“La tarde es ya toda, cuando la Virgen de los Ángeles, parece ir conteniendo
el tiempo, ralentizando la vida y caireles de dorados rayos de sol
tintinean con un alegre sonar…”.

(José Antonio Vieira Roldán. Pregón de la Semana Santa de Huelva, 2013)

 

Era 1945. En Europa y en el resto del mundo el azote de la II Guerra Mundial iba llegando a su fin. Mientras, por ejemplo, en la literatura George Orwell reprobaba el régimen soviético de Stalin con la fábula ‘Rebelión en la Granja’ y en España, la dictadura del General Franco se encontraba en pleno período de Autarquía y aislamiento. En Huelva, tres antiguos alumnos maristas (Diego Díaz Hierro, Antonio Bobo Mir y Manuel Martínez Muñoz) se reúnen para fundar la hermandad de La Borriquita. Al año siguiente se bendice la imagen del Cristo, obra de Antonio León Ortega. Ya en 1947 se aprobaban las reglas de la hermandad y se realiza la primera salida procesional. Pero llegamos al año 1948, cuando llega al cargo de hermano mayor el artífice de unos años de empuje y crecimiento para la cofradía: Miguel Báez Espuny ‘El Litri’.

El diestro, miembro de una de las dinastías más destacadas de la historia de la tauromaquia ocupó el cargo desde 1948 hasta 1957 y bajo su mandato se vivieron grandes hitos para la cofradía. El primero fue la salida procesional de la Virgen de los Ángeles en el año 1949 con un paso de nueva hechura del que apenas se conserva nada y que se ha ido reformando con los años. Según cuenta el abogado José Antonio Márquez Garrido en la revista Huelva Nuestra, bajo el título ‘Toros y cofradías’, uno de los enseres destacados que se materializaron en este tiempo fue el palio primitivo, que fue sufragado gracias a un festejo taurino organizado y patrocinado por ‘El Litri’. Este festival se celebró el 15 de octubre de 1950 y servía también de despedida del Maestro onubense de a la afición española antes de empezar su campaña de América en aquella temporada. En él se lidiaron seis novillos de Flores Tassara que fueron lidiados además por Joaquín Rodríguez ‘Cagancho’, ‘Gitanillo de Triana’, Manuel Álvarez ‘Andaluz’ y Chaves Flores. ‘El Litri’ lidió dos novillos y “estuvo superior en ambos, cortó dos orejas, rabo y pata y dio la vuelta al ruedo y en su segundo cortó dos orejas y rabo”, narraba el periódico La Prensa. Además, el diestro donó al paso del Cristo “atrayendo consigo a muchos compañeros de profesión a esta cofradía, por lo que llegó a conocerse como hermandad de los toreros”, añade Márquez Garrido.  Además, sólo hacía tres días que se había doctorado como matador de toros Dicha alternativa se produce poco después, a finales de la temporada de 1950, en una fecha tan señalada como el 12 de octubre, día de El Pilar en la plaza de toros de Valencia y con ‘Cagancho’ como padrino.

La Hermandad cuanta a demás en su haber con dos sayas toreras, ambas datadas en 1950 y con una intensa historia a sus espaldas, aunque sólo se conserva en los archivos documentación relativa a la fecha de su encargo y de su estreno. Concretamente, consta que el 19 de noviembre de 1950 se habla de la necesidad de realizar una saya, y el 17 de diciembre de 1950, se acuerda encargar dos sayas. Se muestran sendos dibujos y presupuestos recabados en Sevilla, aprobándose su ejecución, por valor de 2.500 pesetas cada una.

Las crónicas de la prensa local de la siguiente Semana Santa confirman que el Domingo de Ramos (18 de marzo de 1951), la Virgen de los Ángeles estrena “una saya realizada con el traje de luces donado por Miguel Báez “Litri”. Esos datos se completan con testimonios de hermanos fundadores, como el de Antonio Bobo Mir, que siempre mantuvo que las sayas fueron realizadas por los talleres sevillanos de Elena Caro, o el de Manuel Martínez Muñoz, que explicaba que la de color celeste se realizó con el traje de luces de la alternativa de Litri, y la de color blanco provenía del traje de Julio Aparicio, con el que toreó en las Colombinas del año 1950.

