El domingo 31 de mayo finaliza el Tiempo de Pascua en la Iglesia y el lunes 1 de mayo retorna el llamado Tiempo Ordinario. Un tiempo verde, esperanza, que viene también muy a colación con el paulatino período de desescalada que está devolviendo, poco a poco, las cosas a su sitio.

Una de ellas es la reapertura, tras unas necesarias obras de rehabilitación, de la Iglesia del Convento de la Aurora y Divina Providencia, sede de la Hermandad de Viñeros, que cerró para su restauración en septiembre de 2019 y que el próximo lunes 1 de junio volverá a abrir sus puertas. Habrá misa de reapertura a las 19 horas.

Para ello, los cofrades del Jueves Santo ya han trasladado de manera privada las imágenes de Jesús Nazareno y de la Virgen del Traspaso y Soledad durante la jornada de este martes 26 de mayo, de manera que a su apertura ya estén situados en sus altares.

El horario del templo será de lunes a viernes, de 18 a 21 horas y los sábados de 11 a 13 horas. Los domingos permanecerá cerrado.

Desde el cierre de Los Mártires en enero, los titulares de Viñeros se han venerado en el Oratorio de Santa María Reina, de la Hermandad de las Penas

Se da la circunstancia de que la Sacramental ha sufrido un inusual «doble exilio». En septiembre pasado, con el cierre del templo de la calle Andrés Pérez, los titulares recalaron en la Iglesia de los Santos Mártires. Pero resulta que en enero el templo parroquial de esta feligresía cerró sus puertas también para su rehabilitación, por lo que además de las cofradías con sede en esta iglesia, también Viñeros, acogida aquí provisionalmente, hubo de buscar cobijo de nuevo. Fue en el Oratorio de Santa María Reina, de la Hermandad de las Penas, en donde ha permanecido hasta este pasado día 26, y a cuya Cofradía han agradecido públicamente en un comunicado su acogida en estos cuatro meses y medio.

La Iglesia de la Aurora y Divina Providencia es sede de esta cofradía desde 1950. En ella, hasta 2006 permanecieron las Madres Dominicas: ‘las Catalinas’ popularmente, en alusión a Santa Catalina de Siena, una de las principales figuras de la Orden de Predicadores, apodo por el que se ha venido conociendo al templo en las últimas décadas, pese a sufrir un arbitrario cambio de nomenclatura –Santa Catalina se llegó a renombrar desde la Diócesis-, que al final ha tenido poco recorrido.

 

Tres templos cerrados

Al abrir la Iglesia de las Catalinas, sólo quedan tres templos cofrades cerrados a causa de obras de rehabilitación: en enero cerró la Iglesia de los Santos Mártires, trasladando las nueve corporaciones que tienen sede en ella -además de, en su momento, también Viñeros- sus imágenes a distintos templos (Huerto, Gitanos, Pasión, Sagrada Cena, Santos Patronos, los Remedios, Virgen de Gracia y las agrupaciones parroquiales de los Dolores y la Virgen de la Misericordia).

En febrero le tocó el turno a un templo mucho más moderno, San Vicente de Paúl, en la Cruz de Humilladero. En este caso, las reformas llevarán a los titulares de la Hermandad de Humildad y Paciencia al presbiterio de la iglesia. Provisionalmente se encuentran recibiendo culto en la Parroquia de la Asunción.

Finalmente, y en pleno período de confinamiento, la Iglesia de San Pablo tuvo que cerrar sus puertas ya que el avance de las obras que se venían desarrollando en el templo desde hace meses ya sí que lo aconsejaba. Ello derivó el traslado de las imágenes -las que cabían- de las tres hermandades (Cautivo, Soledad y Salud) a un reducido habitáculo en la planta del edificio parroquial. Finalmente, en el momento que ha sido posible la movilidad, las imágenes de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad ya se encuentran tras un traslado privado en la Parroquia de la Amargura, mientras que la habitación no se ha abierto al culto de momento. Queda saber qué pasará con las imágenes de las otras dos cofradías.