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OPINIÓN / BLOGOSFERA

Ante el comunicado emitido por el Obispado de Málaga a través de la Diócesis Málaga y los medios locales de comunicación, nos vemos en la necesidad y el deber moral de poner en conocimiento de la opinión pública la verdad de los acontecimientos y realizar las siguientes aclaraciones:

 

1.- Cuando se decretó el 7 de enero de 2015 el nombramiento de un comisario para la intervención de la cofradía, la Junta de Gobierno ya estaba cesada desde el mes de octubre de 2014, en que fue convocado el Cabildo general de elecciones, y tan solo se encontraban en funciones, el Hermano Mayor y los cargos prescritos en las Reglas para el proceso electoral.

La primera irregularidad la comete el propio Obispado al admitir un recurso de la otra candidatura, totalmente extemporáneo, ya que habían sido aprobadas y proclamadas y presentadas las mismas, por lo tanto, cerrado el plazo de admisión de recursos, de acuerdo con el calendario electoral recogido en las Reglas y en las propias bases del obispado.

Y en segundo lugar, y como consecuencia de ello, suspender el cabildo y todo el proceso electoral una vez llegado al final del propio calendario reglamentado.

Es precisamente lo contrario al procedimiento seguido por la jerarquía, en casos similares o posteriores, que no son admitidos recursos fuera de los plazos establecidos, o bien estipulando unos tiempos de presentación sin dar fehacientemente las fechas con meridiana claridad.

 

2.- Según el Obispado desde el primer momento de tomar posesión el comisario, se detectan una serie de irregularidades que pone en conocimiento de la jerarquía eclesiástica, obligando a ésta a abrir una investigación. Sin embargo, antes de iniciarse el referido proceso, (noviembre de 2015) ya se publican las iniciales de dos personas, los que suscribimos, como culpables de esas presuntas irregularidades, sometiéndonos al escarnio público (5 de febrero de 2015). Algo incomprensible en todo procedimiento, vulnerándose los principios fundamentales y generales que deben de regir cualquier proceso, incluido el de la presunción de inocencia, y más teniendo en cuenta el ámbito religioso del que se trata, demostrando una actitud totalmente ajena a la propia esencia de la caridad cristiana y de la actitud maternal de la Iglesia, que desde la jerarquía eclesiástica se alude en el comunicado.

Cuando se instruyen expedientes a diferentes cargos de la Junta de Gobierno, no son ciertos dos aspectos que se recogen. El primero lo constituye, la falta de independencia e imparcialidad durante la instrucción, pues es nombrado instructor, un supuesto amigo personal del propio Obispo, procedente de la diócesis de Alcalá la cual tiene un ámbito de actuación ajeno al nuestro que lo hace totalmente desconocedor de los asuntos de nuestra diócesis, pese a ello es nombrado adrede, no constituyendo su designación garantía alguna para el proceso. Y el segundo aspecto lo constituye LA NULIDAD DE PLENO DERECHO EXISTENTE EN EL PROCESO, puesto que uno de los inculpados y posteriormente sancionado, Tesorero Episcopal y colaborador del comisario, tuvo acceso a la documentación, base de datos de la cofradía, etc. durante más de dos años, por lo que las supuestas pruebas pueden estar viciadas, al poder tener un interés personal en verse totalmente fuera de toda sospecha y de supuesta culpabilidad.

No obstante, y en cuanto a las penas impuestas, tampoco es cierto que estas se aplicaran inferiores a las establecidas en las Reglas de la Hermandad, pues ni tan siquiera las aplicadas, estaban recogidas en las referidas Reglas, prohibiéndose, entre otras sanciones, la pertenencia a otras cofradías. Algo no ocurrido jamás, al menos en esta diócesis.

 

3.- Si algunos hermanos solicitaron la revocación o enmienda del decreto sancionador para la rebaja de las penas impuestas, lo sería previa recomendación efectuada a los afectados, cosa que no se produjo en quienes suscriben. En dos ocasiones, y por escrito, D. Francisco M. Calderón, solicitó al obispo diocesano audiencia y disculpas (caso de que pudiera haberse sentido ofendido por causa involuntaria), y en ninguna de ellas ha recibido respuesta alguna; por lo que es fácil entender que, a pesar de existir por esta parte, voluntad conciliadora y de entendimiento, esta voluntad no ha sido correspondida en el mismo sentido por parte del Obispado de Málaga. Buen ejemplo de Amor, Caridad cristiana y Misericordia tantas veces predicado desde la jerarquía eclesiástica.

 

4.- Efectivamente, tras haber sido rechazados nuestros recursos ante el Obispado de la diócesis, un determinado grupo de hermanos presentamos con fecha 15 de Junio de 2016, Recurso Jerárquico ante el Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, el cual “INVITO” al Obispo a procediera a la revocación de sus decretos sancionadores de fecha 9 de Abril y de 25 de Mayo de 2016; lo que se hizo efectivo mediante su Decreto de Revocación de fecha 11 de Noviembre de 2016. No nos consta en el Decreto del mencionado Dicasterio recibido posterior a dicha fecha, ninguna otra indicación o vía de aplicación de medidas disciplinarias; si en cambio el archivo de los recursos presentados, deduciéndose fácilmente la declaración de NULIDAD de las actuaciones.

 

5.- No es cierto que el Dicasterio desestimara los recursos presentados. Lo que si quedó claro es que, una vez emitido por el Obispo el Decreto de Revocación de sus anteriores de fecha 9 de Abril y de 25 de Mayo, de fecha 11 de Noviembre de 2016, dichos recursos quedaban archivados, pues no había necesidad de pronunciamiento, ya que los referidos Decretos obispales habían sido revocados.

