Este sábado no habrá pregón de Semana Santa. Del mismo modo que no habrá procesiones. No obstante, cada uno su casa, estamos llamados a vivir una Semana Santa irrepetible que, sin embargo, nadie vendrá a anunciarnos. Han existido propuestas para dar el pregón utilizando alguno de los medios tecnológicos que existen, pero ninguna ha fraguado. El pregonero sí manda una carta a todos los cofrades.

El pregonero, que no lo será este año por la pandemia del coronavirus Covid-19, Javier González de Lara (Málaga, 1963), atiende a elcabildo.org vía telefónica. La otra opción era la videoconferencia y fue el entrevistado quien eligió el medio de comunicación. Pese al confinamiento, su agenda sigue siendo bastante apretada, según explica este licenciado en Derecho y Máster en Mediación y Resolución Extrajudicial de Conflictos, que ejerce de abogado y es empresario del sector financiero, turístico y cultural. En la actualidad es presidente de la patronal andaluza, lo que significa que representa en torno a 200.000 grandes empresas, pymes y autónomos; además de ser vicepresidente de la CEOE, entre otros cargos en distintos organismos.

-Conocemos más su faceta profesional que cofrade, ¿quién es Javier González de Lara?

-Un cofrade de base. Un cofrade de varal. Un cofrade de junta de gobierno. Un cofrade de penitencia. Un cofrade de ir a los cultos de su hermandad. Un cofrade más de los muchos miles que hay. Con una participación más o menos activa con mi hermandad según la etapa de mi vida. Mi cofradía por antonomasia es el Monte Calvario, si bien es cierto que no fue la primera. Cuando tenía 14 años saqué la Paloma y así empecé de portador. Luego tuve la fortuna de incorporarme a Pasión y, a continuación, llegaría al Monte Calvario. Cuando era más joven, algún año, llegué a salir de hombre de trono Lunes, Miércoles y Viernes Santo.

-¿Cuál es su vínculo para llegar al Monte Calvario?

-La raíz de mi barrio. Siempre he vivido por la zona de Conde de Ureña. Recuerdo que desde muy niño teníamos la tradición de subir a la Ermita cada Viernes Santo por la mañana para ver al Cristo Yacente. Entonces no estaba ni reorganizada la Hermandad. El padre Gámez fue uno de los impulsores y desde los primeros años me incorporé ayudando. Yo tendría 18-20 años. El vínculo con la hermandad de tu barrio es especial.

No iba a ser un pregón de exaltación barroca, sino de testimonios. Prácticamente, ningún mensaje tiene caducidad: el 80% tendría vigencia el año que viene

-¿El pregón que tenía preparado es reciclable para poder pronunciarlo el año próximo o tendría que cambiar muchas cosas si vuelven a designarlo?

-Antes de nada, me gustaría subrayar que mi mandato vence el sábado y me pongo a disposición de la Agrupación de Cofradías para que haga lo que tenga que hacer (afirma en alusión a la designación del pregonero de 2021). Dicho eso, el pregón, por fortuna, es muy atemporal. Quizá en determinados elementos habría que retocarlo. Estaba ya en imprenta pero, por suerte, tuve la prudencia de aguantar y no se llegaron imprimir. Hubiese sido un gasto innecesario.

-¿Podría compartir alguno de los mensajes con caducidad para esta Semana Santa?

-Bueno, prácticamente no caducan ninguno. Mi pregón buscaba transmitir la experiencia de la Semana Santa como yo la concibo, una celebración con profunda raíz cristiana. No iba a ser un pregón de exaltación barroca, sino de testimonios. Pretendía destacar el valor de ser cofrade y cristiano. En este sentido, nada caduca porque todo permanece. Podría decir que el 80% del pregón tendría vigencia.

-¿Cómo hemos de vivir esta Semana Santa que esperemos sea irrepetible?

-Estamos atravesando una situación muy difícil que nos pone a prueba a todos. Claro que va a haber Semana Santa, como sea, los cristianos hemos de celebramos la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección. Habrá que celebrar la Semana Santa de otra forma, en la intimidad de cada casa, en consecuencia con la Cuaresma que estamos viviendo. En esta intimidad, la oración va a tener una papel fundamental. Será muy distinta pero no menos hermosa. Hemos de sacar el orgullo de reivindicar esa medalla (cada uno la de su hermandad) que nos colgamos al pecho. Es un buen momento para demostrarlo en fe.

