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OPINIÓN / EDITORIAL
Domingo, 01 Abril 2012

Ser y sentirse parte

En el hábito nazareno, el cofrade puede encontrar su vivencia más íntima del año. Pero es mucho más. El varal es más que la penitencia de un hombre de trono. El quejío de una saeta, va más lejos de un momento inmortal en una esquina cualquiera de la ciudad. Como aquella maniobra imposible o aquel llanto anónimo. La Semana Santa supone ser y sentirse parte de la historia viva de Málaga. El cofrade es heredero de un pasado y actor protagonista del presente. El Domingo de Ramos 2012 comienza un nuevo capítulo que entre todos hemos de escribir.

En la historia ya está la aciaga Semana Santa que nos dejó 2011. La cuenta atrás termina y la inestabilidad meteorológica marca nuevamente los días grandes de la ciudad. Una tormenta repentina no es excusa para escribir el presente con renglones torcidos. El buen hacer del cofrade está por encima de las inclemencias del tiempo, que sólo queda en manos de Dios.

Todos somos parte y toca estar a la altura del legado que depositaron en nuestras manos. Cuatro gotas no justifican profanar una túnica nazarena, ni violar su anonimato. Tras un año de espera, el cofrade debe sentirse parte y sumergirse en la magia de la ciudad que se transforma desde la jornada de Palmas.

La Semana Santa 2012 será historia en apenas siete días, sin remedio ni solución. Hagan suyo el momento, desde la pequeña vivencia que encontrarán en el lugar más inesperado. Luego comenzará una nueva cuenta atrás; tiene bien aprendido el cofrade eso de que la vida, efectivamente, dura una semana.

El Cabildo les desea buena estación de penitencia.

Publicado en Opinión / Editorial
Martes, 07 Febrero 2012

El disfraz de nazareno

El hispalense Carlos Colón es, para muchos, un auténtico gurú en esto de las cofradías. El conocido periodista y profesor universitario puede y debe llevar a gala haber sido pregonero de la Semana Santa de Sevilla en 1996, y guionista de la exquisita película de 1992 Semana Santa, que Juan Lebrón produjo y Manuel Gutiérrez Aragón dirigió y que, aún hoy, entiendo, no ha sido superada.

No me olvido tampoco de su ensayo sobre la Semana Mayor sevillana Dios de la Ciudad, libro que muchos conocidos cofrades lo tienen por lectura de cabecera, y no es para menos. Como lector, no como crítico literario, que no lo soy, diría que Colón no escribe para contentar, sino para ser honrado consigo mismo. Tengo que decir, para empezar, que su concepto de la Semana Santa sevillana se aleja de mis percepciones de la misma, aunque es seguro que él está más atinado, porque la nació, la vive, la pregonó y la conoce. Yo, nada de eso. Y es que el escritor hispalense nos muestra su preferencia por la celebración de siempre, inamovible y eterna que es encarnada por las cofradías más clásicas: la Amargura, Pasión, el Gran Poder, la Macarena...

De exquisito verbo, la obra de Carlos Colón podrá o no comulgar con la forma que cada uno tiene de entender la celebración, pero resulta irrefutable que cree en lo que expone, y lo basa; esto es, no lo suelta como un capricho y porque sí.

La pena de ser un best seller en esto de las cofradías es que el mismo escritor puede ser víctima de la interpretación fundamentalista de esas lecturas por parte de iletrados; advenedizos que necesitan hacer una carrera intelectual para colocarse en la vanguardia de lo cofrade, llevando las ideas plasmadas en un texto a un extremo ni tan siquiera sugerido por el escritor, pero torpemente colegido por el lector preescolar. Y por eso, es más que habitual oír en estériles conversaciones sobre la Semana Mayor sevillana la continua apología de las hermandades de siempre y la incapacidad de encontrar virtudes en otras, puede que de menor calado pero, dentro de las cuales algunos, muchos, encontramos un mensaje.

Guardo en mi casa, con mimo, numerosos boletines de finales de los noventa de la hermandad del Calvario, fraternidad silente de la Madrugá sevillana a la que Carlos Colón pertenece. En esas páginas existe una columna titulada 'El antifaz', que solía rellenar de sensatez y argumentos nuestro escritor. En una de ellas critica la ferocidad de cierto sector del mundo cofrade sevillano al escandalizarse por la presencia de actores disfrazados con túnicas de nazareno para un rodaje por parte de unos productores alemanes. Y dejaba al descubierto la doble moral del cofrade: menos preocuparse por lo que hacen los alemanes con las túnicas, y más ver la viga en el ojo propio, venía a decir.

