El mensaje de la Misa del Alba 2020 ha sido especialmente para los enfermos y difuntos que está dejando la pandemia de este coronavirus. Así, las intenciones de la Eucaristía fue para todas estas personas que sufren, así como para aquellos que ofrecen su trabajo para atajar la crisis sanitaria. Del mismo modo, la homilía del párroco de San Pablo, José Manuel Llamas Fortes, ha estado llena de alusiones a la crisis del Covid-19. Ante esta «noche oscura», según dijo el sacerdote, nos queda el mensaje de esperanza que nos ofrece Jesús Cautivo.

«La modernidad ha implosionado: nos veíamos como gigantes invencibles que podíamos progresar por encima de todo, sin importarnos lo que le pasara a nuestra casa común o a los más pobres, y de repente hemos tenido que plegar velas y colocarnos en posición de hibernación. Hemos entrado en una tormenta que ha resquebrajado los cimientos de esta sociedad que habíamos montado, y nos damos cuenta de que solo hay dos soluciones: perder todos, o que mueran los más débiles, que son nuestros enfermos y nuestros ancianos», afirmó el párroco de San Pablo.

La Eucaristía sigue la liturgia prevista en la Congregación para el Culto Divino del Vaticano y utiliza las oraciones especiales en las misas en tiempo de pandemias

En puertas de una atípica Semana Santa que pasaremos sin salir de casa por una pandemia que amenaza a la humanidad, José Manuel Llamas invitó a todos los devotos de Jesús Cautivo a vivirla en la oración. «El Señor Jesucristo es el pastor de nuestro pueblo, la Palabra, el que nos enseña, porque va caminando hacia la Cruz. Él va a morir por cada uno de nosotros, ha muerto por ti y por mí para salvarnos, y para que nuestra vida tenga su música de fondo: esto es lo que nos da esperanza», subrayó en su homilía.

La iglesia de San Pablo, completamente vacía este Sábado de Pasión. (elcabildo.org)

«Esperando el alba, podemos pedirle al Señor que nos enseñe a latir con su ritmo, a salir de nosotros mismos y compartir con Él el último lugar en la casa, en el teletrabajo, donde estemos; a ponernos en la piel de los que más están sufriendo esta crisis profunda. A ser para los demás, porque es la única manera de ser feliz, como nos ha dicho Jesucristo con sus palabras, con su vida, con su muerte y con su resurrección», concluyó el director espiritual de la Hermandad trinitaria, quien también invocó a la Virgen de la Trinidad «que sufre con nosotros, pero también nos da la esperanza». «Le pedimos que nos anime, para que nosotros llevemos la luz del Señor, la esperanza, dondequiera que estamos, en este cambio de época, en esta tormenta que estamos viviendo», dijo en una iglesia de San Pablo totalmente vacía.

La Misa del Alba 2020 ha seguido la liturgia prevista en la Congregación para el Culto Divino del Vaticano y se han utilizado las oraciones especiales en las misas en tiempo de pandemias, a excepción de las exequias del final, cuando se ha rezado una oración a la Virgen propuesta por el Papa Francisco, que data del siglo III y que es considerada la más antigua dedicada a la Madre de Dios.