El germen de la donación y realización de estas piezas aúna las necesidades patrimoniales propias de una cofradía y la realidad de la tauromaquia de la época.  Según los datos aportados por la hermandad de la Borriquita, el 7 de junio de 1948 se acuerda en junta de gobierno el encargo a Antonio León Ortega la realización de la talla de Ntra. Sra. de los Ángeles, que sería bendecida el Sábado de Pasión, 9 de abril de 1949. En ese mismo tiempo consta que se le ofrece el cargo de Hermano Mayor a Miguel Báez ‘Litri’, el cual acepta, pero expone que “no puede tomar posesión durante la temporada taurina”, por lo que ésta se produciría con toda solemnidad el 14 de noviembre de 1948. Precisamente en esos años, entre 1949 y 1950, se fragua una pareja taurina de novilleros que, apoderados los dos por Manolo Camará, comparten la mayoría de los carteles y recorren todo el territorio español consiguiendo hitos irrepetibles en la historia del toreo: ‘Litri’ y Julio Aparicio.

Durante un paseo por la ciudad Miguel Báez lleva a su compañero Julio Aparicio ante la imagen de Ntra. Sra. de los Ángeles, quedando prendado “de la Virgen de Miguel”

El 5 de agosto de 1949 torean un mano a mano en el coso onubense de La Merced, y el 3 y 4 de agosto de 1950, vuelven a protagonizar los carteles de Colombinas en sendas novilladas. Cuentan los hermanos fundadores de la hermandad que en esos días, durante un paseo por la ciudad Miguel Báez lleva a su compañero de lidia ante la imagen de Ntra. Sra. de los Ángeles, quedando Aparicio prendado “de la Virgen de Miguel”,  ofreciendo de inmediato el traje de luces que había utilizado el día anterior. Al parecer, ‘Litri’, que era Hermano Mayor de la hermandad se sintió obligado moralmente  por el gesto de su compañero y contestó: “el primer traje de luces que reciba la Virgen será el de mi alternativa”, a la que hacíamos referencia al principio.

Poco después, se encargan las sayas en un taller de Sevilla, resultando una saya sobre seda de raso celeste, con el traje de la alternativa de ‘Litri’, y otra sobre seda de raso blanca, con el traje de Aparicio. Tal y como explican desde la hermandad de la parroquia de San Pedro, en 2013 José Antonio Grande de León realiza una importante restauración de la  saya de Miguel Báez, pasando el bordado a un nuevo soporte de tisú de plata en tonos celestes.  Al año siguiente, 2014 realiza una intervención similar en la saya de Julio Aparicio,  en este caso pasada a tisú. El bordador sevillano, durante sus trabajos de reparación en las sayas, identificó el estilo con el taller de Elena Caro, “por su relación del diseño y ejecución de la conocida saya de la Esperanza de Triana, realizada con un traje de luces de Belmonte en 1938”. Este análisis venía a confirmar una creencia mantenida en el seno de la hermandad ya que en el dibujo del traje de luces de la alternativa de Miguel Báez, se aprecian rasgos de importante similitud con el diseño de la saya celeste.

Analizadas las sayas, saltaba a la vista el diseño bien resuelto con el estilo propio del taller de Elena Caro, algo que se confirma con la presencia en las mismas de las florecillas propias de la casa, con las que enlazaban determinadas piezas.

Para contrastar todos estos datos, la hermandad se puso en contacto con los Talleres de Esperanza Elena Caro, concretamente con Carla Elena, que informa que en los archivos no se encuentra contrato o recibo que confirme documentalmente la autoría, sin embargo, analizadas las sayas, saltaba a la vista el diseño bien resuelto con el estilo propio del taller, algo que se confirma con la presencia en las mismas de las florecillas propias de la casa, con las que enlazaban determinadas piezas. Pero por encima de todo, avala la autoría el testimonio de Concha Elena que recuerda con nitidez la presencia de ‘El Litri’ en el taller para realizar unas sayas para Huelva. “Aquello fue un acontecimiento, porque la visita al taller de un torero tan famoso fue una revolución para todo el taller, especialmente para todas las bordadoras”, narraba.