 

6.- Quienes recurrimos al Tribunal Supremo de la Santa Sede fue para que el Dicasterio entrara en el fondo de la cuestión, puesto que el comisario, siguiendo instrucciones del Prelado, (pues él mismo manifiesta que actúa en nombre y representación del Obispo), procedió a abrir nuevos expedientes; no existiendo tal posibilidad al haber sido revocadas las penas impuestas a invitación del Dicasterio. Por tanto, habiéndosenos dado pie de recurso ante el Alto Tribunal, mediante la aceptación de ciertas condiciones que no contemplamos para ese momento, y en defensa de nuestros derechos recurrimos ante dicho Tribunal. No entendiéndose cómo, habiendo resuelto el Dicasterio para los Laicos la Familia y la Vida, ÓRGANO SUPERIOR JERÁRQUICO AL OBISPADO DE MÁLAGA, es el comisario con la autorización del Prelado, puesto que actúa en su nombre y representación, el que ante los MISMOS HECHOS Y CON LAS MISMAS PRUEBAS contenidas en los expedientes archivados, inicia la apertura de nuevos expedientes en el mismo sentido.

Hemos de dejar constancia, que en el caso de aquellos recursos que no fueron aceptados ante el Dicasterio, lo fue porque desde el Obispado, presuntamente se presentaron pruebas que no reflejaban la realidad sobre el plazo de interposición, al considerarlos extemporáneos, impidiendo que el Dicasterio pudiera entrar en el fondo del asunto y así poder solicitar la revocación de las sanciones impuestas como ocurriera con aquellos que fueron objeto de la misma; tal fue el caso de D. Jesús Mesa, que junto a otros dos hermanos se vieron obligados a recurrir ante el Tribunal Superior de la Signatura Apostólica.

 

7.- Conocemos perfectamente lo especificado en las Reglas de la Hermandad, por lo que consideramos que se ha actuado con una presunta predisposición incriminatoria y falta de caridad cristiana, vulnerando la presunción de inocencia contra algunos encausados por parte del Obispado, mientras que para otros se esgrime la menor gravedad de la falta y dejar sin efecto penas de forma discriminatoria, según interese, mostrando la total discrecionalidad por parte del Obispado. Esta presunta predisposición es fácilmente deducible en el contexto del comunicado de fecha 6 de marzo realizado por el Obispado de Málaga.

 

8.- El proceso incoado desde la cofradía a quienes fueran su Hermano Mayor y Teniente Hermano Mayor, durante más de dieciséis años, cofradía a la que prestaron plena y total dedicación y esfuerzo, no ya solo desde su mandato como tal, sino previamente desde al menos los cinco años anteriores, no es ya, que haya sido injusto por la total carencia de sentido de la gratitud para con el trabajo y entrega realizado, sino que es totalmente ilegal, por cuanto la capacidad de abrir expediente sancionador y su ejecución es exclusivamente competencia de los cargos nombrados mediante elección. Por tanto, si se esgrimen las Reglas de la Hermandad para la aplicación de sus normas, deben serlo en toda su extensión, y no dependiendo de criterios de conveniencia y discrecionalidad. Por lo que es fácilmente deducible que el comisario, aún actuando en nombre del Obispo, no puede vulnerar la independencia de la cofradía que se rige por sus propias Reglas, y a mayor abundamiento aclarar que, su nombramiento fue solo y exclusivamente para un supuesto y determinado incidente, como se apunta en el apartado siguiente. Por todo ello, ante la ratificación por el Obispo de la pena impuesta, y la no aceptación del recurso por extemporáneo ante el superior jerárquico, nos hemos visto obligados a recurrir nuevamente al Dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, en defensa de los derechos que nos asisten.

 

9.- Lo que verdaderamente hay que entender es que ha sido una “intervención encubierta”, puesto que el nombramiento del comisario mediante decreto de 7 de Enero de 2015, lo fue para “asumir el pleno gobierno y administración TEMPORAL de la corporación a fin de tutelar la apertura y desarrollo hasta su culminación de un nuevo proceso electoral”. Solo y exclusivamente y no sine die.

El comisario no ha hecho una labor encomiable en la Hermandad, como pretende asegurar el Obispado en su comunicado, sino todo lo contrario, aunque puede que entienda por labor encomiable llevar a cabo la división, desprestigio y aislamiento de determinados hermanos y actuar conjuntamente con la jerarquía de un modo injustificado e incomprensible con la actitud de la Iglesia del siglo XXI.

Solo confiamos en que los órganos jerárquicamente superiores, en breve, impongan orden ante la situación que tan injustamente estamos padeciendo, y en que se restablezca la justicia y el honor que nos ha sido privado ante la opinión pública.

Publicado en Málaga

La cofradía de las Penas cumplió el pasado mes de enero tres años intervenida y el obispo de Málaga, Jesús Catalá, ha querido tener un acercamiento público a la cofradía al presidir la función principal de Instituto de la Corporación, este segundo domingo de la Cuaresma. Muchos esperaban un posible anuncio de elecciones, que finalmente no llegó. Aunque el obispo no desaprovechó la oportunidad -tal y como se esperaba- para hablar de la intervención de la Cofradía, un proceso que se ha alargado “demasiado”, según dijo. Catalá no dudó en explicar por qué tanto tiempo. “Se ha alargado muchísimo porque los encausados han ido apelando y retrasando, esa es la razón fundamental. Y aún hay una causa que está abierta a la espera de que la Santa Sede decida”, afirmó. De este modo, el obispo señaló a Jesús Mesa y Francisco Calderón.

La homilía de Catalá estuvo llena de mensajes entrelíneas a la situación interna que vive esta Hermandad del Martes Santo. Habló de unión y apeló a la fuerza de la familia. Instó a los cofrades a seguir al Cristo de la Agonía para vencer sus miedos. Al término de la función religiosa y antes de cantar la Salve ante la Virgen de las Penas, tomó la palabra para dirigirse a los hermanos de las Penas que llenaban el oratorio, en un intento de ofrecer luz a final del camino: “Animaros a seguir adelante, a caminar, a nor-ma-li-zar la cofradía. Hay que normalizarla ya, cuanto antes, y a poner cada uno el granito de arena que deba poner. ¿Habéis entendido?”

Roma declaró nula la sanción impuesta a Francisco Calderón y el obispo tuvo que retractarse. Pero mediante un nuevo proceso, se ha vuelto a sancionar al que fuese hermano mayor de las Penas. El caso de Jesús Mesa y su familia es distinto porque su apelación fue rechazada por un error de forma que ha sido recurrido. Mientras la Santa Sede resuelve este caso que sigue abierto, Catalá manifestó este segundo domingo de Cuaresma su intención de agilizar el proceso: “Vamos a empezar ya a trabajar en serio para normalizar la cofradía”.

