«Ser cofrade y no morir en la contienda». Manual de instrucciones para no perder amigos, ni hermanos. Primer consejo: no tratar de establecer quién tiró la primera piedra y provocó el actual ambiente guerracivilista. Segundo: dejar hablar al cofrade que no piensa igual que tú. Luego te toca a tí. No habrá réplicas ni contrarréplicas. Tercero: que cada uno opine si Jesús era, o no, comunista. Cuarto: responder a la pregunta sobre si existe o no el anticlericalismo cofrade. Quinto: en blanco; porque tiene premio. Sexto: definirse como «republicano de izquierdas y cofrade«; «republicano de derechas y cofrade«; «monárquico de derechas y cofrade«, «monárquico de izquierdas y cofrade«, «cofrade y ateo por la gracia de Dios«.

De verdad: es muy bueno este método de conversación que permite a los amigos decir lo que piensan, desahogarse un rato frente a frente y que cada uno saque sus conclusiones cuando llegue a casa después de haber logrado conservar un amigo y hermano en Cristo. En réplica cerrada no entran moscas. Hemos entrado en la España de los dogmas de fe política sobre quién nos va a sacar de esta ruina. Dos no riñen si ambos no quieren.