Aunque por lo general las cofradías han estado a la altura, no sólo en el aspecto social y solidario, sino también en el acercamiento de los titulares a los fieles a través de los canales oficiales, está claro que cada uno de los hermanos espera con ansiedad el momento del reencuentro físico e íntimo con sus devociones en los templos. Aunque aún habrá que esperar algunos días, parece claro que está más cerca cada vez.

También lo está, aunque quizá se demore algo más, el momento en que los cofrades más implicados en sus corporaciones puedan volver a la vida en sus casas de hermandad, la mayoría de ellas para comenzar a desmontar salas de reparto, guardar los enseres a medio limpiar o abrir el plazo de devolución de túnicas tras una Cuaresma violentamente interrumpida por la crisis del coronavirus.

El Gobierno ya ha anunciado su plan de desescalada, que también va a tener su reflejo en la práctica religiosa de los ciudadanos. La Conferencia Episcopal, en ese sentido, ha publicado una serie de medidas de prevención para la celebración del culto de acuerdo con las fases dictadas desde Moncloa que entrarían en vigor el 11 de mayo (siempre y cuando, la Diócesis cumpla con los criterios para pasar de fase en esa fecha. En caso contrario, se pospondría). Si bien, subrayan que cada Diócesis deberá aplicar con la mayor prudencia estas medidas en función de cada realidad local.

Junto a estas medidas, los obispos han lanzado una nota en la que, entre otros muchos deseos y valoraciones, instan «al acuerdo y la colaboración en favor del bien común» a administraciones públicas, partidos políticos y demás organizaciones. Asimismo, siguen dispensando del precepto de las misas del domingo, recomendando a personas mayores y de riesgo que sigan las celebraciones desde casa durante este período que, al fin y al cabo, sigue implicando riesgos.

De esta forma, las medidas han sido trazadas en función de las fases cero, una, dos y tres que establece el Gobierno en el proceso de desescalada.

FaseMedidas principales
Fase 0Se mantiene la situación actual: iglesias cerradas al culto. Atención religiosa personalizada poniendo atención especial a los que han perdido a seres queridos. Las diócesis preparan las fases siguientes
Fase 1Iglesias abiertas hasta un tercio de su aforo. Misas dominicales y diarias, con preferencia al acompañamiento de las familias en su duelo
Fase 2Iglesias abiertas hasta la mitad del aforo. Restablecimiento de los servicios ordinarios y grupales de la acción pastoral con los debidos criterios organizativos y sanitarios
Fase 3Vida pastoral ordinaria que tenga en cuenta las medidas necesarias hasta que haya una solución médica a la enfermedad

El aforo de los templos se establece en un tercio para la primera fase y hasta la mitad en la segunda. Para ello, en parroquias con mucha afluencia recomiendan aumentar el número de celebraciones para dosificar asistentes. Las visitas turísticas a los templos no podrán volver hasta la fase 3 de desescalada.

Otro asunto que atañe a la apertura de los templos es que sus puertas deberán de estar abiertas al completo para evitar el contacto con pomos y manillas por parte de los fieles. En estas entradas, además, se recomienda facilitar soluciones hidroalcohólicas para lavarse las manos.

 

Misas y otras celebraciones

Para las celebraciones eucarísticas se desaconsejan los coros o grupos de música y pasar el cepillo en el ofertorio, acción última que se sugiere llevar a cabo a la salida de los fieles del templo tras la celebración. Asimismo, tras la previa desinfección de sacerdotes y ministros, el rito de la comunión se llevará a cabo en silencio, sin usar la fórmula «El cuerpo de Cristo – Amén».

La confesión, prosigue indicando la Conferencia Episcopal, ha de tener lugar en un lugar amplio. El bautismo habrá de celebrarse por el rito breve y no podrá utilizarse la pila para que el agua no regrese a la misma y entre en contacto con la siguiente persona que se vaya a bautizar.

En los matrimonios por su parte, serán los contrayentes los únicos que podrán manipular los anillos y las arras. Mientras que en las crismaciones y unciones propias de bautizos, confirmaciones o unción de enfermos se deberán usar bastoncillos o algodones que posteriormente se incineren.

 

Reuniones

De igual modo, la Conferencia Episcopal establece medidas para las reuniones y sesiones formativas en dependencias parroquiales. En ese sentido, marcan que comiencen éstas en la fase 2, con un tercio de aforo en espacios que admitan 50 personas. En la fase 3 se podrá cubrir la mitad del aforo  y alcanzar el tercio en los lugares que cuenten con un aforo de 80 personas.

Dentro del «restablecimiento de los servicios ordinarios y grupales de la acción pastoral» bien pueden incluirse las cofradías y su actividad regular, incluyendo las ya presenciales sesiones de junta de gobierno. Pero en cualquier caso, todo ello podrá esperar, porque lo primero será reencontrarnos con nuestras devociones. Y, por qué no, darles las gracias.

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