 

Declaración íntegra y textual de Jesús Catalá (escúchala en el Cabildo de Cuaresma de #radioElCabildo):

“Animaros a seguir adelante, a caminar, a nor-ma-li-zar la cofradía. Hay que normalizarla ya, cuanto antes, y a poner cada uno el granito de arena que deba poner. ¿Habéis entendido? Hemos de nor-ma-li-zar-la. Hemos pasado un tiempo, demasiado tiempo intervenida la cofradía por las razones que conocéis todos. Se ha alargado muchísimo porque los encausados han ido apelando y retrasando, esa es la razón fundamental. Y aún hay una causa que está abierta a la espera de que la Santa Sede decida. Pero, no obstante, vamos a empezar ya a trabajar en serio para normalizar la cofradía. Os pido la colaboración de todos, como una piña, sin divisiones internas. ¿Lo digo más claro?”.

Publicado en Málaga

Jesús Mesa reclama públicamente diálogo y lamenta el trato que está recibiendo por parte del Obispado de Málaga, en sus primeras declaraciones públicas desde que la hermandad de las Penas fue intervenida, hace ahora tres años. Pero en esta segunda mitad de la entrevista concedida a elcabildo.org, revela nuevas cosas del caso. Ha pasado un año de las últimas informaciones relativas al 'caso Las Penas', sin embargo, el proceso sancionador no se ha detenido. Mesa revela que Francisco Calderón ha vuelto a ser sancionado pese a que el dicasterio para los laicos obligó al obispo a declarar nula la sanción impuesta. La situación parece seguir bastante enquistada y sin visos de solución... 

 

-¿Cómo es su relación con la hermandad de las Penas?

-La relación ahora mismo es ninguna. Hay muchas difamaciones y dimes y diretes consentidos. Comentarios de personas que están allí, que no deberían de hacer comentarios. No solamente por la relación que hemos tenido, sino por la responsabilidad absoluta que han compartido. ¡Ojo a ésto!

-¿Cómo ve la cofradía en estos momentos?

-Mal, muy mal. Es mi percepción y la percepción de muchísimos cofrades de fuera y de dentro. Ojo que mantenemos contacto continuos con hermanos que hay allí y parece que están totalmente integrados. Distintas versiones y todas coinciden en los mismo: desde que la cofradía está dejada, hasta la suciedad que hay o los grupos que se están organizando. Se dejan de hacer cenas porque, como dijo Paco en su entrevista, parece que hubo alguna cuestión en el bar y el Obispado no ha tenido interés en aclararlo. Aquí hay grupos que piden el voto a uno y a otro. Nosotros tenemos un grupo grande a quienes les están pidiendo el voto por un lado y por otro.

-¿Me dice que ya hay delfines que se están posicionando?

-¡Claro! En ese aspecto, nos ha llegado información, con cierta base, de que hay hasta cuatro posibles candidatos.

-¿Esto quiere decir que pueden estar cerca las elecciones?

-Nosotros, de momento, estamos en pleito con la Cofradía y ya he dicho que vamos a llegar hasta donde haga falta.

-Uno de los titulares que podíamos extraer de la entrevista que nos concede Gordillo hace un año, era que no habría elecciones hasta que se cierren todos los procesos abiertos. ¿Además de los tres procesos citados en la primera mitad de la entrevista, hay algún otro tema interno que tenga enquistado el conflicto?

-Sí, sí, sí, claro. A Paco, nuevamente, no sé si hasta desobedeciendo a la Santa Sede, el obispo le encomienda ahora al comisario, que inicie el mismo proceso pero por la vía de la cofradía. Tiene defectos de todas formas: si las Reglas están en vigor, ese proceso no se puede realizar. Para hacer el proceso, las Reglas marcan muy concretamente quiénes son las personas que deben formar la comisión sancionadora. Si no están en vigor tampoco se pueden hacer, pues no habría normas sancionadoras a las que se aluden en el nuevo expediente que se ha iniciado. Todo es una rueda en la que no se podría hacer de ninguna de las maneras. Pero lo más chocante es que, si todo lo que se imputa a las personas sancionadas ha quedado archivado por la Santa Sede, ¿cómo ahora el obispo, que ha sido desautorizado, lo inicia por otra vía? ¿Quiere hacer más daño? ¿Quiere dar más todavía?

-¿Estoy entendiendo que Francisco Calderón tenía una sanción por diez años que fue declarada nula por Roma y desde el Obispado de Málaga se ha iniciado otro proceso sancionador contra la misma persona?

-Roma declara nulo el proceso y el obispo inicia otro proceso exactamente igual.

-¿Pero está sancionado nuevamente?

-Sí, en la misma línea. Todo exactamente igual, con los mismos cargos y las mismas cosas. Él ha recurrido a la Santa Sede. Pero hay algo infinitamente más grave: hay otra persona a la que también se revoca su sanción, igual que a Paco y a otras dos, que no viene con nosotros, sino que de repente aparece la revocación del dicasterio. Éste no sé si acude a Roma, o no. Y una de las personas que está con Paco, hace un recurso ahora a la nueva sanción que propone el Obispado y, de buena a primeras, le dicen que no hay nada y se lo quitan. Tienen las mismas imputaciones pero lo que interesa es que sean Jesús Mesa y Paco Calderón. Todo ha sido un teatrillo. Por otro lado, a este señor que aparece de repente en la revocación, que no sabemos cómo aparece porque no va con nosotros por la misma vía, lo han sancionado por dos años. Pero él sí admite la sanción.

-¿Cuántos casos se han reabierto de los que se declararon nulos?

-Todos. Y si a mi me dan la razón me lo van a volver a abrir por otro lado. Esto tiene un nombre y es soberbia. El dicasterio declara nulas las sanciones a tres personas y nos dejan fuera a mi suegro, a mi mujer y a mi. A mi mujer por no hacer nada, por defender a su marido, porque atacan a la familia. Quien lleva la Cruz de Cristo en el pecho, ataca a la familia.

