Veinte años no es nada, según se mire. El 25 de marzo de 2000 tuvo lugar la celebración de un Vía Crucis extraordinario organizado por la Agrupación de Cofradías en conmemoración del bimilenario del nacimiento del Señor, aniversario para lo que la Iglesia presidida entonces por el papa Juan Pablo II decretó un Año Jubilar.

El acontecimiento contó con numerosas estampas históricas. De entrada, los Dolores del Puente estrenó el grupo escultórico del Cristo del Perdón, con la Virgen de la Encarnación a los pies, en la que era la primera salida procesional de esta dolorosa. Esta estampa no se repetiría hasta la Semana Santa de 2005, tras coronarse la Virgen de los Dolores. Por su parte, la Virgen de Consolación y Lágrimas se situó a los pies del Cristo de la Sangre.

El Vía Crucis Jubilar abrió debates que hoy continúan, como la clámide de la Humildad o el Nazareno del Paso vestido de liso

Esta efeméride abrió debates que aún hoy siguen: el Señor de la Humildad lució clámide por primera vez; el Nazareno del Paso vistió de liso y con su cruz de madera tras muchas décadas y provocó el nacimiento de una controversia que de momento se ha solucionado con una alternancia en la vestimenta. El Señor de la Humillación lució un friso de tulipas y flores moradas -en esta época, la Estrella estaba regida por una gestora presidida por su hermano Jesús Castellanos-, y el Cristo de los Gitanos lució una peina de plata, en lugar de las habituales potencias.

También se contemplaron salidas desde marcos históricos: el Huerto salió desde Santo Domingo -quién diría que acabaría después tan cerca-, el Cristo de los Gitanos desde el interior de los Santos Mártires -aunque entró en su casa hermandad- y Salesianos desde la iglesia de la Paloma. De la Catedral partieron el Descendimiento y el Santo Sepulcro mientras que el Cristo de la Humildad, aunque se encerró en el Santuario de la Victoria, hubo de salir de la casa hermandad del Rescate a causa de las celebraciones religiosas del templo victoriano.

De los catorce tronos, la mitad fueron acompañados por género de banda de música

Un aspecto en el cabe detenerse es el musical. Si echamos la vista atrás, exceptuando las bandas propias de las hermandades, ninguna de las formaciones guarda en la actualidad relación contractual con las cofradías a las que acompañaron. Además, de los catorce tronos, la mitad fueron acompañados por género de banda de música.

En efecto, las bandas de la Esperanza y la Expiración acompañaron a las dos imágenes de Mariano Benlliure. En el caso de la segunda se trataba de la primera vez que sus músicos marchaban tras el Cristo de la Expiración.

Apenas un año de rodaje tenía la banda de música de Zamarrilla, dirigida por el recordado Francisco Martínez Santiago, cuando acompañó al Señor Orando en el Huerto. Tras el Cristo del Rescate marchó la extinta banda de música La Unión, fusión de dos formaciones musicales de Alhaurín el Grande y Alhaurín de la Torre que ya participaba asiduamente con la cofradía del Martes Santo.

La banda de Guadix era una invitada recurrente en Málaga: acompañó a la Humillación y tenía contratos con Salutación, los Dolores del Puente y el Monte Calvario

La banda municipal de Guadix estuvo durante mucho tiempo vinculada a Málaga. Acompañó al Señor de la Humillación en esta jornada jubilar, pero eran habituales cada Domingo de Ramos con el Nazareno de la Salutación, el Lunes Santo con los Dolores del Puente y también llegaron a participar en la procesión del Monte Calvario.

La banda municipal de Villanueva del Rosario, que acompañaba frecuentemente a la Virgen de la O, fue la que se encargó de poner sones a Jesús de la Columna en esta ocasión histórica. Otra banda de la provincia, la del Nazareno de Almogía, acompañó al Cristo de las Penas. Esta formación acompañó a la cofradía salesiana durante casi veinte años cada Miércoles Santo.

Ver a Bomberos detrás de un trono, el de Jesús de la Pasión, fue una de las sensaciones musicales del Vía Crucis Jubilar

La banda de cornetas de esta hermandad de ‘los Moraos’ fue la que acompañó al Cristo de la Humildad. Esta formación era habitual tanto en esta cofradía como en Pasión, que en esta salida contó con la banda de Real Cuerpo de Bomberos en una inédita estampa, ya que no es habitual verlos, desgraciadamente, detrás de un trono de Semana Santa.

En ese momento, la banda de las Reales Cofradías Fusionadas era una de las referencias incluso a nivel andaluz. Sus músicos acompañaron al Cristo de la Sangre, en cuyo traslado solían participar cada Domingo de Pasión. La única agrupación musical la llevó Salutación: la de la Virgen de la Cabeza de la granadina localidad de Exfiliana, que venía abriendo procesión el Domingo de Ramos.

El Cristo de la Sangre marchó con la banda de Fusionadas. (@archisangre)

Desde Sevilla vinieron dos bandas. La extinta de cornetas y tambores de la Exaltación aterrizó en la capital en 1998 para acompañar al Cristo de la Agonía. En el Vía Crucis Jubilar participó tras el trono del Cristo del Perdón. Si bien, en algunos tramos tuvo que discurrir en silencio para que el cortejo pudiera ponerse en hora.

Pero, sin duda, el golpe de efecto lo dio la cofradía de la Expiración, que recurrió a la emblemática banda de las Cigarreras para acompañar al Crucificado de regreso a su casa hermandad. Llegaron a formar las dos bandas, la sevillana y la de la hermandad, tras el trono, alternando composiciones, e incluso se tocó alguna pieza al alimón.

Finalmente, los tronos del Descendimiento y del Santo Sepulcro hicieron su breve recorrido -salieron consecutivamente de la Catedral- en silencio. Fueron el contrapunto a una jornada histórica, también en lo musical.