“En Feria y en Relator,
Tallo de la madrugada;
La Alameda, trastornada
Al sentir su resplandor;
Por Placentines, Fulgor,
Y en calle Francos, la Rosa
Que hasta Parras no reposa…”

(‘La Virgen de Sevilla’. A. Rodríguez Buzón)

La mítica Alameda de Hércules sevillana se convirtió en “el cuartel general del gallismo”. Esta descripción de uno de los pilares en la vida de José, su entorno, está acuñada por el periodista Álvaro Rodríguez del Moral y es un indicador de la importancia y la incidencia que tuvieron estas localizaciones en ciertos aspectos de la realidad del diestro. Esta zona y sus alrededores, junto al municipio de Gelves, es un espiral de ida y vuelta para los Gómez Ortega.  El abogado Enrique Henares, es a su vez sobrino nieto de ‘Gallito’ y nieto de Enrique Ortega ‘El Almendro’, que iba en la cuadrilla de Ignacio Sánchez Mejías en la fatídica tarde del 16 de mayo de 1920.  Tilda  de “curiosa” la confluencia callejera ya que “se constituyó un entorno no sólo geográfico sino también familiar: todos los Gómez, los Ortega y los Gómez-Ortega constituían una familia muy apegada al arte y sobre todo al arte taurino, fundamentalmente”. Añade que poco a poco empezaron todos a depender de la gran figura que emerge en la familia: ‘Gallito’. Un líder en la familia y exigente con sus subalternos, mucho más con los que eran familiares de él. Recuerda con humor cómo la exigencia era tal que “los hacía hasta mantenerse en forma, que era difícil en la época”.

Monumento a ‘Gallito’ en Gelves. (ayto_gelves)

Otro factor antropológico que nace de estas localizaciones que nos ocupan es el renombre que a Gelves le da ser el municipio natal de José. Es su vecino más ilustre aunque su padre, Fernando, el fundador de la saga, también es oriundo de allí. En la citada localidad del Aljarafe sevillano se puede visitar una plaza que lleva su nombre y en la que se alza un monumento en su honor, inaugurado con motivo de los 50 años de alternativa del diestro. Se trata un grupo escultórico realizado por Coullaut Valera en bronce en el que se muestra a José en posición triunfante ante un toro ya caído. Por otro lado, en la parroquia de la Virgen de Gracia, patrona del pueblo, se conserva la pila de mármol blanco del siglo XVII en la que fue bautizado José.

José nace en Gelves porque a Fernando ‘El Gallo’, padre de la saga, le fueron las cosas mal en Sevilla y allí se colocó de guardés de una finca propiedad de la Casa de Alba

El historiador y macareno Luque Teruel traza una línea muy clara entre las ubicaciones. De esta manera, los Gómez ya vivían en calle Relator de Sevilla, transversal a la calle Parras, que une la Alameda de Hércules con la calle San Luis, antes de mudarse a Gelves. Hasta el municipio sevillano donde nacería José, explica que se tuvieron que ir porque a Fernando ‘El Gallo’, padre de la saga, le fueron las cosas mal y allí se colocó de guardés de una finca, concretamente La Huerta del Algarrobo, propiedad de la Casa de Alba. Paralelo a esto, sucedía que Rafael ‘Gallito’ había sufrido en los despachos el veto de sus compañeros de profesión, en concreto de ‘Bombita’. Por esta razón, José cuando ya sale con fuerza de matador de toros lo primero hace es quitarle el puesto a ‘Bombita’. “Va a por él. Sin disimulo”.

Plano de la zona de vivienda de los Gómez-Ortega. (M. J.)
 

Esta vinculación de la familia con el barrio se evidencian en las partidas de bautismo: hay partidas de algunos ‘Gallo’ en la iglesia de Omnium Sanctorum, porque en la calle Relator, la acera de los impares es collación de San Gil  (barrio de la Macarena) y la de los pares, collación de Omnium Sanctorum (barrio de la Feria). De Gelves vuelven a Sevilla, concretamente a la calle Santa Clara, 10. De ahí, conforme ‘Gallito’ triunfa de novillero se mudan a Santa Ana, 3. De ahí el vínculo con la hermandad de La Soledad de San Lorenzo, que fue la hermandad de los Gallo. “El único Gallo macareno fue Gallito”.

La Soledad de San Lorenzo, la devoción familiar. (@soledadslorenzo)

Rodríguez del Moral profundiza en la gran devoción de Doña Gabriela Ortega a La Soledad, hermandad a la que realizó grandes donaciones. Fue tal la ayuda de la madre del torero que en 1918 llegó a pasar por el balcón del domicilio de los Gómez-Ortega. De hecho, alude a las actas de dicha hermandad donde está detalladamente descrito este hecho: “El exiguo cortejo de nazarenos de la época tomó la Alameda de Hércules, Santa Ana, Santa Clara y Eslava a su vuelta a la parroquia de San Lorenzo, en medio del general entusiasmo de todo el barrio”. Tal y como explica, a principios del siglo XX la hermandad estaba inmersa en “un proceso de definitiva identidad como cofradía de barrio”. El periodista aclara que en esas mismas actas se reitera la cualidad de benefactora de la madre de Los Gallo, que recibió una visita de la junta de gobierno en 1915 para cumplimentarla “por el interés que toma por esta hermandad”. Un año después, la bailaora ingresa en la corporación, que entonces salía el Viernes Santo. El agradecimiento se completó en 1918 con el nombramiento de camarera de la Virgen. Un año después falleció Doña Gabriela, sumiendo a José en una profunda tristeza y depresión, y la cofradía le organizó un solemne funeral en la parroquia de San Lorenzo. Testigos de aquella estrecha unión son las dos enaguas que esta ferviente devota donó a la Virgen. Estas piezas del ajuar mariano, que sigue vistiendo la dolorosa, se pudieron ver en una exposición organizada por la hermandad de San Lorenzo con motivo del 450 aniversario de las primeras reglas de la corporación soleana.

La Macarena, de vuelta por calle Parras.

Hay otras versiones que dicen que ese paso por la casa es anterior, en 1916. Según Antonio Parra ‘Parrita’, primer biógrafo del torero, al salir, a petición de Doña Gabriela, pasan por su casa “como así hicieron en su obsequio parando el paso en la puerta bastante tiempo”. “Mientras Joselito con gran devoción, asomado a su balcón y arrodillado, le pedía por su salud con gran fe así como su madre y hermanas”. José ese año no había podido acompañar a la Esperanza por unas fiebres y dolencias estomacales que eran recurrentes en él.

Tras la muerte de José, la Soledad volvió a tu itinerario habitual.

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