Para escribir un pregón diría que la clave está en el comienzo, en acertar al coger el camino correcto de lo que quieres decir

-Dado que Semana Santa habrá, ¿plantearon dar el pregón a través de los medios tecnológicos que existen, aunque sea desde su domicilio?

-Sí hubo alguna sugerencia de algún medio. También me plantearon algo en distintos entornos cofrades aunque con la Agrupación no hablamos nada al respecto. Me parecía inadecuado. Quedaría fuera del momento que estamos viviendo.

-¿Cuándo terminó de escribir el texto?

-Un pregón casi no se termina de escribir nunca, siempre está vivo. De hecho, si me renuevan el mandato, seguirá en construcción. Aunque honestamente estaba terminado a primeros de febrero, sólo pendiente de pulir algunos detalles. Es cierto que empecé pronto porque quise planificarme con antelación.

-¿Qué fue lo que más le costó plasmar?

-En realidad, nada. No me ha costado escribir el pregón. Diría que la clave está en el comienzo, en acertar al coger el camino correcto de lo que quieres decir y quieres plasmar. Hay que estar muy fino para acertar; si no, hay que volver al punto de arranque. En mi caso, todo ha salido hilado.

El Recorrido oficial requiere adaptación pero parte de una premisa noble que es mejorar. Hay que tener un poquito de paciencia

-Nos interesa dar a conocer un poco más al cofrade Javier González de Lara, ¿cuáles son sus momentos de la Semana Santa preferidos, más allá de las vivencias personales cuando hace estación de penitencia con su hermandad?

-Te diría muchísimos. Hay centenares. En realidad, soy un disfrutón de cualquier día. Todas las cofradías me conmueven, me maravillan. Si debo elegir, quizá me quede con lo que se mueve días antes de la Semana Santa en torno al Cautivo. Con la bendición del Nazareno del Paso en la plaza de la Constitución. Con el acto del Coronado de Espinas en la plaza del Obispo. Con la Virgen de la Paloma por el Recorrido oficial. Con la Esperanza, a pie de calle, de regreso. Con el silencio de Servitas…

-¿Qué le pareció el nuevo Recorrido oficial?

-Como todo, tiene su lado positivo y negativo. Cosas buenas y cosas que deben mejorarse. Se ha intentado ser valiente e imagino que dentro de unos años nos habremos adaptado. Requiere adaptación pero parte de una premisa noble que es mejorar y me quedo con eso. No tengo mucho más criterio. Hay que tener un poquito de paciencia.

-Como empresario, sabrá de números y de gestión de crisis, ¿está llevando bien la Agrupación de Cofradías la crisis de las sillas y las posibles devoluciones a los abonados?

-Yo creo que es difícil contestar. Gestionar emociones no es sencillo y, en estos casos, por estar en el mundo de la empresa, pediría comprensión y un poquito de tolerancia. En este contexto de crisis, acertar no es fácil. Si le sumas el tema del IVA, están todos los ingredientes para una tormenta perfecta. Insisto: prudencia y moderación.

Si analizas cualquier cofradía, siempre hay empresarios que son hermanos y ejercen de humildes mecenas

-Si tanto reporta la Semana Santa al tejido empresarial malagueño, ¿podría plantearse algún tipo de ayuda de los empresarios a las cofradías en el contexto tan particular de este año? Sin cofradías, no hay procesiones de Semana Santa…

-Claro, pero yo creo que las empresas ayudan muchísimo a las propias hermandades. Hay miles de empresarios anónimos que están ayudando y aportando, sobre todo en la obra social. No sólo Corinto, hay muchísimas acciones. Si analizas cualquier cofradía, siempre hay empresarios que son hermanos y ejercen de humildes mecenas.

-Me refiero a algún tipo de ayuda institucional desde el tejido empresarial, más allá de los vínculos particulares de cada hermano con su cofradía. Insisto: sin cofradías, no hay procesiones de Semana Santa…

-Si eso ocurre, la empresa malagueña ayudará. No me cabe la menor duda. Si todo esto afecta presupuestariamente a las hermandades, todos intentaremos arrimar el hombro. Pero primero hay que ver cuántas empresas se pueden ver también afectadas.