El Covid-19 vino para quedarse durante algún tiempo; mucho más de lo que cabía imaginar tras los primeros contagios. Siempre recordaremos la Semana Santa 2020 como la del confinamiento. Aquella en la que, más allá de que las cofradías no pudieron salir en procesión, como en tiempos pasados, tocó vivirla encerrados en casa, para tratar de frenar la expansión de un virus que sigue entre nosotros. Cada vez más personas tienen claro que la consigna debe ser aprender a convivir con él. Porque la vida sigue y hasta que la medicina gane el pulso a este coronavirus, hay que normalizar nuevos hábitos sin renunciar a vivir, incluidas las cofradías.

Aunque este nuevo curso avance de la mano de una segunda ola de la pandemia, es el momento de empezar a valorar cómo recuperar el culto externo, el gran elemento diferenciador de las cofradías respecto al resto de colectivos que conforman la Iglesia. Sobre la mesa está el debate de cómo celebrar la Semana Santa 2021, pero el culto externo va más allá de las estaciones de penitencia. En el inicio del mes del Rosario cabe abrir también este debate.

Hay cultos externos que sí serían perfectamente aptos en estos tiempos. Incluso necesarios, para contribuir a dar normalidad en estos momentos tan difíciles de digerir

El gran reto de la sociedad ahora mismo es superar la actual crisis sanitaria y mantener, en la medida de lo posible, el equilibrio de la economía. En paralelo, debe llegar una nueva normalidad a cada ámbito de la vida. El deporte, especialmente el fútbol, parece ser la punta de lanza, por su poder económico. Pero en todos los ámbitos, prácticamente, se han creado espacios de convivencia con el Covid-19 y es el momento de que las cofradías den un paso adelante.

Celebración del 400 aniversario del Gran Poder de Sevilla, en la plaza de San Lorenzo, este 1 de octubre. (@hdadgranpoder)

Aunque pocas celebraciones son más incompatibles con la actual pandemia que una procesión de Semana Santa, por su poder de atracción de las masas, hay cultos externos que sí serían perfectamente aptos en estos tiempos. Incluso necesarios, para contribuir a dar normalidad en estos momentos tan difíciles de digerir. Por ejemplo, la mayoría de rosarios públicos que se desarrollan a lo largo de cada mes de octubre, son perfectamente compatibles con las actuales recomendaciones sanitarias. Y en todo caso, siempre cabrían replanteamientos en su puesta en escena para que puedan desarrollarse. Durante el verano, patronas de distintas localidades andaluzas, principalmente, han protagonizado actos de este tipo. Incluso el Gran Poder de Sevilla ha pisado la calle este 1 de octubre para conmemorar su 400 aniversario, en un culto externo totalmente adaptado a las exigencias sanitarias actuales. Sin dudas, uno de los iconos con mayor poder de atracción, de llamar a los fieles, del orbe católico.

Si en estos tiempos se trata de aprender a convivir con el Covid-19, la vida cofrade debe seguir pese a la pandemia. Quizá ahora la religiosidad popular puede/debe jugar un papel incluso más importante, no sólo por su dimensión religiosa dado que en Andalucía las cofradías son mucho más. Gracias a Dios.

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