Investigar sobre la historia de nuestras cofradías puede revelar datos inimaginables. Como que el propio beato fray Diego José de Cádiz, considerado el gran apóstol de la Divina Pastora, por su labor en la propagación de esta devoción durante el siglo XVIII por toda Andalucía, fue el mismísimo fundador de la Congregación pastoreña de Málaga. En la última década, precisamente la Congregación de la Divina Pastora ha dado con importantes hallazgos que ayudan a dibujar parte de su historia. Tres valiosas piezas de un puzzle infinito, la reconstrucción de la historia cofrade de Málaga.

Acaban de terminar las celebraciones de un atípico mayo pastoreño, marcado por la pandemia del Covid-19. Las futuras generaciones podrán leer que en 2020 no se celebraron procesiones y que los cultos que tuvieron lugar, fueron a puerta cerrada. En algunos casos, retransmitidos a través de plataformas virtuales, como es el caso de la Divina Pastora. Quién sabe si algún año antes, la Patrona de Capuchinos ya se había quedado sin procesionar a causa de una pandemia; lo único constatable a día de hoy es que desde la reorganización de la Congregación, en 1948, siempre ha podido hacerlo y sólo en 1974 se quedó sin salir, por decisión propia, en señal de duelo por la muerte, el 30 de abril, del sacerdote Juan Estrada Castro, primer párroco de Capuchinos.

Manuscrito de fray Diego José de Cádiz en el que narra la fundación de la Congregación. (@divinapastora)

Aunque distintos documentos ya apuntaban al origen dieciochesco de la Congregación pastoreña de Málaga, recientemente se ha descubierto su fecha precisa. En el contexto de una investigación sobre la historia pastoreña de Málaga, el investigador malagueño y congregante, Juan Cristóbal Jurado, dio con un manuscrito de fray Diego José de Cádiz, donde el propio fraile narra la fundación de la Hermandad. El legajo original se conserva en el Archivo de la Provincia Capuchina de Andalucía, con sede en Sevilla. Se trata de una carta que el beato escribe en el propio convento capuchino malagueño. En ella, cuenta a su confesor, el padre Francisco J. González, distintos avatares de su vida. Concretamente, se centra en la predicación que llevó a cabo durante la Cuaresma de 1771, en Estepona. Por distintos avatares, el obispo de la Diócesis de Málaga, José Franquís Lasso de Castilla, requirió la presencia del fraile capuchino en la capital y una vez en Málaga, el beato señala una serie de hitos y circunstancias que marcaron su presencia en la ciudad, y entre ellas menciona que fundó la Congregación de la Divina Pastora. De esta forma señala: «Aquí funde una Congregn de la divina Pastora añadiendo algunos capítulos à los qe tiene la de la Parroquia de Sta Marina de esa Ciud –Sevilla- y se hizieron algunas obras pías utiles pa el común de vivos y defunctos«.

El singular hallazgo forma parte de un libro sobre la historia pastoreña de Málaga, que Juan Cristóbal Jurado firma junto al periodista, también congregante, Jesús Hinojosa Sáez. Tras este localizarse este documento, en marzo de 2017 el Obispado de Málaga reconoce legalmente el origen fundacional de la Congregación en 1771. Pero el primero de los citados hallazgos se produce de forma fortuita, hace ahora justo una década. Se trata de varios documentos que aparecen en el interior de la talla de la Divina Pastora: sendas cartas de descendientes de la familia Grund, de gran importancia en la Málaga del siglo XIX; de las Madres Clarisas y de los imagineros Francisco y Mario Palma Burgos.

Cartas de despedidas halladas en el interior de la Divina Pastora. (@divinapastora)

Este hallazgo se produjo el 2 de febrero de 2019, durante la preparación del culto de la festividad de la Candelaria. En un cambio de atuendo de la Divina Pastora, su vestidor, Jesús Hinojosa, observa lo que parecía un documento en un orificio del cuerpo de la talla. Se trataba de un sobre con las citadas cartas, que sirven para entender porqué, durante algunos años, la Divina Pastora perdió su condición de imagen para ser vestida al colocarle unos paños encolados que le dieran la simulación de una talla.

Estos documentos eran cartas de despedida y están firmados pasado el mayo pastoreño de 1942. Tras realizarse respectivas copias, fueron devueltas al interior de la talla de Montes de Oca, donde la depositaron sus autores. La camarera de la Divina Pastora, tras más de medio siglo, dejaba de vestir a la Virgen a los 65 años de edad, sin encontrar relevo. La firmante es Ana María Grund Rodríguez, sobrina de Trinidad Grund y Cerero del Campo, uno de los personajes más importantes de la Málaga del siglo XIX, a quién está dedicado el conocido Llano de Doña Trinidad, en El Perchel. Con este hallazgo, la Congregación también pudo conocer la relación de todas las personas que desde finales del siglo XIX hasta nuestros días han vestido a la Divina Pastora.

El documento más antiguo del que existe constancia y atestigua la presencia en Málaga de la Divina Pastora data de 1741

Aquella intervención se hizo pensando que sería para siempre pero duró menos de una década. La Congregación se reorganiza en 1948 y en los primeros años devuelve a la imagen nuevamente, tal y como fue concebida, sin aquel cuerpo artificial de pastas y paños encolados. Así deja constancia el sacerdote Juan Estrada, primer párroco de la parroquia de la Divina Pastora, en su libro el barrio de Capuchinos, en el que narra la reorganización de la Congregación.

Documento que atestigua la presencia de la Divina Pastora en Málaga en 1741. (@divinapastora)

El último de los citados hallazgos es el que remonta más atrás en el tiempo la historia pastoreña de Málaga. Se trata de un documento que atestigua la presencia de la Divina Pastora en el convento capuchino de Málaga en 1741, aunque su Congregación no se fundaría hasta medio siglo después. El mismo Juan Cristóbal Jurado, investigando sobre temas locales, dio con un testamento de una familia malagueña, que habla de una misa en el convento de Capuchinos a la Divina Pastora, en la festividad de San Félix de Cantalicio, el 18 de mayo.

 

Este descubrimiento hace pensar que si en 1741, la Divina Pastora ya era objeto de estas manifestaciones devocionales en los protocolos testamentarios, su presencia debía ser anterior. La Congregación conserva una imagen de barro cocido fechada en 1731, realizada por el artista Carolus de Hinoxosa, que una familia cede a la Hermandad pastoreña en 1965. ¿Podría estar inspirado este barro en la talla de Montes de Oca o se confeccionó fuera de Málaga y llegó posteriormente?. Ambas imágenes sí son coetáneas y, como sea, la obra de Montes de Oca aterriza en el antiguo convento capuchino malagueño a los pocos años de la eclosión en Sevilla de la devoción pastoreña, que nace de la mano de fray Isidoro en 1703. Lo único cierto es que en 1741 ya estaba en Málaga aunque todo apunta a que lo hizo algunos años antes. Más piezas por descubrir de ese puzzle infinito que es la historia de nuestras cofradías.

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