En pandemia también pasa el tiempo. Cuatro imágenes de la Virgen de distintas cofradías malagueñas han sido objeto o están en proceso de trabajos de restauración, que en su mayoría atañe a cuestiones de consolidación de policromía y conservación general de la talla.

Antes de que comenzara 2021, a mediados de diciembre, regresaron al culto la Virgen de los Dolores en su Amparo y Misericordia, de la Hermandad de Santa Cruz y la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos de la Cofradía de la Sentencia.

A comienzos de octubre, la Dolorosa de Santa Cruz fue llevada al taller del escultor Antonio Jesús Dubé Herdugo, escultor e hijo del autor de la imagen, el desaparecido Antonio Joaquín Dubé de Luque, que la gubió en 1983. Dubé Herdugo ha efectuado unas labores de restauración y limpieza general de la policromía, según expresa oficialmente la propia corporación del Jueves Santo, volviendo el 19 de diciembre a los pies del Cristo de la Victoria en su altar de la iglesia de San Felipe Neri.

La Virgen de Santa Cruz, ya en San Felipe. (A. C.)

El día antes, 18 de diciembre, quedó repuesta al culto la imagen de la Virgen del Rosario en sus Misterios Dolorosos en su capilla de la iglesia de Santiago. Las labores se han reducido a la limpieza y conservación de la imagen y han sido llevadas cabo por el restaurador Francisco Naranjo Beltrán en un plazo de apenas un mes.

El mismo Francisco Naranjo, a poco de finalizar su intervención en la titular de la Sentencia, recibió en su taller a la Dolorosa vecina: la Virgen del Amor de la hermandad de Jesús ‘El Rico’, para unos trabajos de similar calado que deberán finalizar en un corto espacio de tiempo.

 

El Amparo: la enésima intervención

Más complejos son los trabajos que está efectuando el escultor cordobés Antonio Bernal en la Virgen del Amparo, titular de la Cofradía de la Pollinica. La imagen, retirada del culto a finales de diciembre, viaja a Córdoba para, según expresa la propia Hermandad, “mejorar la encarnadura general de la imagen, sanear los daños estructurales y los defectos de volumen en cuello y cabello”, además de repasarse “los defectos de la última intervención (Dubé de Luque, 1988) en la zona de los ojos y se añadirán nuevas pestañas de pelo natural”.

 

La Virgen del Amparo es una de las tallas marianas con más restauraciones y remodelaciones, si atendemos a su relativa corta historia (fue tallada por el cordobés Antonio Castillo Ariza en 1947). Documentadas están las intervenciones de Juan Abascal en 1979, la de Antonio Leiva al año siguiente y la efectuada por Dubé en 1987-88, que le imprimió sus evidentes grafismos. Además, en 2016, el escultor David Anaya, a la sazón vestidor de la imagen, talló las actuales manos en sustitución de las gubiadas en su momento por Juan Abascal a finales de los setenta.

Para este proceso, se ha creado una comisión de seguimiento a  iniciativa del historiador Juan Antonio Sánchez López, formado por directivos de la Hermandad y personal especializado, en aras a procurar “mantener la estética de la imagen sin alteraciones significativas”, expresan fuentes oficiales.