Afrontamos una Semana Santa nunca antes vivida por la mayoría de los que puedan leer estas líneas. Hay que remontarse a 1936 para dar con una Semana Santa expedita de procesiones en Málaga, aunque entonces fueron motivos políticos y sociales los que causaron aquello. Por motivos sanitarios también existen precedentes en los que todas las cofradías se quedaron en sus templos. Ocurrió durante la epidemia de cólera que asoló la capital malagueña en 1855. Al igual que ahora, se suprimieron las procesiones para evitar aglomeraciones de personas. Pese a que los repartos y tallajes no llegaron a completarse y muchas túnicas se quedaron colgadas, así como parte del trabajo de las albacerías por hacer, todo estaba dispuesto sobre el papel. Aquí seguimos con un recorrido por lo que había previsto en cada jornada. Con los matices que correspondan, habrá que esperar un año para vivirlo a pie de calle. Bueno, realmente faltan menos de 365 días…

El Martes Santo contaba con la novedad de un significativo adelanto en el Recorrido oficial. Después del trance sufrido en 2019 por la Cofradía de la Estrella, que se vio abocada a cerrar la jornada, los percheleros ocupaban esta vez su habitual cuarta posición. Todo gracias al adelanto de las tres procesiones precedentes, que iban a entrar en Tribuna cincuenta minutos antes que el año anterior. Así, el Rocío abriría los desfiles del Martes Santo en el Recorrido oficial firmando esta vez a las 17.40 horas, en lugar de a las 18.30 horas.

De esta manera, tanto el Rescate como la Sentencia cerrarían de nuevo la jornada si bien, sin necesidad de retrasar su horario de entrada en Tribuna del año pasado: 21.10 y 22.00 horas, respectivamente.

Este reto de llegar antes al centro en las cofradías del Rocío y Nueva Esperanza no era baladí. A los victorianos les obligaba a volver a salir a las tres de la tarde, en lugar de a las 15.45 horas, alcanzando la Tribuna de los Pobres algo antes de las cinco.

Más exigente era el reto para Nueva Esperanza. Tras una experiencia muy negativa el año pasado, los cofrades de Nueva Málaga mantenían prácticamente el horario de salida de 2019 y apostaban por recortar significativamente su recorrido de ida: accederían a la plaza de la Constitución directamente bajando todo el Camino de Antequera hasta el puente de la Aurora, como antaño, suprimiendo el paso por la zona de Don Cristián y la calle Hilera.

La Estrella, de esta forma, no es que se convirtiera en la más beneficiada del día, nadie se engañe. Siendo precisos, cabría hablar de la más reparada por el daño sufrido en 2019, cuando finalizó su paso por el Recorrido oficial a las 0.40 horas y se encerró hacia las 3.20 de la madrugada.

En esta ocasión, el encierro se preveía para las dos y media de la madrugada, su horquilla horaria tradicional y experimentaba su más notable novedad en la hora de salida: las 17.45 horas. No se recuerda, al menos en las últimas tres y cuatro décadas, una salida tan tempranera a las calles del Señor de la Humillación y de la Virgen de la Estrella. Una hora en el reloj, además, coincidente con la puesta en la calle de otras dos cofradías: las Penas y el Rescate. Un punto álgido de este nuevo Martes Santo, que ya habría contado desde la sobremesa con otras dos hermandades en la calle.

Solo faltaría la Sentencia, que saldría a las 19.30 horas. Junto al Rescate, parece que ambas han encontrado su zona de confort en el cierre de la jornada, con regresos no excesivamente intempestivos y por calles muy cercanas entre sí que permite que el público no se disperse apenas, cuando se ha pasado la medianoche.

A esa hora, éstos dos cortejos forman un indudable foco de atractivo que compite -valga la expresión- con otro que forman Nueva Esperanza en la zona de la Tribuna de los Pobres y el Puente de la Aurora, y las Penas, que regresa intramuros a su Oratorio a escasos metros.

Por libre, el siempre abarrotado encierro del Rocío. Pero la otra propuesta solitaria, muy prometedora, era el regreso de la Estrella por la zona de calle Nueva, buscando El Perchel por la feligresía de San Juan y la plaza de Arriola.

Tres claves que esperaba el equipo de elcabildo.org

1. La Estrella saldría en plena tarde a las calles. Este equipo no recuerda una salida tan tempranera de los cofrades percheleros que, todo lo más, se habían echado a la calle cayendo la tarde en los años en los que la Semana Santa había arrancado muy metida en abril. La propuesta de recorrer el barrio a plena luz del día generaba un atractivo tanto por lo inédito de la escena como por la oportunidad de disfrutar dos espléndidas tallas bañadas por el sol.

2. Nueva Esperanza presentaba una revolución en su itinerario y, desde luego, motivada -por no decir forzada- por las circunstancias que provoca el nuevo Recorrido oficial en la nómina del Martes Santo, que votó entera a favor. Cabe recordarlo. Así las cosas, este año suprimían toda la zona del Polígono Alameda (Peso de la Harina, Don Cristián…) y el paso por la Basílica de la Esperanza, para, como antaño, directamente acceder al centro por la calle Mármoles. A cambio recuperaba Carretería, perdida en 2019: uno de sus puntos álgidos. El precioso y acogedor regreso por las calles de la Trinidad y Gamarra se mantenía, con alguna mínima variación.

3. Las Penas protagonizaba uno de los bulle-bulle musicales más sonados del año: el regreso de la banda de la Paz tras el trono de la Dolorosa. Durante doce años, desde el 2000 hasta 2011 inclusive, la formación que fundase el recordado y recientemente fallecido Juan Jurado Guerrero participaba con la céntrica Cofradía. Tras varios años saliendo en el Rocío -e incluso ausentarse del repertorio de la banda la inmortal marcha de Pantión dedicada a la Virgen de las Penas-, esta espléndida formación musical regresaba a esta Hermandad. Quedaba saber si venía para confirmar el enésimo volantazo en estilo musical que ya pareció asomar el Martes Santo de 2019.