Si hablamos de la figura de ‘El Litri’ y su vinculación con la religiosidad popular de Huelva, mención especial merece su unión irrevocable con la Virgen del Rocío de Almonte. “A Ella le debo-dijo- muchos de mis triunfos, porque a Ella me encomiendo al empezar la faena”.  El afamado diestro ingresó como hermano en 1949 en la Hermandad de Huelva, donde también ha tenido una participación destacada, de hecho su figura y acción fue fundamental en la principal reforma y transformación de la casa hermandad en la Aldea, cuya fisonomía actual se data de 1970. Sobre este tema, el Diario Odiel en su edición del 14 de noviembre de 1969 publicaba una entrevista con el Maestro onubense que precisamente será el hermano mayor de romería al año siguiente. Éste sabiendo del mal estado de la casa del Real, se compromete a realizar obras y así fue que en el mismo periódico el 10 de Mayo de 1970 aparece la noticia de la construcción de esta casa y escribe el redactor: “La nueva casa en el Rocío de la Hermandad de Huelva es bellísima. […] Importancia de lo realizado por la Junta de la que es Hermano Mayor Miguel Báez Espuny”. También describe con detalle la nueva casa y que los ingresos obtenidos con el festival taurino organizado y toreado por ‘Litri’ sirvieron para la construcción de ésta, felicitando al hermano Mayor, al presidente de la Hermandad D. Arturo López Damas López y a todos los miembros de su Junta.

En 1983, la Hermandad del Rocío de Punta Umbría estrena carreta propia del orfebre Villarreal y su simpecado, bordado en la tela de un traje donado por ‘El Litri’

Su huella rociera no sólo queda ahí, también en otras filiales como la de Punta Umbría. Esta hermandad hizo su primer camino en 1966, en autocares y amadrinada por la Hermandad de Huelva. En 1981 comienza a realizar el camino andando, la carreta era de madera y compartida con la Hermandad de Montemayor de Moguer. En 1983 estrena carreta propia, de plata repujada, obra del orfebre sevillano Villarreal y su simpecado original fue bordado en la tela de un traje donado por ‘El Litri’. Los trabajos fueron realizados por las Hermanas Adoratrices de Huelva.

No es el de Miguel el único caso de un ‘Litri’ vinculado a la Semana Santa de Huelva. Su hermano de padre, Manuel Báez Gómez, fallecido por las consecuencias de una fatal cornada en Málaga en 1926, estuvo muy vinculado a la hermandad de la Merced de la capital onubense, conocida popularmente como la Hermandad de los Judíos. Según los datos expuestos por la corporación, “en la línea de seguir proporcionando relaciones a la Hermandad, el 6 de octubre de 1924 el por entonces Hermano Mayor, D. Pedro Garrido Perelló, presenta a la Junta de Gobierno a un nuevo miembro, la prometedora figura del toreo D. Manuel Báez Gómez, recibiendo el cargo de Vocal”. En dicha reunión se informa de los últimos contactos mantenidos con el artista D. Juan Manuel Rodríguez Ojeda y se acuerda que el oficial D. Manuel Figueroa López escriba al orfebre D. Manuel Seco Imberg para la realización de una corona a la Stma. Virgen. Cabe destacar también como curiosidad, que Nuestra Señora de la Caridad de Hueva, titular de la hermandad de la Fe y bendecida el día 13 de enero de 1990, tuvo como madrina en dicha ceremonia Concepción Spínola, esposa de Miguel Báez Espuny, madre a su vez del también diestro Miguel Báez Spínola, que regaló un alfiler de oro para que lo luciera la Virgen en sus salidas procesionales.

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