Pudiera parecer contradictorio afirmar que el Vía Crucis sigue por su línea de contención impulsada por las ediciones de  2018 -Crucifixión- y 2019 -Misericordia-, cuando en esta ocasión el Cristo de los Estudiantes sí regresó a su templo acompañado por banda de música.

Pero es así. Es más, quizá era oportuno que se produjese el ejemplo de este 2020 para evidenciar que lo que estorba no es la música, sino la inexplicable transformación que experimenta la mayoría de las cofradías al recurrir a ella en el retorno, supeditando todo el cortejo al trono, evidenciando contrastes entre el ritmo de ida y el de vuelta, provocando retrasos… en definitiva: convirtiendo en procesiones extraordinarias encubiertas los regresos del Vía Crucis.

Sin embargo, con regresos como el protagonizado por el Cristo Coronado de Espinas ya puede venir la música que se desee.  Porque la aportación, en este caso de la banda Municipal de Málaga, fue oportuna tanto en su exquisito repertorio –Llanto y Dolor, Mektub!…- como en la comedida y sucinta frecuencia de interpretaciones. Así, el recorrido de vuelta se verificó tal como si no hubiese llevado banda. Sobre las once y media de la noche, el Señor alcanzaba la iglesia del Santo Cristo de la Salud.

La banda Municipal, tras el Cristo de los Estudiantes al regreso (A. C.)

Pero más allá de la organización y el ritmo -hasta el propio Vía Crucis en la Catedral se rezó en apenas tres cuartos de hora-, los cofrades de Estudiantes acertaron de pleno con la propuesta estética. Por primera vez, el Coronado de Espinas apareció vestido con una clámide en terciopelo bordado en oro. Se trataba de la prenda cedida por la hermandad sevillana de San Esteban, que venera en su primer paso la burla del Pretorio con la imagen de Jesús de la Salud y Buen Viaje, coincidente, por tanto, con el pasaje evangélico de la corporación malagueña.

El resultado fue satisfactorio pese a lo delicado de la propuesta, pues la figura del Cristo está muy asentada en los malagueños. Pero ésta se sigue reconociendo y no se ve alterada en modo alguno. Gracias sin duda a que la clámide se colocó en la forma tradicional y no como esclavina, que es como en la hermandad homóloga sevillana visten a su Señor.

El Vía Crucis se convirtió en una oportunidad óptima para detenerse en la imagen y en la figura artística tan poco estudiada de Pedro Moreira

De hecho, se diría que los bordados vienen, en este caso, a potenciar la estudiada pose del Cristo, tan extraída del natural, o su rostro, tan cercano al retrato. Y, de camino, ponen en bandeja un nuevo debate que merece abrirse. Sea como fuere, este primer viernes de Cuaresma se convirtió en una oportunidad óptima para detenerse en la imagen y, también, en la figura artística tan poco estudiada de Pedro Moreira.

La imagen marchó sobre unas andas dotadas de unas escalinatas simulando el Pretorio y con el Salmo 92 inscrito en latín, ese que comienza con El Señor reina, vestido de majestad, que tanto se ajusta a la iconografía. Iba iluminado por los faroles de mano de la Hermandad del Santo Sepulcro. Un friso de lirios remataba el conjunto.

A la ida, la imagen accedió a la Catedral tras recorrer toda la calle Santa María desde la plaza de la Constitución. Acompañó el Coro Oficial de la UMA, dirigido por Santiago J. Otero. Como es costumbre, una pareja de cirios de cada cofradía agrupada conformó el cortejo hasta el templo de la Encarnación.

La comitiva de regreso contó con en torno a un centenar de hermanos con cirio, la mitad de ellos muy jóvenes

Tanto dentro de las filas como fuera quedó patente el tirón de la Cofradía de los Estudiantes, hoy por hoy una de las más pujantes de la ciudad. De una parte, apenas hubo contrastes entre la cantidad de público a la ida y a la vuelta. Y es significativo; se recuerdan pocas entradas en el Patio de los Naranjos con tanta afluencia en un viernes de Cuaresma, aunque seguramente también influyera la jornada festiva. Por otro lado, la comitiva de regreso contó con en torno a un centenar de hermanos con cirio, la mitad de ellos muy jóvenes, que subrayaron el buen estado de salud de esta cofradía del Lunes Santo.

Lunes Santo que, por cierto, volvió a ser protagonista por segunda vez en un Vía Crucis agrupacional. En efecto, si no contabilizamos el del 75º aniversario de la entidad de San Julián, presidido por Jesús Cautivo en 1996, la segunda jornada de la Semana Santa ha tardado más de la cuenta en ponerse al día en el listado de protagonistas del Vía Crucis. Y es que el Cristo de la Crucifixión, que fue el primero, protagonizó la edición de hace dos años. Eso sí, se puede decir que, en el balance, las del Lunes Santo lo están bordando. Dos de dos.

 

Vía crucis de Cuaresma de la Agrupación de Cofradías

AñoTitularCofradíaJornada de la
Semana Santa
2002Jesús de Medinaceli--
2003Cristo de la RedenciónDolores
de San Juan
Viernes Santo
2004Jesús de la SentenciaSentenciaMartes Santo
2005Grupo escultórico de la PiedadPiedadViernes Santo
2006Cristo de la Buena Muerte y ÁnimasMenaJueves Santo
2007Cristo Yacente de la Paz y la UnidadMonte CalvarioViernes Santo
2008Cristo de la ExaltaciónFusionadasMiércoles Santo
2009Cristo de la Esperanza en su Gran AmorSaludDomingo de Ramos
2010Santo TrasladoSoledad
de San Pablo
Viernes Santo
2011Jesús del PrendimientoPrendimientoDomingo de Ramos
2012Jesús de la SoledadDulce NombreDomingo de Ramos
2013Jesús de la Puente del CedrónPalomaMiércoles Santo
2014Jesús 'El Rico'El RicoMiércoles Santo
2015Nazareno del PasoEsperanzaJueves Santo
2016Cristo de la SangreSangreMiércoles Santo
2017Nazareno del PerdónNueva EsperanzaMartes Santo
2018Cristo de la CrucifixiónCrucifixiónLunes Santo
2019Jesús de la MisericordiaMisericordiaJueves Santo
2020Cristo Coronado de EspinasEstudiantesLunes Santo