La Archicofradía del Huerto ha sufrido a escasos días de este Domingo de Ramos sin procesiones, un segundo revés tanto patrimonial como anímico, al irrumpir unos desconocidos en su casa hermandad de El Perchel y sustraer, según el comunicado de la Hermandad, tanto dinero en metálico como algunos enseres que aún no han trascendido.

Aunque con las actuales medidas de seguridad y la presencia de cámaras en el interior de templos y casas de hermandad la tasa de robos ha decrecido sustancialmente -y los que ocurren cuentan luego con mayores herramientas para llevar a cabo su resolución-, lo cierto es que a lo largo de la historia varias cofradías de Pasión malagueñas han pasado por este mal trago.

La Estrella en los setenta, la Expiración en los ochenta y El Rico en los noventa sufrieron el robo de piezas de ajuar de sus imágenes

De la mano del cofrade e historiador Alejandro Morante nos detenemos en algunos episodios. Por ejemplo, el robo de ajuar que sufrió la Virgen del Amor de la cofradía de Jesús ‘El Rico’. “Ocurrió a finales de los años noventa, porque ya había sido su acto de imposición de corona, que fue en 1995. Le robaron distintas piezas de su ajuar; entre ellas recuerdo que había un manto azul brocado”, comenta Morante.

De este tipo de robos en cofradías, las coronas han sido piezas habitualmente golosas. Se da la circunstancia de que en Málaga hasta dos preseas del orfebre Seco Velasco fueron objeto de la rapiña. Tal y como apunta Alejandro Morante,  “a la Virgen de la Estrella le robaron su corona a finales de los años setenta, quizá en 1977. De esta pieza nunca se supo nada más”, dice Morante, quien recuerda que fue el mismo orfebre quien labró la corona actual que la sustituiría, “pero con un diseño distinto a la perdida”.

 

La Corona de la Virgen de los Dolores de la Expiración

Por su parte, la corona de la Virgen de los Dolores fue uno de los robos más sonados, ocurriendo el 19 de enero de 1984, a escasos dos años y medio de la coronación canónica. Alejandro Morante precisa que se subieron al altar para quitarle la presea a la imagen en su capilla: “fue en San Pedro; accedieron a las imágenes por un hueco que formaba el dibujo de la reja de la capilla. Y es que, además de la corona, sustrajeron un remate de la Cruz del Señor”.

El suceso conmovió a los hermanos de la Expiración, como refleja el artículo del boletín que ilustra este reportaje. El cofrade expiracionista y Vocal de Albacería Ignacio Navarro apunta que numerosos hermanos y allegados, al enterarse de la noticia, acudieron a los pies de la Virgen de los Dolores: “yo tenía nueve años  y recuerdo perfectamente cómo mis padres me llevaron a San Pedro; había muchas personas alrededor de los titulares”.

Las piezas que se hallaron de la corona robada a la Virgen de los Dolores

Tras el mal trago, Navarro apunta que “la reja de San Pedro fue reformada y ampliada en altura, y las piezas robadas aparecieron después”, aunque la corona en fragmentos que sólo sirvieron para apoyarse en el diseño de la corona de coronación.


Robos en tronos

También los tronos han sufrido robos. Las dos hermandades que veneran las soledades del Viernes Santo tienen historias que contar al respecto. Fue sonado el sufrido antes de la Semana Santa de 1992 en la Soledad de San Pablo: el trono de Talleres Angulo sufrió daños materiales y la sustracción de alguna de las figuras de ángeles que se encuentran en las esquinas. Las andas se encontraban en la nave en donde se guardaban los tronos de esta cofradía trinitaria.

Más surrealista fue lo ocurrido con el trono actual de la Virgen de la Soledad de la cofradía del Santo Sepulcro, obra de Seco Velasco y estrenado en 1950. Sólo un lustro después, en la Semana Santa de 1955 “la Virgen de la Soledad tuvo que salir en las andas de flores que se empleaban para la Virgen de la Victoria ante la tal cantidad de piezas que fueron sustraídas de su trono”, cuenta el cofrade y vestidor de la Dolorosa, Antonio Moreno Serrano.

La Cofradía del Santo Sepulcro tuvo que hacer frente a rehacer piezas del trono de la Virgen apenas cinco años después de su estreno

Eso explica la cantidad de piezas de fundición -una técnica algo más tosca que la orfebrería y de mucho mayor peso- con que vino contando después este conjunto procesional: “la Hermandad había hecho un desembolso económico muy importante y a los cinco años se encontraba ante el reto de volver a completar un trono recién estrenado. El propio taller de Seco Velasco ofreció la posibilidad de labrarlas en fundición para ahorrar costes”, apunta Moreno Serrano.  Pero estas no han sido las únicas hermandades que han sido víctima de los cacos. La del Huerto ha sido la última de una amplia lista en la que ninguna hubiese querido estar.