• lunes, 18 octubre 2021
  • Actualizado: 17/10/2021
5 meses y 23 días para el Domingo de Ramos

Durante la Semana Santa de 2020 hay varias frases que se han repetido casi como un mantra, unas veces a modo de consuelo, otras en modo romántico: “¿Dónde estaría yo siendo hoy Lunes Santo?”, “¿A esta hora ya nos habríamos encerrado?”… Y un largo etcétera de ejemplos. Cada uno sabe los suyos. Quizás la de este año sea la Semana de cosas que se quedaron pendientes de ocurrir: estrenos, calles nuevas por las que pasar, horarios que comprobar… Como no habrá  balances, nos centramos en este post en uno de esos aspectos que hubieran sido posibles si las procesiones de Semana Santa se hubieran desarrollado con normalidad. Para eso, nos desplazamos en esta ocasión hasta el municipio gaditano de La Línea de la Concepción.

El Cristo del Amor, de La Línea.
(@amorlalinea)

En la tarde noche del Viernes Santo realiza su salida penitencial la hermandad del Santísimo Cristo del Amor y Nuestra Señora de la Esperanza. Uno de los puntos de mayor interés es su paso por los alrededores de la plaza de toros de la localidad, declarada Bien de Interés Cultural. Fue construida en 1883 y parte de sus localidades están cubiertas con losas de piedra labrada de la Sierra Carbonera, famosa, entro otros, por albergar numerosos búnkers construidos durante el franquismo en los años de la II Guerra Mundial.

El cortejo se dirige hasta la zona donde se levanta el coso por la calle Mateo Inurria para acceder a la calle Clavel. Desde allí va buscando la denominada Carrera Oficial, que discurre fundamentalmente por la calle Real. Precisamente esta vía se recuperó para tal fin en 2019, ya que de 2015 a 2018 el trazado del itinerario obligatorio se cambió.

Más allá de lo urbano, hay una relación más entre el mundo del toro y esta cofradía. La hermandad, cuyos orígenes se remontan al año 1947, cuenta también en su haber con una saya torera para su titular mariana. El famoso matador de toros ‘Mondeño’, nacido en Puerto Real,  donó un traje suyo de torear en 1955 para que se convirtiera en vestido para la Virgen. La saya se confeccionó en el Colegio del Salvador de las Hijas de la Caridad de Jerez de la Frontera.

‘Mondeño’, de dominico.

Juan García Jiménez, que así se llamaba realmente ‘Mondeño’ tuvo muy presente la religión, hasta el punto de que, en un momento de su vida, decidió colgar los trastos y ordenarse. En 1964 tuvo lugar la  ceremonia de toma de hábito como novicio en el convento de Caleruega (Burgos) de la Orden de los dominicos. No dejó su espíritu torero a un lado y afrontó esta ceremonia vestido con traje de corto. Como el rito fue emitido por el NO-DO sus seguidores se ‘orientaron’, como dicen los taurinos, y las visitas no cesaron al monasterio para interesarse por la vida del diestro. Esto hizo que el retiro no fuera del todo posible. ‘Mondeño’ abandonó la vida dominica y volvió a los ruedos poco tiempo después.

La vida monacal estuvo ligada a ‘Mondeño’ también en la ficción. Justo un año antes de su ordenación, en 1963, José María Forqué dirigió la película ‘La Becerrada’. Rodada en el municipio de Sabiote (Jaén) y protagonizada por Fernando Fernán Gómez, la trama relata cómo unas monjas idean una corrida de toros para paliar la crisis económica que afecta al asilo que regentan. Los protagonistas del cartel eran toreros de verdad. Ni más ni menos que Antonio Bienvenida, Antonio Ordoñez y el citado ‘Mondeño’.

Sin duda, una historia de contrastes y casi de novela, la del afamado torero, que se retiró en el año 1970 y que tal y como publicó la Agencia EFE en 2019, reside entre París y Mairena del Aljarafe, alejado del mundo taurino pero disfrutando tres pasiones: los coches de época, las Harley-Davidson y una vida de “avezado gourmet”.

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