Erase una vez el hermano mayor de una cofradía y un periodista que intentaron reconciliar a los Caballeros Mutilados y a los «putos cojos» en torno a la cofradía del Cristo Mutilado. El hermano mayor y los representantes de ambos bandos ya están en el Cielo, mientras que el periodista sigue en su purgatorio terrenal.

Ocurrió que los miembros de la Liga Republicana querían salir en la procesión y hasta ahí las negociaciones marchaban por el buen camino. Pero en un momento de la reunión el republicano pidió que a la Liga se le nombrará hermana honoraria de la cofradía. Y ahí se plantó el «caballero».

Al periodista estuvieron a punto de echarle de su periódico porque la noticia de la reunión la publicó el periódico de la competencia

Lo peor fue el momento final de la ruptura de las negociaciones, cuando el republicano dijo que a él Dios le importaba un bledo y el nacional se levantó de la mesa diciendo que se habían equivocado de reunión porque una cofradía, pese a sus connotaciones políticas, no deja de ser una entidad religiosa.

Al periodista estuvieron a punto de echarle de su periódico porque la noticia de la reunión la publicó el periódico de la competencia, además de los problemas familiares que le acarreó el haberse implicado en un tema tabú para una familia de derechas.

Ha llovido desde entonces y ya tenemos el Cristo de la Clemencia. Se puede hablar sin tapujos del asunto. Y yo me alegro mucho por el periodista y por los que ya se habrán reconciliado en el otro mundo y que descansan en paz.