-¿Jesús Mesa se ha defendido por la vía civil de las acusaciones recibidas?

-Primeramente, como buenamente he podido y sabido, porque la justicia canónica no es la justicia civil. Para empezar, no hay prácticamente nadie que entienda, aunque por suerte hemos tenido cierta ayuda de personas muy doctas en derecho canónico, que están absolutamente espantadas de todo el proceso, que no tiene ni pies ni cabezas. Entienden que es una cuestión de soberbia de quien tiene el poder en sus manos. No te puedes hacer una idea lo que es la justicia canónica. A nosotros nos han aplicado sanciones y cánones que están dirigidos a personas consagradas, a los sacerdotes. Y así se lo hicimos ver al dicasterio.

-¿Hay algún proceso por la vía civil abierto?

-El que estaba abierto, que ya adelantó Paco, relativo al tema de las iniciales, que fue una canallada, un escarnio público, lo fuimos demorando y, según parece, en cada comunidad autónoma hay distintos plazos y nos han cumplido. Aquí demostramos nuestra buena voluntad porque esperamos bastante tiempo para poder hablar con el señor obispo y el señor Gordillo, con su equipo de abogados, se pudo escapar por ahí. Pero hay una cosa importante, la querella fue admitida. Cuando ha sido admitida es porque vieron indicios muy claros, pero buscaron el vericueto de que estaba fuera de plazo. Ahora no hay ningún proceso abierto pero estamos dispuestos a llegar, primero, a la cabeza de la Iglesia, y te aseguro que llegamos; y luego vamos por la vía civil. Existen precedentes de situaciones similares en Andalucía y nosotros vamos a por todas. Se agotarán todas las vías.

-¿Deberían convocarse elecciones aunque algunos procesos sigan abierto?

-La situación no tiene ni pies ni cabezas desde el momento en el que el comisario, que venía para lo que venía, en realidad no viene para lo que venía, sino para otra cosa. En su entrevista, además de entrar en numerosas contradicciones, dice que ya había puesto el censo en orden, entonces no sabemos a qué se debe esta demora. Han buscado cuarenta excusas. Como dijo Pedro Luis Gómez, el comisario se ha gustado. Lo que no consiguió en su Hermandad, cree que lo tiene ahora. Vino para otra cosa y a la vista está lo realizado. ¿Vino para poner las cuentas claras? Tampoco. En cuestión de economía teníamos una velocidad de crucero que nadie daba crédito. No es que lo diga yo es que ahí están las cosas realizadas. Ahora, en tres años, no se ha hecho absolutamente nada y dicen que las arcas están vacías. Cuando llegó la intervención, la Hermandad debía 35.000 euros, de los cuales 20.000 eran de una cuestión concreta y el resto eran minucias de distintos proveedores. Estaba el plan establecido para pagar todo porque cuando Paco Calderón y Jesús Mesa cogieron la cofradía, la cogieron con 245.000 euros de deuda y ahí está la gestión que hemos hecho. Gordillo ha hablado en todos los plató de que se debía 35.000 euros; sí, seguro que es menos que en su cofradía y ya podría estar pagado. Por eso digo que este hombre vino a otra cosa.

-¿Ve el final de este conflicto a corto plazo?

-Sobre plazos uno escucha comentarios de todo tipo, en tres ocasiones distintas he llegado a escuchar que se iban a convocar elecciones. Lo último que suena es que será para después de Semana Santa. También decía el comisario que hasta que no se solucionen las causas abiertas, evidentemente, no se deberían de convocar elecciones. De forma cautelar, no debería. Si nos dan la razón, ¿ahora qué pasa?

-Proponga un modelo de solución.

-La cosa tiene una solución muy fácil: sentarse en una mesa, que es lo que nunca se ha hecho. Atiende la lógica humana y máxime a la lógica cristiana. Dialogo y buenas intenciones es lo que hace falta. Con eso se hubiera solucionado absolutamente todo. Pero no lo ha habido en absoluto. Ni por el comisariado, ni por el señor obispo, ni por el delegado de Hermandades, por supuesto.

-Está pidiendo públicamente diálogo, a ver qué respuesta encuentra...

-Atiende a la lógica, ¿no? Qué creerán que quiero de mi hermandad, si yo he vivido todo lo mejor del mundo, y lo peor también. Ninguno de los candidatos que hay se podrían presentar. Quedaría el obispo en absoluta evidencia si de los candidatos conocidos que pululan por ahí, alguno llegase a ser hermano mayor. El obispo quedaría en absoluta evidencia una vez más. Y puedo decir cosas para apoyar esto. No sé si el obispo estará informado bien, mal o lo engañan. No lo sé porque unas veces, José Ferrary dice que el obispo está enterado de todo y, cuando interesa, dice que no está enterado. Por poner algunos nombres: la única vez que accede el obispo a vernos porque no tenía más remedio, hay un par de botones de muestra interesantes. Nada más sentarnos, el obispo me acusa de que yo grabo conversaciones, cosa arriesgada sin conocer uno a la persona. Luego, analizando, hay alguien que le dice que yo grabo conversaciones. Yo no he grabado conversaciones en mi vida, ni tengo necesidad, además, ni sé hacerlo. Quien dice eso lo hace con la mala intención de intranquilizar al obispo para que a esa reunión llegue a la defensiva. De inicio, ya existe distensión en el encuentro, si es que se podía haber llegado a algún acuerdo. Todo esto se hace con muy mala intención. El informante o busca engañar al obispo, o tiene intención de que el obispo quede con los pies colgando o ridiculizarlo. No hay otra salida. En el mismo encuentro, también dice el obispo que el comunicado de las iniciales estuvo puesto una hora y media. El informante pretende o que el obispo quede con los pies colgando, engañarlo o dejarlo fuera de juego. En esta entrevista dice el comisario que estuvo varias semanas y no sabe ni cuanto estuvo en la red. Nos dijo el obispo que él mandó inmediatamente que se quitara. Pero alguien vuelve a mentir porque estuvo más de mes y medio. Mi suegro llamaba a Gordillo prácticamente a diario y se llegaron a citar en un bar. Tras una conversación muy tensa, este tipo opta por quitar aquello. Según el obispo estuvo una hora y media y se quitó por indicaciones suyas. Alguien está engañando al obispo.

