Publicado en Saya torera

Los festivales de Rodríguez Ojeda

Marta Jiménez | Jueves, 25 Octubre 2018
Busto a la memoria de Rodríguez Ojeda. Busto a la memoria de Rodríguez Ojeda. EL CABILDO

Al repasar la historia de la Esperanza Macarena de Sevilla, un nombre florece como el artífice de la renovación estética y conceptual de la hermandad en la calle, que ha llegado a nuestros días: Juan Manuel Rodríguez Ojeda. De las manos de este diseñador sevillano, cuya memoria se honra con un busto anexo al arco de la Macarena situado junto a la Basílica, nacieron ideas que con el tiempo se fueron implantando más allá de la cofradía de San Gil, como las túnicas de nazarenos con capa o a nivel más interno, creaciones como el uniforme de los ‘armaos’. Su extensa labor en pro de esta cofradía de la ‘Madrugá’ sevillana se abraza también al mundo de los toros. En el marco de la mesa redonda ‘La Macarena y los toros’ que tuvo lugar con motivo del festival taurino benéfico del 12 de octubre en Sevilla, el historiador Andrés Luque Teruel habla de los trabajos de organización de Rodríguez Ojeda de festivales taurinos y novilladas a beneficio de la hermandad. Tal y como explicaba Luque Teruel, al igual que ahora se conoce que la recaudación tiene como destino la asistencia social de la hermandad, los primeros festejos fechados desde 1890 tenían otros propósitos. Rodríguez Ojeda era el encargado de buscar el dinero para los proyectos, pero lo hacía afrontando la realidad de que “la gente no tenía dinero para comprar lotería y él idea las participaciones, para que los vecinos pudieran jugar aunque fuesen unos reales, de ese modo se recaudó mucho dinero para la hermandad de la Macarena siempre para una obra aprobada ya por la Junta y que ejecutaría el taller al que él se dirigiese”.

De esta manera, en 1890 se celebran dos novilladas en las que se recaudan 13.500 reales y se borda el palio negro de la Virgen de la Esperanza. En 1899 consigue convencer a la hermandad para hacer un manto acorde con la época: el manto de malla conocido como ‘el camaronero’, dado su aspecto parecido al de la red de pesca utilizada por los pescadores para capturar el camarón. En el sufragio de esta pieza, que marcó un antes y un después en la estética de la Semana Santa de Sevilla, intervienen otras muchas personas, incluso la casa real, pero la mayor parte del dinero se recauda en otros dos festivales: en uno con reses de Murube intervine Algabeño chico y Rafael Gómez Ortega ‘Gallito’. (Se le denominará ‘gallo’ con el tiempo. Esto se debe a la siguiente explicación: mientras haya un ‘Gallo’ más antiguo, los demás serán ‘Gallito’, llegando a estar ’Gallo’, ‘Gallito y ‘Gallito chico’. Cuando se van retirando van ascendiendo. ‘Gallito’ nunca fue Joselito ‘El Gallo’, en todos los carteles fue José Gómez Ortega ‘Gallito’, nunca Joselito – apelativo que le decía su madre y  luego la ciudadanía en general a raíz de su muerte-.)

manto camaronero

La Macarena con el manto 'camaronero'. (@Hdad_Macarena)

Juan Manuel Rodríguez Ojeda era diseñador, no bordaba, y trabajaba para talleres como el de las Hermanas Antúnez o Luisa Rivera y cobra su parte de los diseños. A partir de las primeras novilladas pudo establecer un taller propio a nombre de su hermana Josefa, ‘la Tía Pepa’. “El primer taller de Juan Manuel, que va a cambiar el rumbo de la Semana Santa de Sevilla, surge gracias a los festivales que se montan en beneficio de la hermandad. En 1899 cuando hay otro nuevo impulso cambia el nombre del taller y lo pone a su nombre, gran atrevimiento ya que él no bordaba”, explica el historiador.

Entre junio y julio en los años 1907, 1908, 1909, se celebran tres festejos con novillos de Miura y se recaudan casi 14.00 pesetas. Gracias a estos ingresos se borda el palio rojo de la Virgen de la Esperanza. La casa Miura está directamente relacionada con esas tres novilladas y “con la obra más importante dela Semana Santa del siglo XX, por eso yo (dice Luque Teruel) llevo tantísimos años intentando reconstruirlo, porque están todos los bordados, y liga a Juan Manuel con la casa Miura, Gallito y el barrio”. “Eso debe estar montado en honor de los Gallo, en honor de los Miura y en honor del barrio de la Macarena que apoyó todas estas iniciativas”, apostilla.

Por último, en el año 1912 se celebrará “un festival importantísimo”, según Luque Teruel, con Miura de nuevo y celebrado en la víspera de la festividad de la Virgen de los Reyes con un solo actuante: ‘Gallito’. Gracias a ese festival José va a “co-pagar” la corona de coro de la Esperanza. Aunque popularmente se considera que la paga íntegramente el mítico diestro no es cierto ya que intervinieron otras personas como el mayordomo de la época, Manuel Jiménez, y también tuvieron mucha importancia las donaciones del propio barrio.

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