La Catedral de Málaga nunca ha sido el epicentro de la Semana Santa moderna, sin que ello reste un ápice de sentido a la procesión de ninguna hermandad; cuidado también con el purismo neocapillita. Si bien, para algunas de ellas, el primer templo de la Diócesis supone la piedra angular sobre la que gira su estación de penitencia. Nuevas realidades empiezan, de forma alarmante, a acorralar a la Catedral.

En los años ochenta, la nueva hornada de cofradías comenzó a fijar sus ojos en la Catedral para efectuar la estación de penitencia en su interior. Entonces, sólo las cofradías de Viñeros y Pasión venían haciendo entrada en el templo mayor de la Diócesis. Hasta la apertura de la Catedral para las hermandades por parte del carismático obispo Ramón Buxarrais en 1988, diversos cortejos venían celebrando una suerte de estación simbólica a las puertas del Patio de los Naranjos, que sugería cierta presión en favor de los intereses de estas corporaciones por dotar de sentido completo a sus puestas en la calle. Y se ve que en algo pudo ayudar.

Hasta 2018, la Catedral facilitaba más puntos de interés para el ciudadano de a pie y descongestionaba la ciudad

La Catedral, desde ese momento, se convertiría en un verdadero hito de referencia para la Semana Santa. Aunque se trataba de un espacio al que acudían algo menos de la mitad de las cofradías agrupadas. Si bien, facilitaba más puntos de interés para el ciudadano de a pie, además de descongestionar y ampliar la ciudad, diversificando itinerarios.

Así fue hasta 2019. La entrada de la Catedral como punto culminante del nuevo Recorrido oficial no sólo ha provocado la masificación y la inmovilidad del público en la zona, sino que, además, las cofradías que hacen estación en su interior se ven abocadas a atravesar el crucero. Es decir, a cruzar de puerta a puerta sin que los participantes en la estación puedan hallarse al completo bajo sus naves. Excepción hecha únicamente el Jueves Santo, cuando el Cabildo Catedral autoriza a las cofradías a girar por el trascoro, algo que tanto Pasión como Dolores de San Juan solicitaron y no han recibido autorización.

La Catedral se ha convertido en un desvío contra natura del propio Recorrido oficial

En su momento, la Catedral de la Encarnación se encontraba a una distancia óptima -ni lejos, ni cerca- del final del Recorrido oficial, de manera que las cofradías que salían del Patio de los Naranjos podían encontrar vías de escape para unirse a circuitos coincidentes con las cofradías que abandonaban la Tribuna. Hoy, directamente y sobre el mapa, pareciera que la Catedral se ha convertido en un desvío contra natura del propio Recorrido oficial.

En efecto, da la impresión de dejar señaladas a éstas, al desviarse del camino natural, Molina Lario y, además, con la dificultad añadida de tener que volverse a incorporar a un circuito que han abandonado por una especie de línea de boxes. Es decir, se incorpora la Catedral, sí, pero no tanto como centro espiritual sino fotogénico, pues el trazado natural está más bien servido para las que no entran en ella.

La Catedral se ha incorporado al nuevo Recorrido oficial no tanto como centro espiritual sino fotogénico

Este año, además, se propone un acto alternativo a la estación de penitencia en las escalinatas de la plaza del Obispo para las corporaciones que no entren en la Catedral. Se entiende que para las cofradías que deseen participar de la propuesta. El margen entre lo proporcionado -ciertamente, este acto puede enriquecer la procesión para muchas hermandades- y el riesgo de convertir la plaza del Obispo en un espectáculo privado para comensales de terrazas y, además, interferir con la megafonía a lo que tenga lugar dentro del templo, es mínimo.

La realidad actual es que, lejos de la Catedral intimista que nos legaron los años noventa y las primeras décadas del siglo XXI, da la sensación de que el templo de la Encarnación se viene acorralando paulatinamente. Ha dejado de ser marco de estaciones en toda regla, algo que distinguía a la Semana Santa de Málaga, para mutar a la manera globalizada: recorrer una calle con bóvedas para que saquen tomas de televisión y fotos espectaculares.

La excusa de que rodear la Catedral eran demasiadas curvas hoy parece sostenerse poco desde que los tronos aguantan tres marchas seguidas en la calle de al lado

Y de momento, las hermandades catedralicias parecen no inquietarse mucho ante el exiguo panorama, en continua merma. Ciertamente, la excusa de que rodear la Catedral eran demasiadas curvas (antaño queja recurrente), hoy día parece sostenerse poco desde que los tronos aguantan tres marchas seguidas en la calle de al lado y las cofradías eligen callejeos de difícil entendimiento. Mientras, en la Catedral, ni trascoro, ni girola; de puerta a puerta. Y reduciendo.

Si la propuesta de la plaza del Obispo funciona, en ningún caso debería ser una opción para cualquier cofradía que pueda pisar el templo por sus dimensiones. La Catedral empieza a quedar acorralada.

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