-¿Cree que desde el Obispado se pudiera convocar unas elecciones con los procesos sancionadores abiertos?

-Me parecería una temeridad absoluta. ¿Entonces a mi se me coarta a que yo me pueda presentar y hermanos que no puedan votar?

-¿Jesús Mesa se ve nuevamente en un Gobierno en la hermandad de las Penas?

-Pues mira, te agradezco que me hagas esta pregunta. Si tuviera una estrategia de desestabilizar, te diría que sí. Habría quien se pondría nervioso o a la defensiva. Seguro que se crearían tensiones. Pero a día de hoy, de verdad, no. Los hermanos serán al final quienes decidan. Hay decenas y decenas de personas que veo diariamente y tienen esperanza de que yo sea hermano mayor y no es que no tenga ahora interés, es que no lo he tenido nunca. He sido teniente hermano mayor y era el primero que llegaba a la cofradía y el último en irme, trabajando. He hecho todos los trabajos que ha podido hacer cualquier persona. Jamás he antepuesto el cargo para dar el paso atrás. Nunca he tenido apetencia por ser hermano mayor, si llega el momento, se asume sin ningún problema. Y como nunca he tenido apetencias, no he estado tentado de hacer nada de lo que se ha dicho aquí. Yo tenía 438 firmas de hermanos apoyando mi candidatura, que eran más de la mitad del censo. No tenía necesidad de hacer nada.

-Más allá del cargo, ¿se ve en el día a día en el seno de la cofradía?

-En la medida de que las personas cuenten conmigo, claro que sí. Pero te diré una cosa, en las hermandades he aprendido a ser católico practicante y mi vía de entrada a la Iglesia ha sido por las cofradías y en este calvario que he vivido, he crecido más que nunca. Tengo la pena en el cuerpo de que hay personas a las que quiero mucho y se han separado de la Iglesia por todo esto. Eran personas muy cercanas a la Iglesia, comprometidas, con fe… pero se han separado. A mi todo esto me ha reforzado la fe. He visto las cofradías desde otras perpestiva, con mayor capacidad para valorar las cosas serias. Los cofrades hemos de dejarnos de tonterías y frikismo. Siempre he sido una persona optimista y aunque para mi queda todo lo vivido, quiero sacar cosas buenas de todo lo que me está pasando sino es que me moriría.

 

· Puede leer la primera parte de la entrevista, aquí.

Publicado en Málaga

“Es un campo muy amplio porque abarca no sólo las hermandades de Málaga ciudad, sino de toda la Diócesis”. Manuel Ángel Santiago, sacerdote vinculado a los MIES (Misioneros de la Esperanza), párroco de Nueva Málaga y director espiritual de la Salud y Nueva Esperanza, es el nuevo delegado de Hermandades y Cofradías desde el día de la Cabalgata de Reyes, en que el Obispado de Málaga hizo público su nombramiento.

En declaraciones facilitadas por la propia Diócesis en su web, Manuel Ángel Santiago admite lo ‘delicado’ de la encomienda a causa de "los temperamentos y dificultades" que se respiran de vez en cuando en el seno de las hermandades. No obstante, afronta el encargo de Jesús Catalá “con ilusión y ganas de trabajar”, a la vez que ha hecho constar su voluntad de continuar la labor de los delegados antecesores.

En concreto, se refiere a la de un total de tres sacerdotes, que son los que ha tenido que nombrar el obispo de Málaga actual desde su llegada, en octubre de 2008. Comenzó ratificando al que ejercía desde 2003, Felipe Reina. En agosto de 2010 nombró a Francisco Aranda, que ocupó el cargo hasta su renuncia en 2013. En octubre de ese año fue Antonio Coronado Morón, que ha ejercido de delegado de Hermandades y Cofradías hasta este mes de enero de 2018.

El nuevo delegado se encuentra en la capital con el caso de una hermandad intervenida bajo una comisión gestora: la de las Penas, que el pasado 7 de enero cumplió tres años sin hermano mayor.


17 años de párroco en Fuengirola

Nacido en 1958 en Málaga, Manuel Ángel Santiago fue ordenado presbítero en 1990. Desde el año 2014 es párroco de las dos collaciones de Nueva Málaga: San Francisco Javier y Santa Ana y San Joaquín, esta última sede de la hermandad de Nueva Esperanza y de la agrupación parroquial de la Virgen de Guadalupe, de reciente creación.

Además de ser arcipreste de Nuestra Señora de los Ángeles, que abarca las parroquias de la zona de Bailén-Miraflores, también dirige el departamento de peregrinaciones, santuarios y turismo.

Es especialmente recordada su labor en Fuengirola, en donde ejerció de párroco en la iglesia que cobija a la patrona, la Virgen del Rosario, durante 17 años (de 1997 a 2014), manteniendo un estrecho contacto con las cofradías fuengiroleñas. Anteriormente estuvo destinado en la parroquia San Juan de la Cruz, de El Palo (1994-1997).

Manuel Ángel Santiago es licenciado en Teología Dogmática por la Pontifica Universidad Gregoriana de Roma y profesor de teología sacramental en el Seminario Mayor. Ha escrito libros como 'La Contemplación del Misterio de Cristo a través de María', 'Raíces: Perspectivas Históricas de Fuengirola' o ‘En medio del mundo: testigos de la esperanza’, que versa sobre el carisma de los Misioneros de la Esperanza (MIES), a cuya Asociación Pública de Fieles pertenece.

