Estos días se arremolinan nuestros recuerdos de la Semana Santa. No podemos vivirla en la calle, las procesiones están suspendidas y no queda otra que mirar atrás. En esta serie de recuerdos que me vienen a la mente, la saeta ocupa un lugar privilegiado. De pequeño en mi casa era una constante que muchos días antes de la llegada de la Semana Santa resonaran las cintas de Antoñita Moreno, mi madre practicaba las suyas con su letra «por el calvario triste y llorosa» que yo y mis hermanas nos aprendíamos a la fuerza.

Llegados los días claves, en El Burgo era muy habitual que cuando la procesión pasaba por ciertos bares, los saeteros se ponían en los quicios de la puerta y hacían sus oraciones cantadas. El silencio se apoderaba de la calle, paraba la banda y se mandaban callar los murmullos de la gente. Hacer una saeta no es fácil, requiere de unas mínimas condiciones, el saetero se enfrenta a la emoción del momento, nadie la hace al azar. A todos nos sobrecogía escuchar a Miguel El cepo o Carmen La gallarda hacer las suyas, por momentos parecía que se iban a romper, siempre salían airosos y la procesión no perdía parte de su identidad.

Invitamos a los artistas del cante a cantar en sus hogares saetas a sus devociones y publicar la grabación para que queden registradas para la historia de esta Semana Santa anómala

Estos días vivimos de recuerdos y en eso estábamos cuando Ríos Cabrillana y Antonio Márquez, saetero y poeta de la saeta a los que tengo la suerte de conocer desde hace años, hablábamos de cómo este año se perderían además de las procesiones, las saetas. Surgió así la idea de las #SaetasdelConfinamiento y en pocos días se puso todo en marcha contando con la colaboración desinteresada de Rafael Navarrete, de la empresa 1881 Kapikúa, la parte técnica quedó resuelta con el canal de Youtube y la creación del logotipo basado en nazarenos de verde sanitario. Una idea sencilla, confinados todos en nuestras casas la cuestión era invitar a artistas del cante a que cantaran en sus hogares las saetas a sus devociones y luego subirlas al canal para que quedaran registradas para la historia de esta Semana Santa anómala.

Uno que siempre barre para su casa, ya tenía en mente a los que iban a ser los primeros en participar, aparte de Ríos Cabrillana, en El Burgo la saeta sigue latiendo en la juventud, Ismael García y Sergio Narváez se sumaron a la iniciativa y, con las letras de Márquez, han dejado plasmados sus sentimientos. Se han sumado muchos más, solo hay que pasarse por el canal de Youtube y ver que en pocos días tenemos saetas de muchos lugares.

La saeta tiene su sitio en la Semana Santa por derecho, la cultura popular tiene en el flamenco una de sus señas de identidad y las procesiones no son ajenas a este hecho. Es cierto que han ido perdiendo peso a lo largo de los años, sobretodo en ciudades como Málaga donde las cofradías se centran sobremanera en la estética en la calle, en la medición de los tiempos y la pérdida en parte de lo espontáneo. Se miden crucetas musicales pero poco se cuenta con la saeta como parte esencial de este mundo que nos apasiona. Hay que mimar a los saeteros, animarlos a cantar y las cofradías pueden hacer un esfuerzo por atraerlos.

Por mi vinculación con la Hermandad de la Salutación, en su día se hizo posible que saeteros de El Burgo le cantaran a sus titulares: Manuel Río en la salida de Patrocinio, Sergio Narváez al Nazareno, Ismael García a la virgen con letras de Márquez sin olvidar aquella mítica saeta de Ríos Cabrillana en Madre de Dios haciendo en saeta el Ave María. También en la Hermandad del Rocío sonaron saetas burgueñas con letras de Márquez, en calle Larios fue Ismael y en el balcón del Pasaje Chinitas fue Ríos Cabrillana quien puso en pie la plaza de la Constitución. Varios años así hasta que este año se truncó todo. Lo anterior es un ejemplo, Málaga sigue contando con un prestigioso concurso nacional de saetas pero aun así hay un sector que no valora la saeta como algo intrínseco a la Semana Santa, se asocia a lo rancio, quizás no ayudaron aquellos tiempos de saeta a micrófono. La participación de saeteros se limita a momentos puntuales pero más se puede hacer, la Málaga Cantaora de Pepe de Campillos, Antonio de Canillas o María La Faraona sigue en las voces de Antonia Contreras, Bonela Hijo o Ríos Cabrillana.

Nosotros aportamos nuestro granito de arena, ahí quedarán las Saetas del confinamiento. Hay arte y cantera, ganas de hacer las cosas bien para que la saeta recupere su sitio dentro de la Semana Santa.