Ante una Semana Santa sin precedentes, que cada cofrade deberá vivir en la intimidad de su domicilio por una pandemia que asola a la humanidad, elcabildo.org propone este camino hasta la Pascua. Además de mantener el compromiso editorial aunque no salgan las procesiones, las estaciones del Vía Crucis que rezó el Papa Francisco la pasada Semana Santa serán el hilo conductor en este medio de comunicación hasta que iniciemos nuevamente la cuenta atrás hacia otra Jornada de Palmas. Aquí, una invitación a conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, a través de los ojos de Málaga…

IX Estación

Reflexión: Señor, has caído por tercera vez, exhausto y humillado, bajo el peso de la cruz. Como tantas jóvenes, obligadas en las calles por grupos de traficantes de esclavos, que sufren el cansancio y la humillación de ver sus propios cuerpos y sus sueños manipulados, abusados, destruidos. Esas jóvenes mujeres se sienten como desdobladas: por una parte buscadas y usadas, por otra rechazadas y condenadas por una sociedad que no quiere ver este tipo de explotación, causado por el triunfo de la cultura del usar y tirar. Una de las tantas noches pasadas en las calles de Roma, buscaba una joven recién llegada a Italia. Al no verla en su grupo, la llamaba insistentemente por su nombre: “¡Mercy!”. En la oscuridad, la vi acurrucada y dormida al borde de la calle. Al oírme se despertó y me dijo que no podía más. “Estoy exhausta”, repetía… Pensé en su madre: si supiese lo que le ha sucedido a su hija, se quedaría sin lágrimas.

Oración: Señor, ¿cuántas veces nos has dirigido esta pregunta incómoda: “Dónde está tu hermano, dónde está tu hermana”? ¿Cuántas veces nos has recordado que su grito desgarrador había llegado hasta ti? Ayúdanos a compartir el sufrimiento y la humillación de tantas personas tratadas como desechos. Es muy fácil condenar seres humanos y situaciones vergonzosas que humillan nuestro falso pudor, pero no es tan fácil asumir nuestras responsabilidades como individuos, como gobiernos y también como comunidades cristianas.

«María como buena madre nos educa a ser, como Ella, capaces de tomar decisiones definitivas»