Las medallas. Esos aparentemente simples trozos de metal que se convierten en un símbolo; en una mano amiga cuando, prendida a tu cuello, echas mano al pecho en busca de consuelo o contención. Esos pequeños altares  que se llevan junto a la piel como salvaguarda de la fe, pero que en algunos casos, también salva la vida. Y he aquí, el hecho asombroso que le ocurrió a Joaquín Rodríguez, mundialmente conocido como ‘Cagancho’, en el que el torero gitano de los ojos verdes y el municipio de Tarancón (Cuenca) quedaron enlazados para siempre.

En su sección para la Cadena Ser – Castilla La Mancha sobre el callejero de Tarancón, Gema Garrido explica, haciendo referencia a una publicación del blog Gestauro, que en 1928 ‘Cagancho’ fue cogido por un toro que le propinó varias heridas, pero el pitón, que parecía que de forma irremediable iba a atravesar su pecho, chocó con una medalla que llevaba de la Virgen de Riánsares.

‘Cagancho’ y su medalla. (@la_ser)

Un recuerdo que le habían regalado en el pueblo  con motivo de un festival que lidió en la localidad. El matador sevillano agradecido por este ‘milagro’ le regaló a la imagen un manto de camarín. Garrido cuenta también que fue el mismo diestro el que sufragó los primeros Rayos X que se instalaron en el hospital taranconero de Santa Emilia y que además participó en numerosos festivales para recaudar fondos tanto para los pobres como para el citado centro hospitalario. “¡Bueno, cuando voy yo a ese pueblo hacen día de fiesta”, declaraba el afamado matador al Diario de Alicante en 1928 después de una corrida. Estas declaraciones, cuenta la publicación, las hacía una vez llegado a su habitación y tras apagar una lamparilla que había estado prendida delante de una capillita de esta devoción manchega.

Diario de Alicante.

Era tan grande su devoción y sentimiento de gratitud hacia la imagen, que en el año 1932, tal y como recoge el periódico ‘La Voz de Aragón’, al no poder torear en ese momento por una dolencia crónica, se ofreció a jugar un partido de fútbol en las filas del Tarancón. Fue tal la vinculación, que el municipio cuenta con una calle en recuerdo del torero.

No fue ‘Cagancho’ el único de la familia al que la Virgen de Tarancón le echó un capotillo. Primo de él era también el conocidísimo ‘Gitanillo de Triana’. En su sección de ‘Chismografía Taurina’, el periódico ‘El Adelanto’, bajo el epígrafe  ‘La piedad de los toreros’, se hacía eco de un hecho relatado a su vez por el Diario de Navarra: “En Tarancón existe la general creencia de que la mejoría de ‘Gitanillo de Triana’ (primo de ‘Cagancho’) que, como se recordará fue desahuciado por los médicos, se debe a un milagro de la Virgen de Riánsares, patrona de Tarancón. Cuentan que una joven llegada de Tarancón al Sanatorio del doctor Crespo entregó a Gitanillo una medalla usada por ella, y desde entonces, el diestro comenzó a recobrar salud, desapareciendo el peligro de meningitis. Se dice que Gitanillo ha ofrecido hacer su primera visita, si mejora, a la Virgen”. Francisco Vega de los Reyes, que así se llamaba Gitanillo, se encontraba en esta situación médica debido a una triple cornada que había sufrido en Madrid el 31 de mayo de 1931 a cargo de Fandanguero, un toro de Pérez-Tabernero.  Por desgracia, no terminó de sanar. No pudo recuperarse y falleció a causa de las graves consecuencias del percance el 14 de agosto.

Periódico El Adelanto.

Tarancón celebra el día la Virgen de Riánsares el 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen, y las fiestas a su alrededor tienen lugar del 7 al 13 del mismo mes. Los cultos religiosos comienzan con un novenario desde el 29 de agosto al 6 de septiembre; el 7 es la ofrenda floral como víspera y el mismo día 8, se celebran tres misas por la mañana y una por la tarde y al término de ésta tiene lugar la procesión.

La talla es portada en unas curiosas andas con forma de barca. El día 9 es la misa de infantes. Todo esto se celebra aprovechando la estancia de la imagen en la villa, donde permanece, recibiendo culto en la parroquia de la Asunción  desde el 15 de agosto hasta el 28 de enero, festividad de San Julián, patrón de la Diócesis de Cuenca, al que también se le celebra un novenario. Es entonces, cuando se traslada de nuevo a su ermita, situada a unos 5 kilómetros del núcleo urbano, en una romería en la que también procesionan los copatronos del lugar San Víctor y Santa Corona.

 

La advocación de Riánsares, como se venera a la Virgen María en Tarancón desde el siglo XV, toma el nombre del río de los Ánsares, que atraviesa la localidad y que es afluente del Cigüela, que a su vez va a desembocar en el rio Guadiana. También le da nombre a un ducado, que ostentó D. Fernando Muñoz, segundo esposo de María Cristina de Borbón, Reina regente de España. La que fuera viuda del monarca Fernando VII también le regaló un manto a la Señora con motivo de sus nupcias con el noble taranconero.

La imagen actual de la Virgen de Riánsares es del imaginero conquense Luis Marco Pérez. Fue coronada canónicamente el 7 de septiembre de 1962, actuando como madrina de la ceremonia la Virgen de la Luz, patrona de Cuenca. Con motivo del 50 Aniversario de esta distinción, el entonces pontífice Benedicto XVI concedió un Año Jubilar.

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