Publicado en de la Iglesia

Las Penas acaba de cumplir tres años intervenida por el Obispado de Málaga, que el 28 de noviembre de 2014 suspendió el proceso electoral que se había iniciado y el 7 de enero de 2015 puso a un comisario al frente de la Hermandad, Manuel Gordillo. Las directrices iniciales eran solucionar problemas relacionados con el censo de la Cofradía y volver a convocar elecciones. Pero el tiempo pasa y poco se sabe sobre lo que realmente ocurre al respecto. Nadie en calle Santa María ha querido nunca hacer una declaración pública sobre el tema. Las últimas noticias llegaron hace ahora un año, cuando tanto Gordillo como Francisco Calderón concedieron sendas entrevistas a elcabildo.org y, posteriormente, se hizo pública la noticia de que Roma obligaba al obispo a decretar nula sanciones impuestas. Sólo entonces el Obispado rompió su silencio para matizar aquella información y subrayar que algunos hermanos seguían sancionados por un error de forma de sus recursos. Uno de ellos es Jesús Mesa, señalado públicamente en aquel famoso comunicado en el que se la acusaba, junto a Calderón, de distintas faltas graves. En todo este tiempo, apenas ha compartido reflexiones puntuales en sus redes sociales, pero no ha contado su versión de los hechos en ningún medio de comunicación. En esta entrevista explica su situación por primera vez. Este encuentro con elcabildo.org se realiza en los últimos días de 2017, pero se pacta publicar la conversación pasadas las fiestas navideñas. Mesa acude a la llamada con las citadas entrevistas a Gordillo y Calderón impresas; y responde sin titubeos a cada pregunta planteada. 42 minutos de conversación grabada en los que revela cosas hasta ahora desconocidas sobre el 'caso Las Penas': denuncia falta de diálogo y habla de un nuevo actor que ya forma parte del conflicto, el Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.

-Roma obligó al obispo de Málaga a declarar nula sanciones impuestas por el ‘caso Las Penas’, ¿se llegó a efectuar aquel dictamen del dicasterio para los laicos?

-¡Claro! Roma indica al señor obispo que tiene que revocar y lo hace. Luego está la intrahistoria. El comunicado que luego sacó el Obispado, para el que se dieron una bulla bestial y creo que corrieron demasiado, dice cosas surrealistas. Todo se hace efectivo y ya entramos en el meollo directamente, desde la primera pregunta. Se da una información al dicasterio al que acudimos, en la que se dice que cierto número de personas, entre las que yo me encuentro, presentamos la documentación fuera de plazo. Eso es mentira y quien informa al dicasterio, que entiendo que es el señor delegado de Hermandades y Cofradías (delegado del señor obispo), miente. Miente de forma tajante pero de forma consciente.

-¿Se decreta la nulidad de algunas sanciones o de todas? ¿En qué términos se pronunciaba Roma?

-La Santa Sede archiva la causa. El obispo tiene que revocar, con lo cual se quedan sin efecto las sanciones que pretendía. El dicasterio habrá visto los defectos que eso tenía, que no reunía la más mínima condición para administrar justicia.

-El comunicado del Obispado habla de algunos hermanos cuyo recurso está fuera de forma y, por tanto, deben seguir sancionados. ¿Qué pasó con el expediente de Jesús Mesa?

-Como te decía, informan al dicasterio de que el recurso está fuera de los plazos establecidos por las normas canónicas e insisto: quien informa, miente. Y lo hace conscientemente a sabiendas de que eso iba a ocurrir. Algunos expedientes quedan fuera de la revocación por este motivo. Es una forma de dejar fuera a una persona. Quizá porque se fuese contra esa persona directamente. Al final, todo este embrollo de la cofradía de las Penas es contra Jesús Mesa.

-¿Quedan más hermanos sancionados en esta misma situación?

-Sí, quedan más personas. En total somos tres.

-¿En qué situación están esas causas?

-Hemos acudido al Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, con el que incluso he hablado personalmente. Presentamos toda la documentación y admitieron la causa. Exponemos nuestro razonamiento con los justificantes correspondientes: tenemos el justificante de que nuestro recurso llega al fax del Obispado dentro de plazo y, por supuesto, la carta certificada, también dentro de plazo.

-¿Un año después, cómo ha evolucionado este recurso?

-El Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica se ha puesto en contacto conmigo y dicen que es admitido pero que tiene unos costes elevados. Hablamos de más de 6.000 euros. Ya nos encontramos con un hándicap importante porque yo no puedo poner la economía de mi familia en peligro. Ellos juegan una vez más con ventaja. Es decir, tengo que depositar 3.100 euros en la Signatura Apostólica para sufragar los costes del tribunal más la contratación de un abogado que debo elegir entre una lista que me dan ellos mismos. Entre una cosa y otra, de inicio, más de 6.000 euros. Todo esto se produce en agosto, un mes prácticamente inhábil. Cuando recibo la carta, estaba a punto de salir de vacaciones. Entonces, contacto directamente con ellos. Eran perfectamente conocedores del caso. Saben todo lo que está pasando en Málaga y en la cofradía de las Penas. Me dijeron que pidiera una moratoria y así lo hicimos. Lo que sí tengo claro es que llegaremos hasta donde tengamos que llegar; si tenemos que llegar al Papa, pues llegaremos al Santo Padre. Y también iniciaremos la vía Civil, por supuesto.

-Pasan tres años de la intervención y Jesús Mesa, hasta ahora, no ha contado su versión ¿Por qué?

-No sabes hasta qué punto estoy agradecido porque me voy a expresar. He estado esperando tres años, pero ya necesito expresarme públicamente. Ha sido un auténtico calvario. En estos tres años he escuchado de todo. ¡De todo! Aquí cada uno ha dicho lo que ha querido. Se ha inventado lo que ha querido y lo ha lanzado a los vientos. Hay un dato curioso, una perla, que es que el comisario, entre otras acusaciones, según el expediente que me entregan y puedo ver durante un rato en el Obispado y con vigilancia (¡el proceso es para escribir un libro!), dice que yo manejo a la prensa. Es curioso que diga esto cuando en tres años no he ido a ningún periódico, a ningún plató ni a ninguna radio. Sin embargo, él ha estado en todas. Pero me acusa de que yo manejo a la prensa porque no le gustan las informaciones que se dan. Como si los periodistas fueran tontos y se pudieran manipular.

-Hace ahora un año, Gordillo y Calderón aportaron algo de luz informativa, cada uno según su versión, sobre un proceso del que no se sabía absolutamente nada. Entonces supimos algo de lo que ocurría en las Penas y posibles soluciones que existían, según aquellas versiones. ¿Durante el 2017 ha habido algún avance hacia el fin del proceso y la normalización de la vida interna de la hermandad?

