La primavera ha llamado a las puertas con fuerza y, aunque aún hace frío y el armario de invierno se resiste a despojarse del todo, ya ha empezado a destellar la temporada taurina, siendo Valdemorillo el primer fogonazo. En breve, Olivenza, Castellón o Valencia traerán los primeros grandes ciclos de la temporada y la Cuaresma nos trae de su mano, a la vez, esta nueva etapa en la ya larga vida de elcabildo.org.

Si la Cuaresma es tiempo de reflexión, eso es lo que ha hecho este portal: parar, templar y mandar (las leyes básicas del toreo) en sus intenciones de futuro para saber hacia dónde seguir. Esta nueva temporada, la taurina y la cabildera, se la encomendamos desde este blog al Cristo de la Sangre de la localidad de Torrijos, más conocido como el Cristo de Torrijos, advocación tomada de la propia localidad de Toledo donde es venerado. Así que, ¡suerte y al toro!

Si la Cuaresma es tiempo de reflexión, eso es lo que ha hecho este portal: parar, templar y mandar

Nos sirve de inspiración y exvoto un mosaico particular realizado por Cerámica Fombella de Sevilla en la que se aprecia la intervención providencial de esta imagen. En medio de un coso taurino, una nebulosa se abre para abrir paso al Crucificado que extiende un capote de salvación, llevando el toro a los medios para que no corneara a un picador que se aprecia caído en el albero.

Azulejo Cristo de Torrijos. (M. J.)

El Cristo de la Sangre es una imagen del XVI. Fue enviada a la localidad toledana desde Michoacán (México) por el capellán local Francisco de Cebreros, que se encontraba en tierras aztecas. De hecho, la imagen está realizada siguiendo las técnicas de esculturas de los indígenas de aquel país, que utilizaron fibras vegetales y maíz para su ejecución. Recibe culto en la capilla que lleva su nombre y que data del siglo XVI y se encuentra anexa al Hospital de la Santísima Trinidad, edificado sobre una antigua sinagoga.

 

La Fiesta del Cristo se celebra en torno al 19 de mayo. El día grande comienza con una ofrenda floral y culmina con una procesión de alabanza por las calles del municipio. En su honor, el músico Emilio Cebrián, toledano de nacimiento, compuso la marcha ‘Cristo de la Sangre’ (1941).

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