La pandemia del coronavirus Covid-19 nos obliga a vivir una Cuaresma desde casa y una Semana Santa sin procesiones. Para rememorar la última en la que ninguna cofradía pudo salir a la calle hay que remontarse al año 1936, aunque los motivos fuesen distintos. Siglos atrás sí hubo varios episodios en los que las procesiones tuvieron que suprimirse por motivos sanitarios, como en 1855, cuando una epidemia de cólera puso en jaque a toda la población, algo parecido a lo que se vive en la actualidad. Como sea, nos resistimos a resetear la cuenta atrás pues, aunque los nazarenos no pisen las calles, tendremos Semana Santa. Probablemente, cada uno en su casa. Pero la liturgia de la Iglesia se celebrará en los distintos templos, aunque sea a puerta cerrada. Y cada uno de nosotros estamos llamados a conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Pese al vacío que vamos a sentir la mañana del 5 de abril cuando nos despertemos y nos topemos de lleno con el crudo Domingo de Ramos que nos espera.

Perder una Semana Santa no tiene lectura positiva posible. Si bien, es una oportunidad para visualizarnos como parte de un todo, que es la sociedad donde las cofradías encuentran su razón de ser. Para ayudarnos a relativizar las cosas y ver el mundo cofrade con una perspectiva histórica. Este no es más que otro capítulo histórico que nos ha tocado vivir. Y a todos han sobrevivido nuestras cofradías, como podemos leer en los libros de historia. Ahora los actores protagonistas somos nosotros y hemos de ser responsables. Si lo que toca es quedarse en casa, no hay más discusión.

A nivel editorial, la redacción de elcabildo.org tratará de mantener el pulso informativo de la Cuaresma, aunque la tenga que vivir cada uno en su casa, sin cultos, repartos, tallajes, montajes, procesiones, ¡ni nazarenos! Igualmente llegada la Semana Santa, aunque va a dejarnos un vacío insoportable, que jamás olvidaremos. La única certeza es que será el preludio de una nueva cuenta atrás y ahí estarán nuestras cofradías y sus cofrades para seguir escribiendo capítulos de nuestra historia, cuando podamos salir de casa.