La acción social de las cofradías se centra actualmente en los damnificados de la crisis sanitaria del coronavirus Covid-19. Muchas están aportando su granito de arena a la causa. Entre las acciones que han trascendido, destaca el ímpetu del Medinaceli de Martiricos. Una hermandad sin agrupar, modesta, con numerosos vaivenes en su breve historia y, por todo ello y para sorpresa de muchos, está siendo capaz de realizar un intenso trabajo caritativo. Contrasta este loable trabajo con los mensajes falsos que publican en sus canales sociales y algunos audios con mentiras que circulan de su hermano mayor.

El Medinaceli de Martiricos es, sin dudas, uno de los colectivos cofrades que más alimento ha repartido durante esta crisis sanitaria. Su hermano mayor, Enrique Martín, regenta varios negocios hosteleros y, con la colaboración de sus proveedores, ha puesto en circulación productos perecederos que, de otra forma, estaban condenados. Es una realidad demostrable y contrastada. Igual que es mentira cuando aseguran en sus redes sociales que acuden a los conventos «por requerimiento del Obispado de la Diócesis». Fuentes del propio Obispado así lo han confirmado a elcabildo.org. Tras consultar a Enrique Martín, explica que es un error de la persona que gestiona las redes y los mensajes serán borrados. Horas después de la conversación telefónica, siguen publicados mensajes con esta información falsa.

El hermano mayor reconoce mentiras en sus audios y explica que eran mensajes privados a su junta de gobierno y «no eran ninguna declaración pública»

Más alarmantes, por la confusión que generan, son los audios que circulan por WhatsApp, en los que Enrique Martín alimenta la alarma social con mensajes falsos. Justifica que se tratan de mensajes privados a su junta de gobierno «para tocar la fibra sensible» y «no eran ninguna declaración pública». La realidad es que muchas personas han podido escuchar a Enrique Martín afirmar que las Clarisas del barrio de Capuchinos se asean «con polvos de la lavadora» y que la superiora del convento le dijo que «las cofradías no nos hacen caso a nosotras, no quieren saber nada». El hermano mayor del Medinaceli de Martiricos reconoce que ambas afirmaciones no responden a la realidad y dice que lo dijo «en un grupo privado sin mala intención». «Pido perdón por si alguna palabra está mal dicha, pero fue entre nosotros», asegura.

Cada cofradía desarrolla su propia política de comunicación. Por ello, cabe hablar de las acciones que han trascendido, pero hay otras tantas que no son públicas. En el caso del Medinaceli de Martiricos, su ímpetu parece que le ha llevado a pasar ciertos límites y su hermano mayor es consciente. «Sabemos que algunas cofradías se han enfadado y no es nuestra intención. Voy a dar orden de cambiar la contraseña de todas las redes sociales, ya no sé ni quién está escribiendo en ellas», explica Enrique Martín. Desde luego, toda ayuda es poca y estos cofrades están haciendo un trabajo destacable durante esta crisis sanitaria, pero no justifica que se pasen ciertos límites. Ninguna mentira tiene cabida. Tampoco se entiende una comunicación tan agresiva cuando la realidad puede hablar por sí sola.