Hay estrenos poco mediáticos que vienen a aportar tanto o más que casi cualquier gran novedad patrimonial. Crucifixión iba a protagonizar uno de ellos este Lunes Santo, pero habrá que esperar hasta el año próximo para verlo en la calle. Quedan menos de 365 días. Todo estaba preparado para que el Crucificado saliese 60 centímetros más elevado, sobre un nuevo monte. De esta forma, la Hermandad busca corregir una deficiencia común en numerosos crucificados malagueños, el problema de la escasa altura dentro de su conjunto procesional.

«Éramos conscientes de esta necesidad de hace tiempo, pero hasta ahora no hemos podido renovar la estructura del trono», explica José Núñez, su hermano mayor. El nuevo castillete sobre el que irá el Cristo incluye un sistema hidráulico para poder subir y bajar la Cruz en caso de ser necesario. Incomprensiblemente, el centro de Málaga está lleno de cables y no es baladí salir a la calle con un plan B.

El Cristo de la Crucifixión, con sus hachones de cera encendidos el Lunes Santo 2019. (elcabildo.org)

El conjunto procesional del Cristo de la Crucifixión es provisional, pero la Hermandad considera necesaria esta puesta en valor. El pasado Lunes Santo también dijo adiós a la parafina y su hermano mayor asegura que no volverá al trono. Pero el gran reto de la Cofradía del Buen Pastor es su renovación integral. Será una donación de una familia. «Los trabajos del trono ya pueden comenzar, estamos buscando fórmulas para afrontar el grupo escultórico, pues el objetivo es que cuando salga se estrene todo el conjunto completo», explica José Núñez.

Tras replantear hace ya una década su grupo escultórico, Crucifixión tiene claro lo que quiere y no tiene prisa. “Esperamos que pueda ser una realidad entre 2022 y 2025 pero no nos obsesiona la fecha sino ser capaces de aportar una obra cumbre”, añade Núñez. El artista malagueño Manuel Toledano ha diseñado un sinuoso conjunto procesional, de carácter piramidal y ascendente, cuyas líneas de fuga confluyen en el propio Crucificado. Se trata de un monumento funerario de formas bulbosas, con constantes entrantes y salientes, que realizará él mismo en madera tallada y barnizada y en el que intervendrán otros artistas locales.

El nuevo conjunto procesional está pensado para dar cabida al grupo escultórico que el imaginero onubense Elías Rodríguez Picón proyectó en 2009. La construcción de la casa hermandad frenó su ejecución y el reto es reactivarla. Representa el momento en el que la guardia romana se juega a los dados las vestiduras del Señor, mientras los dos ladrones -Dimas y Gestas- son conducidos a la cima del Calvario para ser crucificados junto al Señor. Está compuesto por dos centuriones y dos soldados romanos (uno de ellos apoyado en el stipes de la cruz del Cristo; los otros en el frontal del trono, con los dados). «Quizá tengamos que replantear la posición del romano que aparece junto a la Cruz, pero el grupo sigue adelante con la configuración original», asegura Núñez. En el boceto de barro también aparece la imagen de Dimas, maniatado, y de Gestas, soportando el peso del patíbulo, y un sayón, que le azota. El Cristo emerge en el centro del conjunto procesional.