Quién sabe cómo será el mundo cuando pase esta pandemia global. Lo único cierto ahora mismo es que la vuelta a la normalidad, si acaso regresa la vida de antes, será lenta. Tras un mes de confinamiento, incluida la Semana Santa más extraña de nuestras vidas, no caben relajaciones. Las consignas de mantener la paciencia y ser responsables con las directrices que determinen las autoridades, no son negociables. En esta nueva era, las cofradías debieran revitalizar viejos retos, esos que tantas veces quedan aparcados para un mejor momento. O que simplemente son el segundo plato, como mera autojustificación. Ahora es la oportunidad de dar un paso adelante y preguntarse qué necesita la sociedad. Las cofradías deben ser parte de la respuesta.

El discurso teórico está aprendido y, hoy día a diferencia de hace no tanto, cualquier cofrade asume que toda hermandad debe cimentarse en tres pilares que son, el culto, la formación y la caridad. Toca llevarlo a la práctica. La realidad es que todas las cofradías, en mayor o menor medida, tienen presente la Caridad. El economato de la Fundación Corinto -sin actividad por el coronavirus, hasta nuevo aviso- sigue siendo punta de lanza de la respuesta caritativa del mundo cofrade malagueño. Para ello fue necesaria la suma de la práctica totalidad de las hermandades que integran la Agrupación de Cofradías. El resto de iniciativas individuales, principalmente, consisten en donaciones económicas o de bienes, que cada cofradía realiza según su capacidad y generosidad.

Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre

Cuando llegue el momento y pase la crisis sanitaria, se realizarán los gestos de acción de gracia que sean necesarios. Ahora que hay más tiempo para pensar, cabría redoblar esfuerzos en idear proyectos de caridad de gran calado social, en lugar de andar dando forma a posibles extraordinarias. Dar un paso adelante significa tratar de dar respuestas a necesidades que puedan existir, escaladas a las posibilidades de cada hermandad, claro está. Toda donación suma pero se podría ir más allá. Cómo era aquello de “dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre”. Tiempos para la caridad y la creatividad.

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