Recientemente ha sido polémica en cierto sector del mundillo cofrade la presencia de una murga del Carnaval de Málaga llamada 'Guardería La Fundición': en ella aparecen niños vestidos de nazarenitos con su faraona, rodeado de los padres, de impoluto traje y medalla, videocámara en mano y mochila de Bob Esponja al hombro. Y de fondo, un gran panel de la Virgen de la Esperanza en su trono el Jueves Santo por la Alameda.

Con recordar que en Carnaval nadie, absolutamente nadie, ni instituciones ni personas, están blindadas de las letras y mensajes de las Agrupaciones de canto, sería suficiente para zanjar la polémica. Pero, como cofrade no puedo evitar dar una vuelta de tuerca y mirarnos el ombligo, tras cepillarnos la caspa.

¿Qué querían algunos? ¿Que se respetara lo sagrado del hábito nazareno? Amigo, ¿a qué hora te vas a la cama los días de Semana Santa? ¿No ves, como yo, esa retahíla patética de nazarenos a medio vestir de vuelta a casa, ya encerrada la Hermandad, con capirotes al brazo, bocadillo asido en una mano y culo de la novia aprehendido en la otra? ¿No ves portadores en bares con latas de cerveza a mitad del recorrido? ¿No advertiste nunca hermanos mayores a cara descubierta, cigarro en mano, dando toques a pulso en un encierro? O yéndonos fuera de Málaga ¿No reparas en la decimonónica estampa –me llegó a tildar con cierta ceguera alguno- de los nazarenos desayunando chocolate con churros en la mañana del Viernes Santo?

El disfraz de Nazareno, si tiene algún sitio, es en el Cervantes y en Carnaval –no, en el Pregón de Semana Santa tampoco-. Menos hipocresía y más actuar. Los que tienen voz y papel en los medios de comunicación, que denuncien de una vez por todas y en voz alta el vergonzoso Carnaval de Nazarenos que tenemos que soportar al rayar la nocturnidad en la Semana Santa; que los que participan como penitentes en sus hermandades, asuman el significado de lo que es vestir el hábito; las directivas de las hermandades, que insistan machaconamente en que no ocurran esas desbandadas de descapirotados que manchan la imagen de la Cofradía –les recuerdo que llevar su túnica, es llevar su emblema y el nombre de la hermandad-, contando con mayordomos de vela que se tomen en serio su cargo y no piensen que es un premio; los hombres de trono iguálense todos en Estación de Penitencia, vayan dentro o fuera, sin que haya distintivo, y no 'luzcan' la ropa en bares colindantes ni se hagan fotos seudo-épicas de grupo para el boletín de cofradía. Y los hermanos mayores y altos cargos, que den ejemplo y no capitaneen este Carnaval de la vergüenza. Créanse lo que están vistiendo: no aparezcan en fotografías públicas a cara descubierta, no vayan de cháchara con hermanos mayores honorarios, benefactores y demás celebridades; no se descoquen en los encierros, que la procesión sigue hasta que el Señor y su Madre no se posan en el suelo por última vez; usen el hábito nazareno solamente para salir: ni antes ni después.

Además, no debería molestar ver la Virgen de la Esperanza presidiendo el Cervantes como forillo de una murga carnavalera; añádase a la condición de imagen sagrada en la que muchos depositamos nuestras oraciones, la de ser un verdadero símbolo de nuestra ciudad, de cuyo argumento nos hemos beneficiado siempre para exigir y demandar lo que es justo para Ella. Por otra parte, fotografías de imágenes sagradas en el Teatro han estado aguantando pregones de Semana Santa de repertorio insufrible...

Y es que, con el corazón en la mano, a veces parece el remate de lo absurdo; estos carnavaleros terminaron su popurrí con sentido canto a la Semana Santa malagueña... ¡y más bien deberían molestarse los carnavaleros! Porque a veces los cofrades les robamos su Fiesta durante la Semana Santa, disfrazando de nazareno a gente que no lleva la procesión ni por dentro.

Publicado en Opinión / Tribuna
Ronda es ya el centro de debate de la Semana Santa de Málaga y Sevilla. La Universidad de Málaga celebra en la localidad uno de sus cursos de verano y que tratará de analizar el presente y furturo, las semejanzas y diferencias entre la Semana Santa malacitana e hispalense. El Convento de Santo Domingo de Ronda acoge el mencionado curso bajo el título de 'Las cofradías de Pasión en Andalucía: Historia, cultura y fe'. Durante cinco días, diferentes personalidades debatirán recorrerán diversos puntos de interés.

El presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla, Adolfo Arenas, y su homólogo de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, Rafael Recio, compartirán mesa el 6 de julio junto al profesor de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, Braulio Díaz Sampedro. 'Semejanzas y diferencias entre la Sevilla y Málaga cofrade' es el título del debate.

El programa contará con la presencia de destacados miembros de la Semana Santa de la capital hispalense y la malagueña para abordar distintos asuntos. Así, el primer día Luis Álvarez Duarte disertará sobre la imaginería procesional. Este imaginero, junto al diseñador Eloy Téllez y el comunicador Pepelu Ramos, repasará la estética de las cofradías malacitanas.

El hermano mayor del Cautivo, Juan Partal; el de Mena, Antonio González; y el vicepresidente primero de la agrupación, Pablo Atencia, abordarán la problemática y el futuro de las cofradías malagueñas, mientras que los veteranos cofrades José Atencia, José París y Ramón Gómez contarán anécdotas y leyendas.

Los investigadores José Jiménez Guerrero y Encarnación Cabello y el que fuera pregonero de la Semana Santa de Málaga, Gustavo Villapalos, analizarán la investigación cofrade; el hermano mayor del Gran Poder de Sevilla expondrá su experiencia de la 'madrugá' hispalense, mientras que los comunicadores Ramos, Antonio Guadamuro y Coco Jurado tratarán las retransmisiones de la Semana Santa. El historiador Juan Ortega hablará sobre la saeta y está previsto que clausure el curso el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, hablando de la relación entre cofradías e instituciones.

Programa

-4 de julio. 'La realidad social y cristiana de nuestras cofradías'; 'Mi imaginería cofrade' y 'Estética de las cofradías malagueñas'.

-5 de julio. 'Problemática y futuro de las hermandades de Málaga'; 'Leyendas, anécdotas y vivencias de la Semana Santa malagueña' y 'La investigación histórica de hermandades y cofradías'.

-6 de julio. 'Realidad y futuro de las cofradías sevillanas'; 'Realidad y futuro de las cofradías malagueñas' y 'Semejanzas y diferencias entre la Sevilla y Málaga cofrade'.

-7 de julio. 'La madrugá en Sevilla' e 'Información y retransmisiones de la Semana Santa'.

-8 de julio. 'El flamenco y la saeta en nuestra Semana Santa' y 'Semana Santa, cofradías e instituciones'.

Publicado en Provincia

Una distancia que vencer. Comienza la Semana Santa y con ella las estaciones penitenciales de las cofradías. Cada una de ellas, por mor de su sede canónica y de su entrada o no en la Catedral deben enfrentarse a un recorrido de mayor o menor longitud. Nueva Esperanza, con un recorrido que supera los séis kilómetros abre el ranking de las corporaciones con recorridos más vastos. Le siguen las tres cofradías con salida desde las inmediaciones del Santuario de la Victoria: Amor (4765 m.) y Monte Calvario y Humildad que se sitúan en torno a los cuatro kilómetros y medio.

En cuanto a las comitivas de menor recorrido destaca la procesion de la Agrupación de Cofradías, la del Resucitado que supera escasamente los dos kilómetros de recorrido. La Paloma, la Esperanza y Fusionadas apenas se salen de los 2500 metros de recorrido total.


Los recorridos en metros de las Hermandades

Resucitado: 2240
Paloma: 2420
Esperanza: 2425
Fusionadas 2570
Sagrada Cena: 2705
Dolores de San Juan: 2710
Sangre: 2715
Expiración: 2805
Lágrimas y Favores: 2820
Pollinica: 2840
Servitas: 2935
El Rico: 3010
Santo Sepulcro: 3030
Gitanos: 3060
Piedad: 3060
Misericordia: 3090
Penas: 3195
Sentencia: 3200
Estudiantes: 3235
Viñeros: 3250
Mena: 3285
Huerto: 3315
Pasión: 3385
Soledad de San Pablo: 3405
Estrella: 3410
Descendimiento: 3470
Salud: 3565
Santa Cruz: 3635
Dolores del Puente: 3730
Rescate: 3855
Zamarrilla: 3900
Cautivo: 4030
Crucifixión: 4100
Prendimiento: 4120
Rocío: 4250
Salutación: 4260
Dulce Nombre: 4385
Salesianos: 4450
Humildad: 4450
Monte Calvario: 4560
Amor: 4765
Nueva Esperanza: 6360

Publicado en Málaga
Martes, 05 Abril 2011

La luz de la Semana Santa

-La electricidad no es obra del diablo; tarde o temprano te acostumbrarás...

