Tras vivir la Semana Santa y la Pascua más extraña de nuestro tiempo, iniciamos el curso más incierto que se recuerda. Sin saber cómo evolucionará la pandemia, toda actividad de culto queda sujeta a las recomendaciones sanitarias. Y en lo referente al culto público, cabe empezar a pensar en otro año en blanco, al menos en la forma en la que estamos acostumbrados. A medio plazo, seguro que todo podrá enmarcarse en una anécdota para contar a las futuras generaciones, pero ahora toca vivir estos tiempos y no son fáciles, ni agradables. La respuesta del mundo cofrade a la pandemia ha sido multiplicando su acción social. Algo de lo que sentirse orgulloso, pues supone ser parte útil y viva de la sociedad a la que pertenecemos. Qué sinsentido sería ver a las cofradías de espaldas al pueblo, sin sentir cómo late, ni sus necesidades.

La labor social y asistencial debe seguir marcando la hoja de ruta en este nuevo curso que se inicia, inmersos en una pandemia que vuelve a repuntar. Pero esta crisis, como todas, ha destapado realidades que estaban en segundo plano y toca hacer frente como se pueda. El nivel de endeudamiento de muchas cofradías es insostenible sin la subvención íntegra de las sillas; y sin procesiones, no podrá haber nuevos repartos. Este primer envite se ha solucionado con un crédito millonario de la Agrupación de Cofradías, pero urge encontrar alternativas si la situación actual se prolonga en el tiempo pues las hipotecas no se pagarán solas. Que cada hermano sepa de la situación de su hermandad y sienta el problema propio porque quizá sea necesario meter el hombro.

Hace 18 años, empezó su andadura elcabildo.org. Con independencia del contexto, la información, el análisis y la opinión siempre son necesarias para formar un criterio propio

El nivel real de endeudamiento del mundo cofrade no se conoce con exactitud. Aunque trascienden números que marean. Cada gestión merece sus conclusiones propias, pero en este país acostumbrado a vivir entre el pelotazo y la burbuja, convendría que las cofradías supiesen vivir al margen de esta realidad. En algunos casos ya es tarde y toca campear el temporal; al menos que sirva para unir a todos sus hermanos. Aunque no haya procesiones a la vista, no son pocos los retos que hay sobre la mesa en este nuevo curso que iniciamos de la mano de Santa María de la Victoria.

Tal día como hoy, hace 18 años, empezó su andadura este proyecto editorial. Durante este tiempo ha tratado de adaptarse a las necesidades del momento, al objeto de poder contribuir desde la parcela periodística al mundo cofrade malagueño. Con independencia del contexto, la información, el análisis y la opinión siempre son necesarias para formar un criterio propio. Es el reto que cada año renueva este equipo, si algo nos ha dejado claro la pandemia -a quien aún no lo tuviese- es que el mundo cofrade es mucho más que las procesiones.

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