos personajes sí nos mostramos herméticos.

 

-Más allá de una postura institucional de la Hermandad de las Penas, ¿cuál es su punto de vista ante el debate acerca de los horarios e itinerarios? Por Núñez de Herrera

-El tema de horario va a dar mucho que hablar en poco tiempo. No corren buenos tiempos; el cambio que experimenta nuestra sociedad y la falta de autoridad está afectando a nuestras Cofradías en la calle.

A mi modo de ver, creo que la clave se encuentra en el cambio de mentalidad de algunos cofrades anclados en el pasado, el concepto de cofradías grandes, históricas, frente a las demás se ha diluido, la que mas o la que menos ya atesora un gran patrimonio y han creado ciertos atractivo que hace que las personas quieran verlas a todas. A partir de ahora el que algo quiera, algo ha de dar. No se puede pretender cambiar de puesto sin hacer sacrificios, pidiéndoselos a los demás.

Si hay que renunciar a pasar por una calle concreta para no encontrarse a las cinco de la mañana absolutamente solo, pues se renuncia y ya está, lo contrario es una irresponsabilidad. La Cofradía de los Gitanos salía en los años ochenta a las 10:30 de la noche, rodeada de un gran ambiente de sus gentes, pero comenzó a írseles de las manos. Supieron renunciar a aquello y se situaron la primera del día; ganaron en muchísimos aspectos, supieron reinventarse.

 

-¿Me podría usted indicar qué de hermoso tiene un trono de Málaga sin los -arbotantes delanteros cuando la gran mayoría de ellas los tienen con tronos realmente hermosísimos, constatando que no son ustedes la única cofradía que desgraciadamente lo hace? Por Manuel Ramón Gómez

-Muy elemental, primeramente tienen la hermosura de una pieza artística de correcta y depurada traza, proyectista reconocido y artesanos que la ejecutan con oficio y arte. No creo que la belleza la imprima el número de Cofradías que la lleven, eso sería como decir que todos somos muy guapos porque utilizamos gomina. Habrá personas más o menos afortunadas físicamente. Hay Tronos con unos arbotantes maravillosos, con un movimiento increíble, véase la Concepción del Huerto, y hay algunos, plegables por cierto, que son para correr a gorrazos a quién los hizo. Horrorosos. La belleza del conjunto no la determina un solo elemento; muchos elementos de categoría artística hacen un conjunto de mérito. Eso de la uniformidad, de tener que poner esto o aquello porque lo llevan todos no me convence.

El Trono de la Reina de Las Penas es así, así se dibujo, así se hizo. Si planteamos cambiar alguna vez de Paso sería el momento de considerarlo, por qué no.

 

-¿Como puede ser que la hermandad de las Penas siendo una Hermandad de corte serio y de centro esté practicamente el mismo número de horas en la calle que la hermandad de la Humildad (la pongo como referente porque también pertenezco a esta Hermandad) que viene de un barrio? A todos nos gusta callejear por el centro, pero, siendo fiel al estilo serio de la Hermandad y de centro que busca la catedral para hacer Estación de Penitencia, ¿debe estar tantas horas en la calle? Por Álvaro García Alarcón

-La verdad es que no se como podemos estar tanto tiempo en la calle. Hemos pasado de ser una de las más cortas a estar un buen número de horas de recorrido. El itinerario es lógico, sin ninguna vuelta innecesaria y con salidas naturales; el transitar a veces es rápido para cumplir compromisos con otras Corporaciones. Si por mí fuera, la Hermandad no estaría en la calle pasadas las doce y media, a esa hora cambia mucho el ambiente.

 

-El momento que representa el Cristo de la Agonía, el estilo de la Hermandad, el cortejo serio con cirios al cuadril... en todos esto, ¿entra que el Cristo de la Agonía haga bruscos cambios de ritmos (también llamados izquierdos) y la Virgen de las Penas (con Margot en calle San Agustín)? Si se busca la seriedad, ¿esto último que se hizo el año pasado no es contradictorio? Y le habla una persona que flipa con los Patronos y sus izquierdos. Cada cual con su estilo... Por Á. G. A.

-Como cualquier Hermandad también tenemos fallos o situaciones no deseadas que se producen a lo largo de la Estación de Penitencia. Esos cambios bruscos de ritmo o izquierdazos o derechazos o ambos, no lo sé ya que afortunadamente no los vi, fueron producto de la perversión de nuestro estilo provocado por alguien que no le tiene cogido el tranco a esto de nuestra forma de ser, es meterse en un barrizal con cañas incluidas. Nosotros sí aprendemos de los errores. Espero que no se repita.

