San Pablo vuelve a abrir sus puertas tras su necesario cierre, iniciado en el mes de abril, dentro del proceso de reparación de cubiertas en el que aún se halla. Por este motivo, aún permanecen andamios en su interior, aunque el culto ya se puede celebrar sin mayores riesgos.

Pero más allá de lo estructural, la principal novedad en la reapertura radica en el presbiterio del templo: la imagen de San Pablo, que se encontraba en el centro del deambulatorio, ha sido adelantada al altar mayor, situada sobre un modesto retablo de líneas neogóticas, aún sin finalizar. A los pies se encuentra el Sagrario, que abandona, al menos de momento, la capilla sacramental que se alzaba en el crucero, a la derecha. Cabe recordar que no existía ningún tipo elemento en este espacio más allá de la propia mesa de altar.

El presbiterio de San Pablo antes de 1931. (Legado Temboury)

La presencia de un retablo en el altar mayor de San Pablo no es novedad. Originalmente existía uno a modo de estilizado manifestador, de acuerdo con la traza original del arquitecto Gerónimo Cuervo, que fue quien levantó esta iglesia en el último tercio del siglo XIX. Este retablo original desapareció junto con otras muchas obras de su interior en el asalto de mayo de 1931.

Con esta apertura del templo vuelven a su lugar de culto habitual las imágenes de las hermandades que en su momento pudieron ser retiradas por su volumen (tanto el Cristo de la Esperanza en su Gran Amor como la Virgen de la Soledad hubieron de permanecer en el interior): el Cautivo y la Virgen de la Trinidad vuelven a su capilla tras su histórica estancia en la parroquia de la Amargura; mientras que la Virgen de la Salud y el Señor del Santo Traslado también recalan en el templo tras haber ocupado un pequeño oratorio en una planta alta de las dependencias parroquiales de San Pablo.

El grupo de la Santísima Trinidad vuelve al templo. (@hdadsalud)

Por otra parte, el hueco que deja la imagen de San Pablo en el centro de la girola ha sido ocupado por un grupo escultórico de la Santísima Trinidad, fechado en 1931, que se encontraba habitualmente en el coro del templo. Para su contemplación a menor distancia ha debido ser reparada en sus daños e intervenida por el artesano Javier Jiménez Rivero.