 

Escuché estas palabras de boca de una de las doncellas que sirvieron en Downtown Abbey (Inglaterra), casa solariega del Conde de Grantham, en 1912; palabras que, evidentemente, proceden del ámbito de la ficción -estamos citando parte del guión de una exitosa y reciente serie de televisión-. En otro punto de la trama, el excelente personaje de la Condesa viuda de Grantham, Violet Crawley, encarnada por la fantástica Maggie Smith, exclama, horrorizada y cubriéndose la cara con un abanico:

 

-¡Oh, Cielo santo! ¡Ese fulgor..! (...) No quiero electricidad en la casa; no pegaría ojo, con esos vapores por todas partes...

 

No puedo contener mi sonrisa al recordarlo, pues en materia de iluminación y Semana Santa me siento tan gozosamente obsoleto como la Señora Crowley, feliz en el tenue resplandor de la cera y en sus temblorosos chisporroteos. Por mucho que la electricidad encarne una de las formas más vívidas de la incursión en los tiempos modernos, no sólo me resisto sino que postulo por reivindicar el para mí bendito anacronismo.

No son pocas las imágenes en Málaga que han sufrido o todavía sufren de la iluminación eléctrica de un modo más o menos directo. El caso más grave, a mi percepción, es el del Señor de Málaga, Nuestro Padre Jesús Cautivo, que retorna con más o menos frecuencia a ser iluminado con un foco de luz blanquecina y situado a los pies. Las facciones se desdibujan y hasta diríamos se muñequizan, toda vez que se trazan en su venerado rostro unas extrañas sombras producidas por los elementos prominentes de su faz; la mirada se distorsiona, ya que al ser iluminada desde abajo y de manera tan intensa adquiere un matiz dramático exacerbado y que en nada corresponde al suave patetismo de su expresión. Las pestañas de pelo natural, a su vez, describen alargadas sombras en los párpados superiores, y algunos aspectos de la policromía se potencian de un modo desagradable, como el rojo de los regueros de sangre que se hacen excesivamente visibles.

Este efecto desacralizador -las imágenes así alumbradas suelen perder un cierto punto del aura piadosa que las envuelve- afecta o ha afectado a muchas otras imágenes, en mayor o menor medida en relación proporcional casi directa a los watios utilizados. En el caso de imágenes de la Virgen es especialmente intenso, por cuanto las manos en actitud dialogante crean de este modo unas extrañas sombras que emborronan el primoroso trabajo del vestidor. Las candelerías no son siempre de cera, y cuando las velas son de parafina se observa un consiguiente efecto general mucho más pobre; sumémosle el hecho de que en algunas cofradías volver a encender los cirios parece ser una tarea pesada, incluso en casos en que hay una persona destinada en exclusiva para ello.

Muy recientemente -en esta cuaresma- escuchaba en radio al Hermano Mayor de la Archicofradía del Paso y la Esperanza, que se planteaba la posibilidad, a requerimiento de un grupo de hermanos, de incorporar más luz en torno a la imagen del Nazareno, pues "en la calle no se ve". Me asustan, y no exagero, este tipo de planteamientos, que nos han llevado tantos años a desfigurar los hermosísimos rasgos de la dolorosa de Fernando de Ortiz que procesiona la Venerable Orden Servita, por extraer un ejemplo demoledor. Y me asustan, porque entreveo que hay una necesidad imperante de comodidad, de ver un conjunto radiante, alumbrado hasta el más mínimo detalle -esos cajillos con pequeñas bombillas que hacen imposible distinguir los detalles de orfebrería que gustosamente costeamos, esa fibra óptica revolucionaria y novedosa que produce un artificial destello en torno a los detalles de la madera dorada-, prescindiendo de la teatralidad necesaria para lo que es, en definitiva, la Semana Santa: Una puesta en escena. Se prescinde paralelamente del misterioso encanto de la religiosidad popular, que ilumina con cera las calles de la ciudad.

Ah, la ciudad. Ese es otro capítulo. La luz dorada de las farolas de estirpe decimonónica que jalonan calle Larios no deben ser suficientes, como no deben serlo el resto de las que alumbran las calles del centro histórico. No puedo dejar de recordar las palabras de Eloy Téllez o Esteban Ribot, en sucesivos programas de Bajo Palio (Canal Sur Radio), donde se asombraban y con razón del extraño gusto en que incurrimos los malagueños al permitir la proliferación de focos de luz blanca en casi todo el recorrido. En ciertos tramos puede llegar a deslumbrar, y casi parece de día. Con la iluminación consentida a los medios televisivos, los dorados de algunos tronos parecen amarillo cadmio, los blancos de las flores tienen un único matiz, el del blanco nuclear, y casi todas las policromías se vuelven extrañamente rosadas. La distorsión es tan evidente que deteniéndose a apreciar estas retransmisiones podemos atisbar un artificioso azul eléctrico en el cielo malagueño así como en algunos mantos que en realidad están bordados sobre terciopelo azul marino.