 

-Cuando el nazareno de las Penas se pone el antifaz sabe que va a hacer estación de Penitencia, cuando el portador se ata el cíngulo sabe que va a trabajar, cuando el acólito se enfunda la dalmática sabe que va a levantar el cirial hasta arriba, cuando Málaga ve las Penas sabe que tiene que guardar silencio, en las Penas se ha sustituido los aplausos del público por la admiración y el silencio. Ese es el camino. Desde la Hermandad, ¿qué se ha hecho para alcanzar este "dulce cofradiero"? Por Á. G. A.

-Podría esgrimir muchos argumentos, hay que ser breves y lo resumo en Perseverancia, pura perseverancia. Mantenerse en el convencimiento de que se sale a la calle a mostrarnos seguidores de Cristo, ese que mostramos crucificado en el madero de la Vida. Ese testigo debe ser recogido generación por generación, Junta de Gobierno tras Junta de Gobierno, aunque hayamos tenido altibajos la línea se ha seguido, no se ha dejado apagar la llama.

Ingresé en la Cofradía en 1978, aunque saqué la ropa no pude salir ese año, lo primero que me dieron fue una foto del Señor con unas leyendas en su reverso llamando a mi conciencia para que reflexionara el por qué salir a la calle vestido de nazareno; a continuación unas normas a cumplir. Ojo, hablo de los años setenta, época en la que se veían muchas cosas. Al año siguiente ya salí, además salí desde mi casa con el antifaz puesto..... ahí me atrapó Las Penas, era todo distinto.

La Hermandad en la calle jamás ha impuesto nada, simplemente ha sido ella misma; si en la tribuna de los pobres se vociferaba con algún que otro boicot, la banda tocaba Virgen del Valle, si se pedía pulso se andaba a pasito muy corto y mecida, guardando la compostura, sin estridencia. Te puedo decir que en alguna ocasión si hemos pasado algún trago no deseado motivado por algún descerebrado aleccionado, a esos ni caso.

Puedo contar un caso que ocurrió creo recordar en el año 82, efervescencia del pulso. Transitando por Carretería, a la altura de Postigo de Arance, el Mayordomo de Trono de la Stma. Virgen, por equivocación o porque la cosa estaba un poquito revuelta, tocó la campana con los golpes de subida a pulso, a los portadores les extrañó tanto aquello que optaron por quedarse quietos, sin salir de su asombro, y bajar el Trono. El Mayordomo se equivocó, aquellos hermanos sabían que eso no podía ser, que la Cofradía no era de ese corte.

Es una gozada ver como los hermanos responden, como se conciencian de los que van haciendo. También hay algunos que con su actitud mancillan esta forma de ser, esos duran poco.

 

-El único "talón de Aquiles" que ha tenido la Cofradía para mí ha sido el escaso cortejo de nazarenos. Esto ha sido hasta el año pasado donde he visto incrementado notablemente el número de nazarenos, e incluso un nuevo tramo bastante nutrido. ¿Que se ha hecho desde la Hermandad para subsanar ese problema? ¿habrá cuotas de salida cero? ¿realizarán campañas por los colegios? Por Á. G. A.

-Como decía un alto cargo de la Agrupación, un día hablando de los horarios, vamos a dejarnos de cuento que aquí nazareno arriba, nazareno abajo casi todas llevamos los mismos penitentes, le meteremos larguísimas presidencias, bandas de cabeza, estirar la sección, pero vamos.......... O el caso de esos personajes que hacen itinerarios y ponen que su Cofradía lleva seiscientos nazarenos, claro, hasta que va uno y lo cuenta a la salida de la Catedral y toma, cien escasos por sección.

Esto no es solo un problema de hoy día, aunque ahora esté mucho más agudizado. Antes las Cofradías eran más cortitas, pero ahora se nos ha metido el gusanillo de llevar cortejos más grandes, creyendo de esta forma que así se respalda más la gestión de la Junta de turno. Sé de muchas Cofradías que se le han quedado túnicas colgadas, o Tronos con falta de portadores y han anunciado que tienen lista de espera. Esa actitud es absurda y contraproducente, para solucionar un problema lo primero que hay que hacer es asumir que lo tienes.

Cuota cero, campañas por colegios, sí por qué no, también concienciar a los hermanos que deben hacer Estación de Penitencia con su Hermandad. Todos cumplimos años, a todos nos puede gustar la Hermandad por distintos enclaves escogidos, a todos nos puede resultar cansado..... por eso es penitencia.

