La cita se mantiene, aunque con manifiestas variaciones. El próximo 30 de agosto, como siempre, arranca en la Catedral de la Encarnación la novena a Santa María de la Victoria, Patrona de Málaga y su Diócesis.

Y es de lo poco con lo que no han podido las circunstancias derivadas de la crisis del coronavirus en torno a los cultos dedicados a la Virgen de la ciudad en particular, y dentro de un septiembre en blanco. En efecto, además del traslado de bajada y de la procesión del día 8, ambas suspendidas, se han unido una serie de recortes con respecto al plan inicial de cultos internos entre los que destaca la ausencia a última hora del predicador anunciado, el párroco de Santa María de la Amargura, Salvador Gil Canto, que “no podrá celebrar la Novena el presente año, por lo que queda designado para el 2021”, expresan de forma muy lacónica en un extenso comunicado de prensa. En su lugar, diversos sacerdotes del Cabildo Catedral irán oficiando día a día los cultos.

Con todo, la celebración de la novena propiamente dicha no registra cambios en lo que a horarios se refiere: a las 19.30 horas comenzará el rezo del rosario, seguido de la eucaristía.

También en cuanto al aparato estético, el aspecto que presenta la novena de la Patrona es novedoso; mucho más austero que de costumbre. Desaparece el icónico dosel de terciopelo rojo bordado en oro que sirve de fondo cada septiembre y la Virgen de la Victoria ha quedado situada bajo el tabernáculo del altar mayor, rodeada de columnas y frisos de flores y algunos candeleros con cera. Frugalidad en medio de una nueva normalidad que, por otra parte, en cualquier momento podría experimentar algunos pasos atrás.

La Virgen de la Victoria ha quedado situada bajo el tabernáculo del altar mayor, rodeada de columnas y frisos de flores y algunos candeleros con cera

De hecho, la novena arranca teniendo en cuenta que, tal y como señala la propia Real Hermandad en su comunicado, “la evolución progresiva y acelerada de la pandemia ha obligado a ir adaptando, prácticamente a diario, el programa inicial de cultos para garantizar de la mejor manera posible la seguridad sanitaria de todos los intervinientes, valorando múltiples elementos que son necesarios tener en cuenta”.

Y al respecto de la tan austera presentación de la Virgen para los cultos, la Hermandad justifica que la evolución de los acontecimientos ha hecho que “en algunos casos el tiempo y trabajo invertido no vean fruto inmediato, pero Dios, que ve en lo escondido, lo recompensará”. Y continúa: “Por ello, estamos seguros que los fieles y devotos comprenderán que la Novena ha de celebrarse en unas circunstancias especiales, acorde al momento sanitario, manteniendo la solemnidad y dignidad que es propia de la Patrona de Málaga”.

Con todo, de cara al 8 de septiembre, la Hermandad no descarta en el mismo comunicado que el altar “luzca algunos cambios en su planteamiento”. Ese día, la misa estacional dará comienzo a las once y media de la mañana, con la presencia del obispo, Jesús Catalá. Por la tarde, en que se hubiera celebrado la procesión, la Virgen de la Victoria podrá ser visitada de 19.15 a 21.30 horas.

Otra de las novedades con respecto al plan inicial de la Hermandad tendrá lugar en torno a los días que se habían previsto en la Catedral para rendir visita a la Virgen de la Victoria. Inicialmente se anunció que se expondría a la Patrona hasta el domingo 13, sin embargo, según reza el comunicado, “atendiendo a la sugerencia de la Autoridad Eclesiástica el periodo de visitas a Santa María de la Victoria para veneración y contemplación cercana en la Capilla de Santa Bárbara de la Catedral los días siguientes a su festividad queda limitado del miércoles 9 al viernes 11”. Los horarios serán de 9.30 a 11 horas y de 11.30 a 17.30 horas. La Hermandad, con todo, subraya que todos los cultos están sujetos a modificaciones de última hora en función de la evolución de los acontecimientos. No sólo de la pandemia, visto lo visto.