Domingo, 18 Noviembre 2018 | Actualizado 12/11/18

Faltan
147 
días para el Domingo de Ramos
Ir a calculadora
×

Error

Cannot retrive forecast data in module "mod_sp_weather".
OPINIÓN / TRIBUNA
Publicado en Opinión / Tribuna

La tribuna de José Ferrary | "No busquéis entre los muertos al que vive"

José Manuel Ferrary | Domingo, 27 Marzo 2016
Romano del grupo escultórico del Resucitado de José Capuz. Romano del grupo escultórico del Resucitado de José Capuz. @LAHORNACINA

Unas palabras resuenan con un profundo eco: “Suyo es el tiempo y la eternidad”. ¡Esa es la única verdad!, Él lo es todo, ¡ha resucitado! Es el triunfo de la vida, del bien sobre el mal, es la hora de la Iglesia… Hace apenas unas horas que enarbolamos en alto al Cirio pascual como una bandera de victoria, lo hicimos con el templo a oscuras: símbolo de la oquedad del mundo sin Dios, espacio de tinieblas sin el Esposo. “La luz de Cristo que resucitó glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu.” Ha vuelto la luz y la Iglesia canta al Vencedor de la muerte.

Ha resucitado Cristo para cada hombre. Resuena el Aleluya, las campanas anuncian al mundo la victoria de Cristo ¡Cristo ha resucitado! Y es tiempo de Gloria, es el tiempo del Espíritu, caminamos hacia Pentecostés, lo hacemos con la mirada puesta en el gran día de todos los cristianos: el Corpus Christi.

Es Pascua. Es la revelación plena del compromiso de Dios con el hombre. Ha llegado la palabra definitiva de Dios. "No busquéis entre los muertos al que vive". Hasta aquí hemos ido asomándonos a una historia que parece tremendamente exigente, trenzada con dolor, con cruz, con encrucijadas en las que no es fácil elegir lo que parece correcto. Podría decirse que todo invita hasta aquí a una seriedad definitiva, a una solemnidad absoluta y a una circunspección inevitable y sin embargo es la celebración de la resurrección lo que ilumina con fuerza invencible todo lo anterior: la palabra última de Dios es una palabra de vida. La muerte no ha vencido al Justo. La cruz está vacía, y las víctimas de la historia están desclavadas. Hablamos entonces de salvación y de liberación. La sombra y las tinieblas dan paso a la luz, la noche al día, el llanto al júbilo.

Somos pueblo de Dios, pueblo elegido y salvado, pueblo sacerdotal y en camino que, para alcanzar la tierra prometida, el reino de Dios en su plenitud, debe hacer su peregrinación por el desierto. La oración después de la séptima lectura de la Vigilia pascual invita al mundo entero a admirarse por la acción renovadora que se realiza en la resurrección de Cristo: "que todo el mundo experimente y vea cómo lo abatido se levanta, lo viejo se renueva y vuelve a su integridad primera", porque el Padre realiza en Cristo la obra que había programado en su misericordia.

Esta es la noche gloriosa en la que, rotas las cadenas de la muerte, Cristo asciende del abismo para ser glorificado como Salvador y Señor del mundo. Esta es la noche en la que la obra creadora de Dios alcanza la plenitud del mundo nuevo. Esta es la noche luminosa de la que nace el día glorioso de la vida inmortal.

La resurrección de Jesús cambia la realidad del mundo y tiene que cambiar también la realidad de nuestra vida. Cambia la figura de este mundo, que ya no es un mundo centrado en sí mismo, sino abierto hacia la gloria de un Dios que ha querido hacernos ciudadanos del cielo, herederos de su gloria como hijos que viven en la casa del Padre y gozan de todos sus bienes. La resurrección de Cristo cambia radicalmente la realidad de nuestra vida: sólo la fe, la esperanza y el amor construyen y levantan nuestra vida hasta la vida eterna. Jesús ha resucitado para nuestra glorificación, es el Camino verdadero y la Puerta abierta que nos lleva hasta el gozo eterno de la resurrección.

La fe en la resurrección nos permitirá ser, con Jesús, luz en las tinieblas, fortaleza en la debilidad, esperanza en el abatimiento. Nuestra vida, pobre y humilde, como es, será una vida importante cuando podamos decir a nuestros hermanos: ánimo, no temas, Cristo camina con nosotros y nos conduce hasta la vida eterna. Por todo ello damos gracias a Dios y glorificamos su santo Nombre.

Es Pascua, es la consumación del misterio de la encarnación. Es la plena revelación del designio eterno de Dios sobre el hombre. Cristo ha resucitado, resucitemos con él. Éste es el corazón de nuestra fe.

Feliz Pascua de Resurrección.

 

· José Manuel Ferrary es vicario general de la Diócesis de Málaga.

Modificado por última vez en Domingo, 27 Marzo 2016
¿Le ha resultado interesante?
(5 votos)

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Publicidad - elcabildo.org

Canales

Cofradías Bandas Descargas

Servicios

Teléfonos Diccionario Farmacia C. Cofrade Callejero Museos Enlaces

El tiempo en Málaga