-Yo pienso que no. Aunque estoy apartado de forma forzosa, yo jamás estoy alejado de mi cofradía. Puedo estar apartado por muchas cosas, pero yo me acuesto pensando en mi cofradía y me levanto pensando en mi cofradía. Aunque a veces maldigo ésto porque debería pensar en otras cosas. Pero siempre la llevo y nada me es ajeno aunque parezca lo contrario. Aunque algunos quieran hacer ver lo contrario. Aquí todo lo que se inició no era para poner en orden el censo, ni nada de eso. Aquí hay otra cuestión y a la vista está: cuando se quiere solucionar una cosa, se hace. En una hermandad acaba de dimitir un hermano mayor y en cuestión de cinco días, ya se pueden presentar candidaturas. Cuando interesa, se hace. En tres años, no era poner en orden el censo, era otra cosa mayor: el objetivo era que Jesús Mesa y las personas que habían regido la cofradía hasta ahora, no se pudieran presentar. Estoy al día de lo que hay en la cofradía. Aunque por las redes sociales parezca que la cosa está muy bien, todos sabemos que no está muy bien. Las Penas ha ido infinitamente a peor.

-¿El cambio de vicario considera que abre una nueva situación en el ‘caso Las Penas’?

-No, en absoluto. Leí una información, precisamente en elcabildo.org, donde José Ferrary decía que no sabía nada de las Penas. Claro que sabe y lo sabe muy bien. Él sabe muy bien lo que ha hecho y ha dejado de hacer en las Penas. Él dirá que no pero yo creo que sí porque me consta que es así. Antonio Coronado, el nuevo vicario general, ya se lo manifesté al señor obispo, tiene una absoluta animadversión hacia Paco Calderón y hacia mi persona. Una animadversión que nadie puede hacerse una idea.

-¿Durante 2017 cuántas veces ha podido hablar en persona con Jesús Catalá, Antonio Coronado y Manuel Gordillo?

-Bien, interesante pregunta. Nosotros, ante todo, siempre hemos intentado arreglar las cosas como se arreglan en cualquier institución. Máxime si hablamos de una institución como la Iglesia. Como tradicionalmente se arreglan las cosas y siguen arreglándose, menos en este caso, con dialogo. Tengo que citar lo que dijo Paco en su entrevista, cuando decía que lo que se ha intentado con todo esto es meter a las cofradías por verea. Las Penas era una oportunidad irrenunciable porque siempre ha tenido mucho eco todo lo que sea hace, para lo bueno y para lo malo. Aludo a lo que contó Paco Calderón, hubo una conversación que alguien nos contó en la que se dijo que las Penas era una oportunidad y personalizaron en que a Mesa y Calderón había que darles un escarmiento porque jamás nos callamos. Lo que hizo Gordillo de publicar las iniciales fue una canallada. Con él he hablado tres veces en mi vida: dos intrascendentes y la otra, cuando nos citó para una encerrona, una especie de teatrillo de tribunal, media hora antes de salir aquel comunicado. Un día se publicó una entrevista indignante y lo llamé para decirle que quería hablar con él. Me dijo, tajantemente, “mañana salgo de viaje”. Y hasta el día de hoy. Quien cuente que ha habido comunicación, una vez más, es mentira. Por otro lado, en el último año hemos visto a Antonio Coronado en un par de ocasiones, siempre muy forzado y con una actitud de quitarse el muerto de encima. Y tengo pedida una cita por escrito y aún no me ha recibido, por lo que iré a protestar ante el Obispado. Hace cuestión de tres meses me lo encontré por la calle y le pregunté. Me dijo que de qué quería hablar. Lógicamente, le expliqué que mi intención no es hablar de fútbol, sino de problemas que afectan a personas. Me pidió que le escribiera una carta detallándole los temas que quería tocar. Le dije que no, que los temas que iba a tocar los sabía perfectamente. Llevo un año esperando. Al señor obispo, hace más de un año, nos recibió en la magnífica sede reformada del seminario. Aquel encuentro fue más que tenso por la actitud del obispo.

-¿Desde que se hace pública la noticia de que Roma pide la nulidad de las sanciones, no ha existido encuentro con ninguno?

-Con ninguno. La cita con el obispo fue un poco dura. Cómo no sería que en la despedida le tuve que decir a Jesús Catalá que había ido a ver al pastor de mi diócesis, a exponerle mis inquietudes, mis miedos, mis quejas, a pedirle disculpas si hacía falta y me había encontrado con un pastor con un corazón durísimo. Se lo tuve que decir así porque era la realidad de lo que se estaba viviendo. Hay más cosas del obispo en este encuentro que son botones de muestra interesantes. Pero hasta aquí. Llevamos un año esperando desde que se ha producido esto. Sí es verdad que el Obispado, por otra vía que no le corresponde porque está archivado, no haciendo caso al dicasterio, intenta buscar otros vericuetos para castigar a personas para salirse con la suya. Esto tiene un nombre y ese nombre es soberbia.

 

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Publicado en Málaga

Llegan cambios importantes en la curia malagueña. José Ferrary, tras cinco años en el cargo, deja la vicaría general a Antonio Coronado y José Antonio Sánchez Herrera. En adelante, desempeñará funciones de vicario judicial, relevando de este modo a Antonio Fernández, que sigue en Antequera desde que lo trasladaron del barrio de Capuchinos. Así lo ha hecho público el Obispado de Málaga en sus medios de comunicación, tras hacerse efectivo el nombramiento de Jesús Catalá, que apuesta por un modelo de organización que ya empleó durante su episcopado en Alcalá de Henares, entre 1999 a 2008. Desde su llegada a Málaga, siempre ha contado con un solo vicario General, pero en esta nueva etapa que se inicia en la Diócesis de Málaga serán dos y éstos dividirán sus competencias, las cuales aún no han trascendido.

Hasta el momento, los nuevos vicarios generales mantienen sus actuales responsabilidades. Antonio Coronado cede el cargo de vicario judicial a Ferrary, pero sigue al frente de la delegación de Hermandades y Cofradías, además de ser párroco de Santo Domingo en el barrio de El Perchel. Por su parte, Sánchez Herrera, hasta nuevo aviso, seguirá siendo presidente de la Fundación Santa María de la Victoria, arcipreste de Virgen del Mar y párroco del Corpus Christi y Nuestra Señora de Gracia.

