Sábado, 27 Mayo 2017 | Actualizado 25/05/17

Faltan
302 
días para el Domingo de Ramos
Ir a calculadora
×

Error

Cannot retrive forecast data in module "mod_sp_weather".
OPINIÓN / TRIBUNA
Publicado en Opinión / Tribuna

No cabe en un tweet

Alejandro Cerezo | Jueves, 16 Marzo 2017
"Que no panda el cúnico". Roberto Gómez Bolaños 'Chespirito' (1929-2014). "Que no panda el cúnico". Roberto Gómez Bolaños 'Chespirito' (1929-2014). EL CABILDO

Me reconozco un poco vago últimamente en el arte de escribir, pero hay coyunturas en que merece la pena el esfuerzo. 

Recientemente, varias hermandades han manifestado públicamente que les falta personal en los varales y en las filas nazarenas para poder salir a la calle en la próxima Semana Santa. Incluida la muy esperada, desde hace décadas, Virgen del Patrocinio de la cofradía de la Salutación, que saldrá por primera vez este Domingo de Ramos de 2017.

Automáticamente se han encendido las alarmas y unos, con voluntad analítica, han reflexionado sobre lo que puede estar pasando en el mundo de las cofradías; otros lo han hecho para vender su moto, sin disimular. Todo bien, pero lo que debemos asumir, desde el comienzo de la discusión, es que no cabe en un tweet cualquier reflexión medianamente completa -subrayo el término-, pese a que lo que se apunte en esos 140 caracteres vaya por una línea atinada.

Por empezar al revés, por el final, diría que en la actualidad a las cofradías de Málaga no les faltan muchas más personas que las que le faltaban hace diez o veinte años. Es decir, básicamente la masa social de actores es la misma -no de espectadores: estos basculan cada año hacia arriba, hacia abajo…-; las personas que cada año se desconectan de la participación en las procesiones tiende a ser parecida a las que se enganchan de nuevas. No creo que asistamos a una significativa pérdida de efectivos de participantes en la procesión.

Pero claro; hablamos del colectivo cofrade. Esto no quiere decir que, si una cofradía ha perdido 62 nazarenos en cinco años, éstos lo puedan hacer en otra hermandad. Y es que hay actores que salen más de una vez durante la Semana Santa y el hastío, las ganas, la coyuntura económica o sabe Dios qué circunstancias han propiciado que acaben escogiendo una única opción, o cambiándose de cofradía, buscando aún su sitio.

Cabe añadir a esta cuentalavieja sin ningún valor científico que la masa que participa en las procesiones ahora debe dividirse entre más cofradías que hace quince años. Es un factor puramente matemático.

Quizá, en definitiva, no es que perdamos hombres de trono y nazarenos, sino que hemos perdido el miedo a decirlo, y ese el Rey está desnudo dispara las alarmas. Cualquiera que esté metido en el meollo sabe que hay cofradías centenarias a las que le faltan por sistema una treintena de hombres de trono en las cercanías de Semana Santa; que los plazos de reparto en nuestras hermandades terminan casi sistemáticamente con túnicas colgadas. Y han acabado saliendo todas, y no es crisis. Y, de serlo, hablaríamos de una eterna crisis. Pero a esas hermandades no se les puede tildar de estar en declive si en vez de las 500 personas necesarias -¡quinientas personas! Medio centenar: una verdadera manifestación- logran ‘sólo’ 430. No perdamos la perspectiva de la objetiva fuerza del fenómeno cofrade.

Y, con todo esto asumido, ya puede valernos de algo que nos metamos a analizar las pequeñeces de la cuestión, que son las que han llenado los temas de debate, pero no para salvar a las cofradías de la desaparición, seamos proporcionados; en todo caso será para robustecer y estabilizar los participantes de nuestra hermandad en la calle.

Para empezar habría que preguntarse si son razonables los plazos de tallaje; todos no piensan en la estación de penitencia con su hermandad a un mes y pico de Semana Santa. Incluso en el calendario económico familiar -que también cuenta, qué narices-, el mes de enero o febrero a lo mejor no permite reservarse un pastizal en papeletas de sitio. Un alto porcentaje de nuestros actores piensa en su cofradía a partir de ahora, que queda un mes escaso para Semana Santa.

Por el contrario, los de dentro, que nos pisa la fugacidad del tiempo, que nos faltan domingos de limpiar plata y no paramos de ver los signos de la espera en el instagram de Alejandro Morante, treinta días ciertamente nos parece un suspiro. Pero no es así; es más, hace décadas era absolutamente normal comenzar los tallajes ahora, precisamente cuando alzamos el grito de que faltan 70 personas, cuando en 2002 a lo mejor andábamos con el contador a cero y preparando la sala de juntas con percheros llenos de túnicas.

Y la vida sigue igual. La procesión en Málaga, por su configuración y su forma, necesita una mayor cantidad de hermanos para la conducción de los tronos que en el resto de Andalucía. Son cofrades como el nazareno y su apelotonamiento en los varales no engrosan el cortejo tanto como si fueran doscientas velas. Por eso, hay que estimar y valorar siempre la heroica de llenar un trono -o tronito, aunque sea de gloria-, porque ciertamente no es tarea fácil.

Pero claro, aparece la genética de la ciudad, tronera antes y ahora; que vive y valora únicamente el trono: antes lo hacía con el clavel en la solapa y ahora con la túnica remangada; pero al fin, el trono. Y, como Villarriba y Villabajo, se echarán las culpas a los ensayos, o a los no ensayos, o se  clamará cuidar a los hombres de trono -no al hermano, en general- … Y, en todo el bucle, se nos olvidará que siempre faltan nazarenos: siempre, porque no hay tope. Y que hay que luchar por generar cofradías sólidas: completas de la Cruz Guía hasta la cola del manto.

Ay, la hermandad, el colectivo, el todo sin taifas. Y no cabe inquirir al hermano de base, que lo es para llevar a su titular o salir de nazareno; en ese perfil hay que trabajar para que se integre, pero no es el meollo de la cuestión. Los que atravesamos el puñetero desierto cofrade del año sabemos.

¿Dónde está ese núcleo que ayer tuvo responsabilidad en la cofradía y hoy no quiere saber nada? Respuesta: es el espejo de ese directivo ahora en el poder que hoy pide, como regañando, responsabilidad y resulta que hace cinco años ni salía en la procesión. ¿Hablamos de trabajar la cofradía hacia adentro y no hacia afuera? ¿O de esa manía de vivir permanente en elecciones?

 Insisto al final del artículo: niego la mayor: no hay más crisis -si se le puede llamar así- que la de hace quince años. Nos falta un porcentaje pequeño del centenar de personas que mueve cada cofradía. Y esas faltas se cubrirían en buena parte con el interminable listado de ex directivos de cofradías que, hoy, no quieren saber nada de la hermandad por la que se desvivieron por unos años. Y mucho me temo que la lista se engrosará mañana con otros tantos de los que, ahora, reclaman compromiso para su hermandad; la suya de cuatro años.

Modificado por última vez en Jueves, 16 Marzo 2017
¿Le ha resultado interesante?
(7 votos)

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

Publicidad - elcabildo.org

Galerías

Canales

Cofradías Bandas Descargas

Servicios

Teléfonos Diccionario Farmacia C. Cofrade Callejero Museos Enlaces

El tiempo en Málaga