Al hilo de lo dispuesto por el Obispado de Málaga, la Conferencia Episcopal Española (CEE) dejará hacer a las cofradías lo que mejor consideren para prevenir el contagio del coronavirus Covid-19. Si bien, recomiendan evitar los besamanos y besapiés porque “los gestos de devoción a las imágenes se pueden expresar de diversas maneras”. En definitiva, cada hermandad es libre de aplicar las medidas que crea necesarias, según su contexto y la evolución de los acontecimientos. “Podemos recomendarnos unos a otros que tome protagonismo la mirada o la inclinación del cuerpo, sobre el tocar con las manos o el besar”, explicó este primer viernes de marzo Luis Argüello, nuevo portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal.

Si alguno se lo ha podido preguntar, las iglesias no cerrarán al culto. A este respecto, los obispos españoles lo tienen claro. “Nos parece importante mantener los templos abiertos”, subrayó Argüello. Según dijo, además de la realidad objetiva del virus, “una expresión más del mundo global en el que vivimos”, ha aparecido el virus de los miedos y las falsas noticias. Por ello, entienden necesario mantener abierto un lugar “donde reine la confianza, el significado de la fragilidad y, al mismo tiempo, de la esperanza”.

“El criterio de las autoridades sanitarias es importante y se tendrán en cuenta sus criterios”, subrayó Argüello. Igualmente, aunque la Virgen no nos va a curar ninguna enfermedad, según dijo, puede ayudar a que el otro virus encuentre su verdadero sitio y a cultivar la confianza en las relaciones de unos y otros. El purpurado recordó en una rueda de prensa la peste negra que asoló Europa durante el siglo XIV y cómo muchas personas encontraron consuelo en muchas imágenes, tallas y devociones.

La citada rueda de prensa sirvió de despedida de la presidencia, tras seis años en el cargo, al hasta ahora presidente de la CEE, cardenal Ricardo Blázquez, también arzobispo de Valladolid. “Las elecciones no son un reparto del poder, sino una distribución de las colaboraciones para contribuir lo más adecuadamente posible al sentido mismo de la Conferencia Episcopal y la misión que ha recibido en su misma constitución”, aseveró Blázquez, a quien sucederá en el cargo el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, y hombre muy próximo al Papa Francisco. Por su parte, el obispo de Málaga, Jesús Catalá, formará parte de la nueva cúpula de la Conferencia Episcopal.

 

Recomendaciones de la Conferencia Episcopal sobre el coronavirus

· Conveniencia de retirar el agua bendita de las pilas que hay en las entradas de las iglesias y en otros lugares de devoción.

· Posibilidad de ofrecer en la celebración de la eucaristía otro gesto de paz distinto al habitual de abrazar o estrechar la mano a los que están próximos.

· Que las personas que distribuyen la comunión durante la de la eucaristía, se laven las manos antes y después de este momento.

· Que las muestras de devoción y afecto hacia las imágenes, tan propias de este tiempo de Cuaresma y en la próxima semana Santa, puedan ser sustituidas por otras como la inclinación o la reverencia, evitando el contacto físico con ellas, y facilitando una mayor rapidez que evite aglomeraciones.

· Además de estas, más generales, en algunas diócesis, templos, cofradías o parroquias podrían añadirse otras más específicas, atendiendo a los costumbres propias de esos lugares.

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