Ante una Semana Santa sin precedentes, que cada cofrade deberá vivir en la intimidad de su domicilio por una pandemia que asola a la humanidad, elcabildo.org propone este camino hasta la Pascua. Además de mantener el compromiso editorial aunque no salgan las procesiones, las estaciones del Vía Crucis que rezó el Papa Francisco la pasada Semana Santa serán el hilo conductor en este medio de comunicación hasta que iniciemos nuevamente la cuenta atrás hacia otra Jornada de Palmas. Aquí, una invitación a conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, a través de los ojos de Málaga…

VI Estación

Reflexión: Pensemos en los niños de diversas partes del mundo que no pueden ir a la escuela y que, en cambio, son explotados en las minas, en los campos, en la pesca; vendidos y comprados por traficantes de carne humana, para trasplantes de órganos; abusados y explotados en nuestras calles por muchos, incluidos los cristianos, que han perdido el sentido de la sacralidad propia y de los demás. Como una menor de edad de cuerpo diminuto, encontrada una noche en Roma, a la que hombres en automóviles lujosos hacían fila para aprovecharse de ella. Y, sin embargo, podía tener la misma edad de sus hijas… ¡Qué desequilibrio puede crear esta violencia en la vida de tantas jóvenes que experimentan solo el abuso, la arrogancia y la indiferencia de aquellos que, de noche y de día, las buscan, las usan, se aprovechan de ellas, y luego las arrojan de vuelta a la calle para caer en las garras del próximo comerciante de vidas!

Oración: Señor Jesús, limpia nuestros ojos para que sepamos descubrir tu rostro en nuestros hermanos y hermanas, especialmente en todos aquellos niños que, en muchas partes del mundo, viven en la miseria y en la degradación. Niños privados del derecho a una infancia feliz, a una educación escolar, a la inocencia. Criaturas usadas como mercancía barata, vendidas y compradas por placer. Señor, te pedimos que tengas piedad y compasión de este mundo enfermo y ayúdanos a redescubrir la belleza de nuestra dignidad como seres humanos, creados a tu imagen y semejanza.

«María educa a sus hijos en el realismo y en la fortaleza ante los obstáculos»