Pablo Atencia afronta el último año de su segundo mandato como presidente de la Agrupación de Cofradías con los estatutos recién actualizados y la celebración del Centenario (1921-2021) del ente agrupacional en el horizonte, con la incertidumbre de cómo evolucionará la crisis sanitaria. Tras este mandato, Atencia sumará siete años en el cargo, al que llegó en junio de 2015, pues el primero fue de sólo tres años. Desde los últimos comicios, en 2018, los mandatos ya son por cuatro años. Los estatutos de la Agrupación establecen una limitación de ocho años al cargo de presidente. En el contexto actual, Atencia tiene una puerta abierta a una posible prórroga de su gobierno, para completar los ocho años en el cargo. Como sea, llegado el momento, la cita electoral será bien distinta, con un voto único por cofradía, sin el controvertido voto de los delegados.

A partir de los próximas elecciones a celebrar en San Julián, previstas tras la Semana Santa de 2021, una Junta de Gobierno con carácter extraordinario será el órgano para elegir presidente, en lugar de la Asamblea General. Esto significa que los 41 hermanos mayores de las cofradías agrupadas serán los únicos con derecho a voto, en lugar de las cinco papeletas que tenía cada hermandad, sumando la de los cuatro delegados. Cada cofradía tiene legitimidad para establecer cómo decidir su voto.

El presidente de la Agrupación será elegido en adelante por mayoría simple, en lugar de la mayoría absoluta establecida hasta ahora

La reforma los estatutos actualiza la mayoría necesaria para ser elegido presidente. En adelante, será elegido el candidato que obtenga la mayoría simple de los sufragios recabados, en lugar de la mayoría absoluta establecida hasta ahora. Al proceso electoral no podrán concurrir más de dos candidaturas a las elecciones. En caso de empate, el candidato que acumule un mayor número de años como delegado o representante de la Agrupación se proclamaría presidente.

Con la actualización de estatutos que propone el Obispado, todas las cofradías de pasión deberán citar a sus hermanos a las urnas no más allá de la quinta semana de Pascua. El 1 de julio caducan las reglas de las cofradías sin adaptar a las directrices del Obispado. Para evitar que ningún proceso electoral pueda coincidir con el de la Agrupación, este se traslada de junio a septiembre. Las Reglas de la Agrupación establecen un calendario cerrado para que todo el proceso electoral se desarrolle en el plazo máximo de un mes.