En la provincia de Badajoz, a unos 30 kilómetros de Zafra se alza la localidad de Bienvenida. Este lugar, perteneciente a la comarca de Tentudía, vio a nacer a una de las dinastías más importantes en la historia del torero: los Bienvenida. Aunque el apellido fuera Mejías, tomaron el nombre de su lugar de procedencia para anunciarse. Se cuajó así una unión que no sólo se plasmó en los carteles, sino también en otros aspectos de su vida como la fe, muy vinculada en este sentido a la Virgen de los Milagros, patrona de la citada localidad.  Nos centramos en esta ocasión en los dos primeros eslabones de este linaje torero: Manuel Mejías Luján y su hijo Manuel Mejías Rapela. Este último pasó a la historia como ‘El Papa Negro’ y fue a su vez padre de los ilustres matadores Antonio, Pepe, Manolo y Ángel Luis Bienvenida. Guiados por el arqueólogo y a su vez director del Centro ‘Dinastía Bienvenida’ del lugar, Javier Rodríguez Viñuelas, hacemos un repaso por la vinculación entre ambos personajes y la gran devoción de este rincón extremeño.

Mucho se ha escrito sobre las muestras de agradecimiento de los toreros a la intervención divina ante un apurado percance y esta historia también cuenta con un exvoto muy especial, lástima que se perdiera en la Guerra Civil. Se trataba de un cuadro a gran formato que Manuel Mejías Luján regaló tras recuperarse de una cogida al parecer sufrida en un festejo en la localidad gaditana del Puerto de Santa María. Dio la bendita ¿casualidad? de que su esposa y otros familiares estaban rezando en el Santuario de la Patrona durante la corrida.

Por su parte ‘El Papa Negro’ ofreció un exvoto que era pierna de plata a tamaño natural que se escondió detrás del retablo del Santuario durante la Guerra Civil, el cual sufrió un incendio. Al acabar el conflicto tocaba evaluar los daños  y se encontraron un amasijo plateado, aunque en un primer no alcanzaban  a saber que era pronto se descubrió que era aquel exvoto. Para que la pieza recuperara su dignidad y sentido se mandó a repujar y aquella amalgama de plata pasó a ser las puertas del sagrario del Santuario. En la actualidad aún permanece allí.

El Papa Negro, a hombros ante la que fue su casa
(Archivo Centro Dinastía Bienvenida).

Esta intervención de la Virgen fue digna de publicación para El Diario de Valencia el 28 de octubre de 1911. Bajo el titular ‘Bienvenida, creyente’ (recuerda a un episodio similar que contamos tiempo atrás sobre Domingo Ortega) narraba lo siguiente:

El notabilísimo torero y excelente matador de toros, Manuel Megías, bienvenida, acaba de demostrar que no quita lo torero a lo católico, sino al contrario, la fe religiosa en los que se dedican a su arriesgado oficio, aliente en la lucha con los fieros astados y conforta en los accidentes que los bovinos producen con frecuencia.

Sabido es que Manolo Megías recibió el año pasado una grave cogida en la plaza de Madrid, cuando pasaba de muleta a un toro de la ganadería de Trespalacios. 

La herida que le produjo el cornúpeto fue gravísima tanto que los médicos pronosticaban que bienvenida se quedaría cojo como reverte, fuetes y tantos otros diestros que sufrieron cogidas de igual índole. […]Pero Bienvenida es católico y animado de profunda fe religiosa, se encomendó a la Patrona de Bienvenida, pueblo de Extremadura donde nació, para que intercediera en la curación de su pierna destrozada. Y bienvenida ha curado radicalmente de su dolencia. […] Manolo Megías está ágil y fuerte como en sus mejores tiempos y año lo ha demostrado en la brillante temporada taurina que realizó este año. […]Su esposa, su madre y sus hermanas han ido a Bienvenida en ferrocarril, y en solemne función religiosa hace hecho la ofrenda prometida á la Piadosa Virgen que en horas y de tribulación y de dolor escuchó sus ruegos”. (sic)

Terno para la Virgen de los Milagros regalado por ‘El Papa Negro’
(Archivo Centro Dinastía Bienvenida).

El ajuar de la Virgen también contiene elementos que materializan esta vinculación sentimental con el torero ‘culebrón’. Ejemplo valiosísimo de esto es el manto que ‘El Papa Negro’ donó a la Virgen en los años 40. Se trata de una pieza bordada en terciopelo rojo con motivos vegetales realizado a juego con la túnica del niño que presenta los mismos motivos que pueden observarse  en el vuelo del manto. Los trabajos fueron realizados por la mítica Sastrería Nati. La vinculación de este afamado taller taurino comenzó el 6 de junio de 1936. Ese día se celebró en Madrid una corrida a beneficio del Monte Pío de Toreros. Había muerto Uriarte, sastre que trabajaba a figuras de la época como ‘Gallito’, Belmonte o Nicanor Villalta. Nati había sido su jefa de bordadoras por lo que Manuel Mejías Rapela le encargó que volviera a reunir a su equipo y se hicieran cargo de los trajes de la terna.

De feliz recuerdo también es aquel homenaje que según explica Rodríguez Viñuelas se le hizo en Bienvenida en 1963 a ‘El Papa Negro’, en el que se le puso su nombre a la calle donde nació, “que curiosamente se llamó antes ‘Del Cuerno’”. La jornada de honras al diestro que tuvo lugar aquel 31 de marzo se desarrolló cumpliendo un extenso programa de actos en el que estaban incluidos, entre otros, amén de la citada dedicatoria de la vía, una misa en el Santuario de la Patrona por la mañana y un festival taurino hispano-lusitano por la tarde cuyos beneficios irían destinados a los más necesitados de la localidad. Es curioso como en el díptico editado para la ocasión aparece un mapa que indica cómo llegar hasta Bienvenida desde distintos puntos como Madrid, Sevilla o Portugal.

La Virgen de los Milagros es una obra de Mauricio Tinoco de 1937 y es una réplica de la original, que desapareció en la Guerra Civil. El  Niño por su parte es salido de los talleres de Olot (Gerona). En 2007, la Patrona fue sometida a un profundo proceso integral restauración a cargo del restaurador y conservador Antonio López García, que explica que fue la primera intervención con carácter científico desde su hechura. La imagen presentaba repintes, grietas e incluso levantamientos en la superficie. Fue necesaria además la realización de unos brazos y un candelero nuevo así como la restauración de toda la orfebrería (corona, ráfaga y media luna). Este último trabajo fue encargado al orfebre sevillano Fernando Marmolejo.

La festividad de la Virgen de los Milagros, en sus orígenes llamada La Bienvenida,  se celebra el 8 de septiembre, Natividad de la Virgen, y día también de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Según informa el propio Ayuntamiento de Bienvenida en su página web, los festejos comienzan el 21 de agosto con fiesta en honor a los emigrantes y con una misa cantada en la ermita de la Virgen. De la misa forma, desde el 30 de agosto hasta el 7 de septiembre se celebra la Novena en su honor y ya el 8 de septiembre, en las primeras horas de la mañana, tiene lugar la diana a cargo de la banda municipal, después llegarán la solemne función religiosa y el triunfal recorrido procesional de la Virgen.

Esta procesión lleva adherida una singular actividad que es la llamada ‘subasta de las piernas de la Virgen’: cada vez que se llega a una determinada calle se abre una puja para ocupar los puestos bajo el paso de la Virgen y así hasta su llegada a la ermita. Hasta dos días después se siguen sucediendo actos e iniciativas de carácter cultural.

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