Nos enfrentamos a una Semana Santa sin procesiones en Málaga y también con unas celebraciones limitadas en los templos. Pero la consigna es clara: la Semana Santa tiene una fecha y ha de celebrarse,  con las limitaciones necesarias para ejercer en responsabilidad y sin conllevar riesgos. De las procesiones habrá que hablar más tarde.

En ese sentido, las nuevas tecnologías están resultando decisivas para acercar las celebraciones litúrgicas de la Iglesia a los fieles. Algunas cofradías y hermandades ya han llevado a cabo o están retransmitiendo sus cultos anuales en las distintas formas que permiten los avances y las redes sociales.

La Semana Santa, la puramente litúrgica, también habrá de contar con estos medios. La Diócesis de Málaga ha hecho pública una serie de líneas litúrgico-pastorales que deben seguir los sacerdotes en las celebraciones de este tiempo.

Los sacerdotes que lleven más de un pueblo deberán elegir uno de ellos para celebrar el Triduo Pascual

En las mismas se subraya, por delante, la necesidad de que la Eucaristía se celebre sin presencia de fieles. Asimismo, a los sacerdotes que administran diversas parroquias -incluyendo los que atienden más de un pueblo, que es bastante frecuente- deben elegir una de ellas para celebrar el Triduo Pascual.

De cualquier forma, las líneas que emanan desde Calle Santa María determinan la omisión de algunos rituales propios de la celebración de la Semana Santa como la bendición de olivo del Domingo de Ramos -y, obviamente, la tradicional Procesión de Palmas-, o el Lavatorio de pies y el Monumento en el Jueves Santo.

Para el Viernes Santo se añadirá una petición especial dentro de la oración universal propia de la liturgia del día

El Viernes Santo, durante la adoración de la Cruz, se recomienda a los fieles que siguen la celebración desde sus casas que hagan un gesto de veneración a algún Crucifijo. En cuanto a la Vigilia Pascual del Sábado Santo, limitada a templos parroquiales, se invita desde la Diócesis a tocar las campanas “allí donde sea posible, durante el Gloria”.

El Viernes Santo, además, el Obispado de Málaga dispone añadir una oración ex profeso para la crisis del coronavirus que sufre la sociedad, que se incluirá dentro de la oración universal que prescribe la liturgia. Dice así: «Oremos, también por los enfermos del Covid-19, por todos los que están a su cuidado, por los profesionales de la sanidad, por los investigadores científicos que buscan una solución para esta pandemia, por los que han muerto y por sus familiares, amigos y conocidos. Que el Señor, dueño de la vida y de la muerte, otorgue el eterno descanso a los difuntos, consuelo a sus familiares, salud a los enfermos, fuerza a quienes les cuidan y la luz del Espíritu a los científicos».

Tras la misma y su posterior silencio, el sacerdote debe concluir con: «Dios todopoderoso y eterno,
que quisiste que tu Hijo Unigénito soportara la debilidad de nuestra carne, el sufrimiento y la muerte de cruz, concédenos propicio consuelo en la enfermedad, fortaleza para los que cuidan a los enfermos, esperanza a los que lloran la muerte de sus seres queridos, y el descanso eterno a los que han sufrido la muerte, para que tu pueblo pueda alegrarse por el cese de la pandemia que nos azota, y pueda servirte llevando a cabo lo que te agrada. Por Jesucristo, nuestro Señor». Pues que así sea.