El Papa recuerda ante la inminente llegada de la Cuaresma que lo hace para «sacudir» la «modorra» del mundo. «El hecho de que el Señor nos ofrezca una vez más un tiempo favorable para nuestra conversión nunca debemos darlo por supuesto. Esta nueva oportunidad debería suscitar en nosotros un sentido de reconocimiento y sacudir nuestra modorra», asegura el Papa Francisco.

Francisco ha hecho estas consideraciones en el mensaje de Cuaresma que comienza este 26 de febrero, Miércoles de Ceniza. Para el Pontífice, la Cuaresma es sobre todo un espacio para poner en marcha «un cambio de rumbo» que manifiesta «la voluntad tenaz de Dios de no interrumpir el diálogo de salvación». Se trata de un diálogo, según el Papa, que Dios quiere entablar con todo hombre, mediante el Misterio pascual de su Hijo, y no como el que se atribuye a los atenienses, que «no se ocupaban de otra cosa que en decir o en oír la última novedad».

 

Compartir los bienes con los más necesitados

El mensaje de la Cuaresma 2020 del Papa destaca la importancia de que los fieles compartan sus bienes con los más necesitados «mediante la limosna, como forma de participación personal en la construcción de un mundo más justo». «Compartir con caridad hace al hombre más humano, mientras que acumular conlleva el riesgo de que se embrutezca, ya que se cierra en su propio egoísmo», asegura.

De este modo, Francisco recuerda que del 26 al 28 de marzo ha convocado en Asís a jóvenes economistas, empresarios y change-makers, con el objetivo de contribuir a diseñar una economía más justa e inclusiva que la actual. «Cuanto más nos dejemos fascinar por su Palabra, más lograremos experimentar su misericordia gratuita hacia nosotros. No dejemos pasar en vano este tiempo de gracia, con la ilusión presuntuosa de que somos nosotros los que decidimos el tiempo y el modo de nuestra conversión a Él», concluye el Papa.