Afrontamos una Semana Santa nunca antes vivida por la mayoría de los que puedan leer estas líneas. Hay que remontarse a 1936 para dar con una Semana Santa expedita de procesiones en Málaga, aunque entonces fueron motivos políticos y sociales los que causaron aquello. Por motivos sanitarios también existen precedentes en los que todas las cofradías se quedaron en sus templos. Ocurrió durante la epidemia de cólera que asoló la capital malagueña en 1855. Al igual que ahora, se suprimieron las procesiones para evitar aglomeraciones de personas. Pese a que los repartos y tallajes no llegaron a completarse y muchas túnicas se quedaron colgadas, así como parte del trabajo de las albacerías por hacer, todo estaba dispuesto sobre el papel. Aquí seguimos con un recorrido por lo que había previsto en cada jornada. Con los matices que correspondan, habrá que esperar un año para vivirlo a pie de calle. Bueno, realmente faltan menos de 365 días…

Por varios motivos, era más que notable la expectación que causaba este Jueves Santo. En primer lugar, queda latente una espina clavada por muchos cofrades de la jornada, que vieron alterados sus recorridos por la lluvia del pasado año. Recordemos que la Cofradía de la Misericordia no llegó a echar a la calle su cortejo al completo, pues, cuando el Chiquito daba sus primeros pasos ante la espadaña de la iglesia del Carmen, unas incesantes gotas obligaron a retroceder y suspender definitivamente la estación de penitencia. Además, una de las hermandades que más se opuso al cambio de Recorrido oficial, Zamarrilla, tuvo que desviarse y acortar camino para volver a su casa hermandad tras sorprenderle un largo aguacero en la zona del Mercado de Atarazanas. Esta situación hizo que no se resolviera la incógnita sobre la manera de haber afrontado un duro y largo regreso, provocado principalmente por su obligada posición central en la nómina del día.

Para este 2020, el orden de paso se mantenía idéntico al de 2019, siendo de nuevo la cofradía de la Sagrada Cena la primera en alcanzar la plaza de la Constitución. Si bien el ya citado caos meteorológico impidió ver a los titulares de esta céntrica corporación ascender por la calle Casapalma, punto de interés que se añadía de nuevo tras una etapa regresando por el entorno de Alcazabilla y la plaza de la Merced, tampoco permitió el esperado itinerario de Santa Cruz por las calles de su feligresía. La hermandad de San Felipe Neri tenía previsto, tras realizar su estación de penitencia en la Catedral, transitar por vías históricas del barrio del Molinillo como Jinetes, Alta o Parras.

Dos cofradías estrenaban nueva junta de gobierno para esta Semana Santa. La Sacramental de Viñeros parecía continuar la senda llevada a cabo por la anterior, encabezada por Leopoldo Guerrero, con una depurada puesta en escena en la calle y un atinado repertorio musical tras las imágenes. Más dudas creaba la línea a seguir en el nuevo mandato de Zamarrilla, con un gobierno renovado y tras unas elecciones en las que se presentaron tres candidaturas.

También tendremos que esperar un año más para presenciar el paso por las naves catedralicias del Cristo de la Vera+Cruz, titular de las Reales Cofradías Fusionadas, que no pisa desde el año 2014, cuando realizaba el rezo de su Vía Crucis al alba del Viernes Santo. Por su parte, la Congregación de Mena hubiese ampliado su tránsito por el centro de la ciudad girando hacia el Postigo de los Abades desde Molina Lario -sería una de las corporaciones que no participarían del acto religioso organizado por el Obispado para aquellas que no entran en la Catedral- y pasando por la Cortina del Muelle, plaza de la Aduana y calle Císter. Todo para intentar oxigenar tanto su cada vez más nutrido cortejo nazareno como el propio público que acude en masa a verla pasar

Pero quizá el momento que se estaba aguardando con más ilusión era el discurrir de la Archicofradía de la Esperanza por las viejas calles del Perchel. El cortejo hubiera buscado el Llano de Doña Trinidad camino del Recorrido oficial, ofreciendo estampas que no se recordaban, más allá del regreso de la hermandad por el puente de la Aurora, Mármoles y Armengual de la Mota hasta 1992. Tras abandonar su casa hermandad, la procesión hubiese avanzado por Cerezuela, Huerta del Obispo, Agustín Parejo, Llano de Doña Trinidad y Álvaro de Bazán para continuar con un itinerario similar al de los Dolores del Puente, el Cautivo y la Estrella.

Tres claves que esperaba el equipo de elcabildo.org

1. La Esperanza, quizá algo forzada por las circunstancias, iba a hacer un itinerario histórico de ida hacia la plaza de la Constitución, recorriendo la zona del Llano de la Trinidad que otras cofradías dominicas, como los Dolores del Puente y la Estrella ya empleaban. Además, se sumaba el regreso directo -sin rodear por Fajardo- por la calle Manuel José García Caparrós, recién habilitada tras los trabajos previos a la construcción del Moneo, y que iba a recordar a los últimos años de regresos directos a la Basílica, cuando abandonaba la Tribuna de los Pobres.

2. El muy esperado -y añorado desde los noventa- paso de la cofradía de Santa Cruz por las calles Jinetes y Alta tendrá que esperar otro año más. Si el año pasado la inestabilidad atmosférica aconsejó abreviar el regreso, este año se vuelve a frustrar una escena que hará a la hermandad de San Felipe reencontrarse con sus inicios del Viernes de Dolores, del que su procesión era cita imprescindible para los cofrades.

3. Zamarrilla se enfrentaba a una prueba de fuego para demostrar si la estabilidad tras una interminable gestora iba a ser posible. Tras el mandato de Rafael Gallego, iniciado en 2015, Salvador Valderrama, una de las candidaturas opositoras a Gallego en los pasados comicios, accedió al cargo a finales de 2019. Debates estéticos a priori resueltos como la situación centrada de la Dolorosa en su trono o la limpieza de elementos de distracción en el confuso trono del Cristo volvían a aparecer en la palestra y quedaba saber cómo se resolverían.