Publicado en de la Iglesia

La hermandad de las Penas está intervenida desde el 7 de enero de 2015 y la solución aún parece no vislumbrarse en el horizonte. Un nuevo ‘caso Zamarrilla’ no puede repetirse. El Obispado detuvo por supuestas irregularidades en el censo un proceso electoral que se había iniciado semanas antes. Francisco Calderón cerraba una etapa de 16 años como hermano mayor, desde el 23 de junio de 1998 que fue elegido, y dos hermanos optaban a la reelección: Jesús Mesa, mano derecha de Calderón durante su mandato, y Antonio Alés. El abogado y cofrade de Mena Manuel Gordillo fue designado para ordenar las deficiencias que pudieran existir en el censo de las Penas y volver a convocar elecciones en la mayor brevedad. Pero nada más lejos. El Obispado mantiene un pulso con Calderón y Mesa que ha llegado ya al Vaticano. De hecho, Roma obligó al obispo a declarar nula una sanción a Francisco Calderón. Más allá de casos personales, la intervención parece no tener fin y debiera resolverse cuanto antes.

 

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La papeleta del Obispado con respecto a las procesiones es complicada. Sobre todo si no existe primero una autorregulación por parte de las cofradías. ¿Cuántos cofrades consideran ya excesivo el número de procesiones que se celebran? Pues imaginen el resto de ciudadanos que deben convivir con las cofradías sin participar de ellas. Más allá de las numerosas citas ordinarias que marcan el curso anual, cualquier excusa parece buena para solicitar una extraordinaria. Establecer una norma cerrada no es la solución, porque no todos los casos son iguales y, por tanto, no pueden tratarse de igual modo. El calado social y devocional de las imágenes es lo que debe determinar la necesidad de toda extraordinaria. Sirva como ejemplo por la coyuntura, sin ánimo de señalar como cabeza de turco: este curso hay anunciada una de la Pollinica, por el 75 aniversario de la hechura de la talla del Señor. Será la segunda que protagonice en menos de una década, tras salir en 2011 por el centenario fundacional. ¿De verdad era necesaria?

 

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Que la celebración del Corpus Christi en Málaga ha tocado fondo es algo unánime. En la última edición, hasta la Agrupación de Cofradías se borró de la cita, dejando de montar el tradicional altar de la plaza de la Constitución que era de lo poco decoroso de la jornada. Nadie toma cartas en el asunto, ni queda claro quién debe tomarlas. Por lo pronto, tras el último fiasco, ha habido una primera reunión con representantes del clero y cofrades, de la Agrupación de Cofradías y de Gloria. Aunque la aportación de los cofrades puede ser mayor y quizá por ellos pase parte de la solución, la pelota está en el tejado de la calle Santa María. El propio obispo es quien debe redefinir esta fiesta venida a menos y tratar de devolver a Málaga una celebración digna. Lo mismo es necesario tumbar vicios históricos como la prohibición de imágenes en el cortejo, el criterio en el orden procesional o la mera estabilidad del día y hora de la procesión, que rara vez aguanta varios años de forma consecutiva.

 

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Poco se habla en Málaga de la celebración del Corpus Christi. Y menos aún se sabe. El Obispado de Málaga no se ha pronunciado desde sus canales oficiales sobre los actos a celebrar y en el mundo cofrade sobrevuelan rumores de ciertas novedades que finalmente no se llevarán a efecto. Así, la procesión mantendrá el modelo de los últimos años: misa estacional por la mañana y procesión vespertina. En la ciudad, queda la sensación de que la expectación cada año es menor y la respuesta de las cofradías así lo ratifica: apenas tres altares oficiales recibirán al Santísimo. El resto de colectivos de la Iglesia nunca aportó nada en esta procesión de todos; a excepción de la Adoración Nocturna, que hace años que también dejó de montar su altar. A unos días vista, salvo los toldos con aires de Feria de la calle Larios, ninguna otra cosa anuncia la Fiesta eucarística en Málaga.

Como contrapunto a lo vivido en otras ciudades (Granada, Sevilla o Toledo) que llega a través de los distintos canales de comunicación, en Málaga reina la apatía. El tradicional altar que la Agrupación de Cofradías monta dede hace décadas en la plaza de la Constitución se dejará de hacer. En su lugar, la hermandad de la Sagrada Cena anuncia que su titular presidirá el altar agrupacional en Molina Lario, concretamente en la entrada al patio del Sagrario. Es decir, donde años atrás había dos altares, esta vez se economizan esfuerzos y la cosa quedará reducido a uno. El Simpecado de La Caleta presidirá el altar de la Agrupación de Glorias, en la antigua plaza del Cardenal Spínola, léase la 'Doble curva'; mientras que Humildad y Paciencia no fallará a su cita anual con al Santísimo y montará su también tradicional altar en Larios, a la altura de la plaza de las Flores. Y pare de contar. Hace años que el Obispado se propuso controlar el montaje de altares y ha conseguido cargarse las pocas iniciativas que existían. Aunque a buen seguro la asociación cultural de El Monaguillo engalanará alguna fachada para recibir a Jesús Sacramentado, precisamente una de las cosas que desde la curia se pretendía evitar.

 

Los horarios del Corpus de Málaga

La misa estacional dará comienzo a las 11.30 en la Catedral. Por la tarde, se celebrará la eucarística -como todos los domingos en el templo catedralicio- a las 18.00 horas y antes de impartirse la bendición, saldrá la procesión a las 18.30. Jesús Sacramentado volverá al primer templo de la Diócesis sobre las 20.00 horas, tras recorrer Molina Lario, las plazas del Siglo y del Carbón, Granada, plaza de la Constitución, Larios, Sancha de Lara, Molina Lario y la plaza del Obispo para entrar por la puerta de la Encarnación, bajo palio portado por la curia. Qué paradoja, luego se realizará el traslado de regreso del Señor de la Cena desde su altar, y a buen seguro despertará más expectación que toda la celebración.

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