El pasado Viernes Santo, al comienzo de su tradicional Vía Crucis, el Cristo Mutilado cayó de bruces al suelo. Sí, fue un accidente. Inesperado, no intencionado -faltaría más- y dañino. Pero en ningún caso fue consecuencia de la casualidad. Los accidentes, por inesperados, no por ello carecen de causas. A pesar del tiempo transcurrido, no nos han explicado cuáles, ni qué posibles responsabilidades pueden deducirse de la actuación de la directiva. Y que nadie se escandalice, ni se sienta ofendido por estas aseveraciones.
En este sentido, podría señalarse la absoluta desidia en la previsión de riesgos. Los riesgos, como consecuencia de los peligros potenciales, debieron tratarse con la máxima responsabilidad y atención, procurando adoptar cuantas medidas fuesen necesarias para anularlos o amortiguarlos. No fue así. Durante muchos años, esta imagen se ubicó sobre un catafalco, tendida, para este acto del Vía Crucis. Evidentemente, los riesgos para moverla o venerarla en esa posición eran mínimos. Por el contrario, la decisión de colocar la talla en posición vertical, basada en un mecanismo inestable, haciendo su manejo muy complicado, presentaba posibles peligros y gravísimos e inasumibles riesgos, como se ha comprobado. Cualquiera que vea las imágenes del 'accidente' comprende la extrema gravedad del mismo, ya que no sólo ha causado destrozos en una Imagen de incalculable valor histórico-artístico, sino que hoy podríamos estar lamentando daños personales irreparables. A estas sencillas reflexiones bien podrían sumarse las más elementales preguntas, aún sin respuestas. ¿Alguien revisó el mecanismo de sujeción? ¿Quiénes manipularon la instalación de la talla? ¿Se ha realizado algún informe pericial respecto a dicha base de sujeción?
Bien puede comprenderse la consternación y el nerviosismo de los organizadores. Pero ello no les exime de otra responsabilidad: la ausencia de transparencia informativa. La gestión de la política de comunicación en este asunto ha sido, peor que nula, caótica, provocando un extraordinario daño a la imagen de la propia corporación. Mientras la noticia de lo sucedido corría por la ciudad, incluso abría los informativos de las cadenas nacionales de televisión, la 'cofradía' colgaba unas líneas insustanciales en...Facebook, dando pábulo a toda suerte de rumores, chascarrillos y enconadas polémicas, donde los señores que 'dirigen' la cofradía han velado más por sus intereses personales o familiares, y por su posición en la misma, que por asumir la responsabilidad de sus 'actuaciones' en este lamentable suceso. ¿Cuántas declaraciones concedió el Hermano Mayor? ¿Cuántos malagueños conocen su cara?
La comunicación interna tampoco fue más fluida. Mientras se nos aseguraba que la venerada Imagen volvería a su altar en 'dos semanas', hemos esperado casi un mes para saber, oficialmente, en qué taller se encuentra la talla y los daños, no tan 'menores', de la misma. Hace unos días se desarrolló un Cabildo Extraordinario en el que participaron alrededor de una treintena de personas. Los temas se ciñeron a la evaluación de los daños materiales, en el presupuesto de restauración y en la recaudación de los casi seis mil euros del mismo. Y que no se tienen. Ni un leve atisbo de humildad, autocrítica y reflexión sobre todo lo sucedido. El tema no iba con ellos. Todo fue un accidente, como tantos otros que se producen en Semana Santa.
Decía Sófocles que el cielo no ayuda a quien no está dispuesto a actuar. Quizás sea esta la clave de este triste acontecimiento, culmen de una catastrófica gestión que ha convertido una cofradía histórica, patrimonio de todos los malagueños, en un organismo inerme, esclerótico, quebrado y sin la menor perspectiva de futuro.
· Juan Jesús Gómez 'Juanelos', es hermano de la Cofradía del Santísimo Cristo Mutilado





















comentarios
Tio esa metafora te ha quedao mas borda que el manto los Dolores Coronada.
Lo que no parece elegante, ni apropiado, ni conveniente dasdas las circunstancias, es que algunos tiren la piedra y escondan la mano tras las puertas de la cofradía. Donde, al parecer, no entienden mucho de lavar trapos para así metérselos en la boca a quienes piden más detergente.
No le quito a Ud la razón, que la tiene, pero insisto que hay que ser mas elegante en esta vida y los trapos sucios lavarlos en casa y no sacarlos a la calle, que con todo esto lo único que consigue este Sr. es desprestigiarse el y a toda la Cofradia que tanto adora.
Aquí no estamos debatiendo sobre los sentimientos del autor del artículo, ni se reparten credenciales de buenos o malos cristianos, Doctores tiene la Iglesia. ¿Se encuentra usted entre ellos? Aquí el problema no es esa familia, ni lo que pueda opinar o no el sr. juanelos sobre la misma (despues de leer las lindezas que le han dedicado no me extraña su reacción) , sino la situación de esta hermandad.
Sr. Juanelos: si usted en un artículo habla llanamente sobre los daños al Cristo y la gestión de la hermandad al respecto, y eso revierte con un grupo de personas sacando sus trapos sucios, verdaderos o no, está clarísimo: usted tiene razón. Porque esa mezquindad sólo nace de la desesperación de gente acorralada. Ánimo.
Pero bueno, no tenéis vergüenza. A falta de una pertenezco a tres. Y en ninguna tuve jamás el menor problema. Verá, caballero, señora, o hija de la señora, ya que no firma sus pamplinas: indignos de pertenecer a cualquier asociación de fieles, mucho menos a dirigirlas, son las personas IMPUTADAS por gravísimos delitos. Ya saben a lo que me refiero. Y el Señor Obispo, también. La insolencia suele ser atrevida. En este caso, además, imprudente.
Mire, tengo en mi poder el escrito de la Comisión Jurídica del Obispado, donde no se reconoce ningun de esas supuestas acusaciones. Y tengo abundantísima documentación epistolar del propio Delegado Episcopal, donde me reitera, constantemente, que soy hermano de pleno derecho. Y como lo escrito, escrito está, corran al Obispado a que me desmientan. ¡Farsantes!
Miente vd. y quien se lo manda. La Junta de Gobierno hace un año me abre un expediente, entre otros absurdos, por abrir una web para promover esta devoción. Tras recurrir ante el Obispado, la autoridad eclesiástica, no sólo desautorizó dicho expediente, sino que ANULÓ ese unánime cabildo, por adoptar acuerdos contrarios a derecho. Por lo demás, ningún cabildo -me rio de su sospechosa 'unanimidad'- puede adoptar acuerdos respecto a recursos jerárquicos presentados ante la legítima autoridad eclesiástica. Infórmese mejor. Si le facilitan información, claro.
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