 

-¿Tiene la Hermandad pensado o se plantea quitar el manto de flores por uno bordado (aunque sea liso al principio)? ¿Por qué tiene que ser las "costumbres" del pueblo y no sus hermanos quien decida que tiene que llevar la Señora? ¿Por qué tiene que llevar las Penas un manto de césped? Las Penas siempre ha sido una Hermandad que le ha importado muy poquito lo que opine la gente, siempre mirando por el gusto de sus hermanos (como debe de ser), ¿por qué en esto no se cumple? Por Á. G. A.

-Actualmente planteamiento de sustituir el manto de flores no hay, lo que no significa que no lo pueda haber. Alguien muy influyente en el mundo de las cofradías apuntó una vez que no estaría mal que se fueran alternando cada año el manto bordado y el de flores. Bueno, sería una formula intermedia que pudiera contentar a todos, porque todos tenemos las mismas obligaciones y los mismos derechos. Sería una opción. En cuanto a la "costumbre", decirte que es la de la Cofradía, no la del pueblo, y por ello compete a los hermanos cambiar en cuanto quieran de costumbre. Tan sólo he conocido una iniciativa al respecto, que tuvo cierta oficialidad, y que la llevó a cabo un aspirante a Hermano Mayor, que por cierto ya no es ni hermano. No supo llevar adelante dicha propuesta. Como dato curioso decir que éste fue apoyado por grandes "amantes" del manto de flores. Qué curioso este mundo de las Cofradías. Álvaro, no es césped, es ciprés, hombre, que ya es lo único que nos faltaba.

No, verás, a Las Penas siempre le han importado mucho la opinión de las personas, pero de las que tienen criterio, y saber y cultura cofradiera. Los que van por ahí sin saber lo que hablan, sin respeto o falseando, no nos interesan, no le echamos cuentas. Si llegan a nuestra casa serán bienvenidos y será su casa, pero nada más.

 

-¿Hasta qué punto debe uno darse a su Cofradía? Por Fabio Fernández Torres

-Creo que un cofrade debe entregarse a su cofradía en la medida exacta en que sus obligaciones familiares y laborales se lo permitan, eso y un poquito más. En mi caso no concibo ser cofrade sin entregarme al cien por cien a mi cofradía, sin estar impregnado de ella, aportándole todo lo que pueda, sin escatimarle nada. Estoy convencido de que a lo largo de los años la Hermandad me ha dado infinitamente mucho más de lo que yo le haya podido dar.

Todos hemos vividos momentos difíciles, inclusive que nos han hecho estar no lejos de ella, sí apartados. Y es duro. El cofrade siempre debe estar en Cofradía, máxime en estos momentos tan difíciles para la Iglesia. Ahora hacen falta todas las manos para construir seriamente.

Hay actitudes admirables, de amor sin medida de personas que trabajaron y trabajan para el bien de los demás. Ejemplos de cofrades antiguos y modernos que conformaron en cada época a su Cofradía. Todos se dieron y se dan haciendo grandes sacrificios, en un mundo donde el concepto de sacrificio se ha diluido.

En mi Cofradía me gustaría darme como se dio por entero Don Jaime, con esa capacidad de pedir para su Hermandad y buscar donde no había, como Antonio García se dio en esos tiempos difíciles, como Isabel Díaz, guardesa de San Julián, siempre dispuesta a los que se le pidiera, como Jacinto Torres en los proyectos imposibles, como Pepe Solís con su forma de dejar trabajar, como Manolo Ruiz en la pulcritud de los enseres, como Fabio Fernández con su fidelidad, como Pepe Narváez con su tesón, como Javier García con su capacidad de trabajo, como Pepe Puyet con su involución y formalidad, como Eduardo Guerrero con su generosidad, como Juan A. Gómez con su bondad, como Manuel Fernández con su cercanía al Santísimo, como Andrés Hidalgo con su previsión y organización, como Paco García con su entusiasmo, como Francisco Calderón con esa labor total en pro de Las Penas, que ha conseguido para la Hermandad lo que no podíamos ni soñar, capitaneando esta emocionante época y a quien la historia de las Cofradías le debe tener reservado un espacio entre los grandes. Nuestra Cofradía no es que ya le deba una Medalla de Oro, sino que debería reformar las Reglas para crear una distinción de mayor rango para quien ha procurado logros casi increíbles para su Hermandad.

Ya no concibo la vida sin vivirla en cofrade, sin darme a las Hermandades.

 

-El Cabildo agradece a Jesús Mesa su predisposición a colaborar en esta entrevista. También gracias a todos los lectores que han participado y que hacen posible los encuentros de 'Ruegos y preguntas'.

Publicado en Ruegos y preguntas
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