La iglesia del Sagrario cerró el pasado jueves 23 de enero, hasta nuevo aviso, tras haber experimentado un aumento en el tamaño de las fisuras existentes en su estructura, así como por la aparición de nuevas grietas provocadas por las misma causas que las anteriores, lo que la deja en un estado inestable hasta el recalce de su cimentación. Así, según han informado los arquitectos Juan Manuel Sánchez La Chica y Adolfo de la Torre Prieto, «en las últimas lecturas de los fisurómetros instalados en la iglesia del Sagrario se ha detectado que la fractura principal ha aumentado en dimensión». «Durante las últimas semanas se han producido nuevas fisuras y grietas que responden a las mismas causas que las que se han producido con anterioridad», han añadido.

Por ello, según han explicado a través de un comunicado, se ha tomado esta medida: «En el estado en que se encuentra la bóveda principal y dado que las grietas aumentan en dimensión y número, no resulta seguro el uso del edificio, por lo que tras un análisis en profundidad se ha decidido la clausura temporal del templo», han apuntado.

El deán de la Catedral, Antonio Aguilera, ha explicado que desde la Catedral se están poniendo todos los medios necesarios para su solución, pero se está a la espera de los permisos, que han de ser resueltos por las administraciones, para permitir una actuación rápida y eficaz que consiga la nueva apertura del templo.

 

Restos paleocristianos bajo el patio de la iglesia

Testimonios de la época paleocristiana han sido hallados en los sondeos de estudio de la cimentación del templo. Los materiales están siendo limpiados para su inventario y, muy previsiblemente, se expondrán al público y pasarán a los fondos del Museo de Málaga. Los expertos estiman la fecha de datación de los yacimientos desde mediados del siglo IV al VI después de Cristo. Entre los materiales encontrados hay fragmentos de una lucerna de Terra Sigillata, decorada con una cruz, así como platos y patenas de Terra Sigillata con el símbolo del cordero y de la paloma y el pavo real, elementos todos asociados a la simbología paleocristiana.

Según ha explicado el director de Patrimonio de la Diócesis de Málaga, Miguel Ángel Gamero, «es el arte que se desarrolla desde los orígenes del cristianismo hasta el siglo V y se caracteriza por tener un marcado carácter simbólico, casi a modo de plegarias gráficas de estas primeras comunidades». La importancia de estos hallazgos reside en la escasez de restos paleocristianos, pues su presencia no alcanza la magnitud de otras civilizaciones y culturas presentes en la historia de la ciudad de Málaga. De esta forma, se certifica la presencia de cristianos en este espacio del entorno de la Catedral desde muy temprana fecha.