«Tu capotito bordó la filigrana
y España entera rendida te aclamó,
¡vibró la suerte con sus campanas
y en sus repliques tu figura consagró!»

(Pasodoble ‘Domingo Ortega’. Ledesma / Oropesa / Mauri. 1931)

La tauromaquia, sin etiquetas y clichés políticos. La tauromaquia como industria, como arte, como manifestación cultural no entiende de izquierdas o de derechas, de ateos o creyentes, aunque algunos lo quieren y lo hayan querido utilizar, y de hecho lo han utilizado, como arma arrojadiza. Por si la sombra de la duda sobre sus creencias planeaba sobre Domingo Ortega, la prensa y los acontecimientos se encargaron de mitigarla. Nos trasladamos a los años 30, al contexto de la Segunda República española, donde el posicionamiento político y religioso, por desgracia, acabaría resultando una cuestión de vida o muerte. En esos años, el diestro nacido en el municipio toledano de Borox era una de las figuras indiscutibles junto a otros como Vicente Barrera, Marcial Lalanda o Juan Belmonte.

 

Ortega tomó la alternativa en marzo de 1931, en Barcelona. Ese mismo año, en mayo, donó su capote de paseo a la Virgen de la Salud. El Adelanto, diario político de Salamanca, recogía este momento en su publicación del 28 de mayo del citado año, mediante una crónica que firmaba Valentín F. Cuevas: “Hacía tiempo que Domingo Ortega lo había prometido. Cuando rondaba, como tantos otros, el campo de la vulgaridad taurino, de pueblo en pueblo, una noche se acercó Ortega a la ermita y ante su Virgen venerada, prometió llevarle muy pronto el capote de paseo del día su alternativa. Porque Ortega tenía la seguridad de ser matador de toros”.

 

Cuevas sigue narrando que la multitud no cabía en el pequeño templo, quedándose muchas personas fuera mientras las campanas seguían repicando “como en días de gloria”. “Y el sacerdote, Don Sindimio, subido a las gradas del trono, a lo alto del tabernáculo, en unión de Domingo Ortega, pronuncia una bellísima salutación al feligrés, que ha sabido acordarse de su patrona, en los días de su triunfo, para hacer la ofrenda más preciada del toreo […] ¿Que si dan vivas? ¡Atronadores! Dentro de la iglesia se confunden los aplausos y vivas a la Virgen de la Salud y Domingo Ortega. ¿Paganismo? No. Sentimientos del pueblo que brotan exaltados ante la fe y la gloria de su paisano”, contaba con euforia Cuevas.

 

En el año 1932, el mismo diario en su Noticiario Taurino, titulaba tajantemente: ‘Ortega es un católico’. El breve rezaba así: “Domingo Ortega es un hombre de fe. Siempre fue católico y no iba a dejar de serlo por estar encumbrado y ser casi millonario. Se acuerda de los días que caminaba olvidado de todos hacia la ermita de su pueblo, y ha querido tener un rasgo de católico, entronizando ahora en su lujosa casa un Corazón de Jesús. […] Estas demostraciones de fe han sido muy bien acogidas entre cuantos le tratan y cuantos le admiran, que son la mayoría de los aficionados a la fiesta de los toros”.

En Borox vive y tomó la alternativa en 2006 el diestro David Mora, que guarda una medalla que perteneció al maestro Ortega

Se dice que la vida de muchas vueltas y en esta ocasión los mismos agentes se vuelven a dar la mano años más tarde. En Borox vive y tomó la alternativa en 2006 el diestro David Mora, con Enrique Ponce como padrino y de testigo Sebastián Castella. Mora guarda entre sus amuletos una medalla que le regaló un familiar y que perteneció al maestro Ortega después de que se la regalaran en la Feria de Málaga en el año 1942.

En lo más puramente antropológico, las fiestas patronales son citas fundamentales en la vida de la localidad. El segundo fin de semana de mayo, son las fiestas en honor a la Virgen de la Salud, en las que se celebran una novena, el traslado hasta la parroquia de la Asunción y una diana y procesión de alabanza. Ya a finales de agosto, tienen lugar las celebraciones en honor a San Agustín. Ambas imágenes, el Santo y la Patrona, vuelven a salir en procesión. Estas fiestas siempre vienen acompañadas de festejos taurinos.

 

Según explica el arqueólogo Julián García Sánchez de Pedro,  “la tradición cuenta que la imagen de Nuestra Señora de la Salud, apareció en Borox de forma casi milagrosa, y durante muchos años (casi tres siglos) estuvo depositada y expuesta en otra ermita, hoy desaparecida, dedicada a San Antonio Abad”. Según este estudioso, el entonces Arzobispo de Venezuela, y Primado de Indias, Don Francisco del Rincón y del Rincón (n. en 1650), natural de Borox y perteneciente a una ilustre familia de la localidad, envió desde América un donativo de 500 doblones para la construcción de la ermita, que debido a vicisitudes varias tardó diez años en construirse. La ermita, de cruz latina, es obra de Antonio Rodríguez, padre del insigne artista Ventura Rodríguez.

Ermita de la Virgen de la Salud, de Borox.

Como muestra final de tan indisoluble binomio como es el conformado por Domingo Ortega y la Virgen de la Salud, y del fervor que en su pueblo causan, tenemos el himno oficial de Borox, compuesto por Máximo Prieto, en que ambos son los protagonistas principales.

En un valle junto al Tajo
de hermosa y fértil pradera
hay un lugar legendario
de raza noble y torera.

La gente alegre y garbosa,
que el agua del Tajo templa,
de lo más hondo del pecho
lanza al espacio esta letra.

¡Viva Borox, que es mi pueblo!
¡Viva Borox, que es mi pueblo!
¡Viva su Virgen Morena!
la escuela de Salvador
que da glorias como Ortega
que da glorias como Ortega
rey del toreo español.

 Aunque me llamen morena
aunque me llamen morena
yo por eso no me enfado,
la Virgen de la Salud
es morena y la adoramos,
la Virgen de la Salud
es morena y la adoramos.

¡Viva Borox, que es mi pueblo!,
¡Viva Borox, que es mi pueblo!,
vivan todos sus paisanos
de la Virgen de la Salud
que es la que más adoramos
la Virgen de la Salud
que es la que más adoramos.

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