Sería conveniente recordar que este gusto por la electricidad nos viene casi desde el principio. Son muchos y variados los ejemplos de tronos malagueños que hicieron uso de las bujías desde que tuvieron acceso a la entonces novedosa tecnología. Un caso llamativo es el del trono en que procesionó María Santísima del Rocío (1931), cuyo cajillo contenía gruesos cristales de color morado retroiluminados con más de cien bombillas, para lo cual eran necesarias varias y pesadas baterías. El efecto en la calle no pudo dejar indiferente a nadie, pero dudo que fuese criticado por su excentricidad, ya que eran frecuentes las tulipas esféricas -que sólo podían contener luz eléctrica- y la iluminación por acetileno -que produce una luz tan fija e intensa o más que la eléctrica-.

Me retiro a mi anacronismo, y sueño con una Virgen de Servitas siendo procesionada a la luz de un par de cirios en sus candelabros o unas cuantas tulipas, como antaño. Dejo volar la imaginación y aparece ante mí una Málaga con aterciopelada luz de color ambarino, en la que se dibujan las sombras de un modo difuminado y natural. Presiento la llama de los cirios concediendo esa transparencia como de alabastro en las candelerías, y oteo regueros de fe, visibles en cuanto que verdaderamente alumbran la calle, en las filas de nazarenos de esa Málaga de luz amable.

Publicado en Opinión / Tribuna
Domingo, 16 Enero 2011

"Diseseló"

"Podéis tener Retiro, Casa Campo y Ateneo, / podéis tener mil cines, mil teatros, mil museos, / podéis tener Corrala, organillos y chulapas, / pero al llegar agosto, ¡vaya, vaya!,(...)". A Bernárdez, autor de esta letra, le digo al llegar agosto que se vengan todos a Málaga pero en enero es más que recomendable estar en Madrid.

Tenemos que aprovechar FITUR, para el mundo cofrade, para promocionar cualquier actividad turística, establecer nuevas oportunidades de negocio y por supuesto contraer compromisos. Por unos dias nuestro entorno debe estar allí.

Madrid es la capital del turismo durante unos días de enero desde hace treinta y un años. Para la Agrupación de Cofradías no es nada nuevo esta tarea de anunciar a los cuatro vientos la pasión, muerte y resurrección de Nuestro Señor, según Málaga. El siguiente extracto pertenece a su página web (www.agrupaciondecofradias.com) en referencia a la estrategia de los años veinte del pasado siglo: "...La propaganda seguida por la entidad se enmarcó en varios apartados: edición de los carteles anunciadores, de publicaciones periódicas, (...) de folletos divulgativos -en ocasiones en varios idiomas-, realización de emisiones radiofónicas -locales y nacionales-, ciclo de conferencias en Madrid; proliferación de anuncios -especialmente en la capital de España- en los que de forma llamativa se reclamaba la presencia en una ciudad de la que se hacía especial mención de la benignidad de su clima, al tiempo que términos como "arte", "lujo"... señalaban la manera de concebir la Semana Santa, etc.".

La Agrupación de Cofradías, que el viernes cumple su 90 aniversario, lo tenía muy claro en la década de los veinte y eso que no había Ave, ni aeropuerto, ni autovía. Ir a Madrid era comparable, en dificultad, a visitar en nuestros días la sabana africana. Pero Don Antonio Baena y su equipo lo tenían claro. Aplicaban el "vámonos que nos vamos" y "pa´lante como los de Alicante".

Hay que estar porque sale hasta económico si se va con la actitud adecuada. Ahora si se va para pasear como el que entra en una tienda de Bershka, mejor quedarse en calle Larios que para algo Amancio Ortega está haciendo sus esfuerzos.

El 21 de enero, aniversario de la fundación de la Agrupación de Cofradías, la Semana Santa de Málaga se presentará en FITUR. No se trata de presentarse a Madrid y a los madrileños; se trata de presentarse al Mundo, de vender sin esperar a que te compren, de tener amigos hasta en el infierno para poder hablar de Dios en todas partes y de conseguir que la religiosidad popular siga llamando a la fe a pesar de las crisis económicas, sociales o de pensamiento.

Málaga tiene playa cuando llega agosto pero al Mundo hay que decírselo y una de las fórmulas se llama FITUR. Dicho de una forma castiza: "Diseseló".

Publicado en Entornos
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