El inicio de la fase 1 en Málaga ha permitido el reencuentro tras muchas semanas con las devociones de cada uno. Con unas medidas higiénico sanitarias especiales, los templos de la Diócesis de Málaga vuelven a abrir sus puertas. Todos caminamos hacia una nueva normalidad que irá definiéndose día a día.

Durante el confinamiento, coincidiendo con buena parte de la Cuaresma, la Semana Santa y el inicio del tiempo de Pascua, las muestras de devoción pública se han sucedido. El sinsabor de este año sin procesiones es inenarrable pero, a buen seguro, muchos cofrades guardarán para si vivencias personales positivas, pese a todo. Queda también el testimonio público de fe que tantas personas han realizado desde su confinamiento particular, a través de redes sociales principalmente. Buena muestra de que las devociones son parte de nuestra cotidianidad, en cualquier contexto, incluso sin procesiones de Semana Santa.

Conviene no olvidar que hubo un día en que no pudimos participar, por imperativo de una pandemia, de la vida de nuestras cofradías

Las nuevas tecnologías posibilitan una relación 2.0 con las imágenes e incluso con nuestras cofradías. Pero ni podemos, ni debemos quedarnos ahí. Desde la máxima responsabilidad, tanto fervor contenido debe canalizarse en la visita a las imágenes, en la participación de la liturgia de la Iglesia y, por supuesto, en la vida de la cofradía. «No hay cofrade sin cofradía», la cita es de Jesús Castellanos y nunca sobra repetirla.

La sociedad camina hacia una nueva normalidad a la que todos iremos damos forma. La experiencia vivida debe servir para reforzar el compromiso cofrade. Hubo un día en que no pudimos participar, por imperativo de una pandemia, de la vida de nuestras cofradías, cada uno de la suya. Conviene no olvidarlo para salir reforzados de esta crisis sanitaria y que la nueva realidad sea más cofrade.

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