Gustará en la medida que guste la obra de Andrés Mérida. Porque este pintor de raíces algecireñas, imprescindible en el panorama de la plástica malagueña contemporánea y autor del cartel de la Semana Santa de Málaga de 2021 presentado este domingo, ha sido una vez más honesto al cien por cien con su obra.

Y no es una perogrullada, porque ha habido ejemplos en los que, a la hora de enfrentarse a realizar el cartel de la Semana Santa de Málaga, consagrados autores han renunciado a sus grafismos en virtud de la búsqueda de una aceptación más masiva. Error; porque cuando se escoge una firma, se hace con todas las consecuencias.

Controvertido y sin concesiones a ese copiar la estampita, tan al uso y reclamado por ciertos sectores cofrades, la incursión de Andrés Mérida en la cartelería cofrade ya contaba con ejemplos en cofradías como la Paloma (2008), Estudiantes (2015) o Fusionadas (2020), y en todos fue dando rienda suelta a su estilo: rostros alargados, trazos confusos de cerca que luego toman forma al alejarse… en definitiva, lienzos de gran impacto visual que, obviamente, nunca han concitado -ni buscado- la unanimidad del respetable ni, mucho menos, del no tan respetable. La Agrupación de Cofradías acierta incorporando a su galería una firma cuya ausencia no se entendería.

Cartel de la Semana Santa 2021, de Andrés Mérida. (@cofradiasmalaga)

Agradeciendo esa honestidad con su estilo, Mérida propone una llamada a la introspección, a la reflexión, en una temática cruenta en donde la ciudad acaso se encarga de aportar el bálsamo que suaviza la escena.

En efecto, el centro del cartel es un perfil de Cristo sostenido por dos sábanas que retrotraen directamente a la escena del descendimiento de la Cruz. La imagen nace a partir de trazos a priori confusos y nerviosos y en tonos bermejos que se recortan bruscamente en un uniforme fondo azul que emula el cielo de Málaga. Para incidir el carácter local de la obra, se alza desde la zona inferior del cartel una biznaga que casi alcanza el rostro del Señor inerte. A través de esta flor que, como es sabido, no es natural sino que se manufactura, el artista ha querido reconocer a los artesanos que trabajan para y por la Semana Santa.

Cartel de Hohenleiter, oficial en 1931 y 1962. (@cofradiasmalaga)

Pero una vez más, se evidencia que lo moderno sólo es posible mirando a lo clásico. Tanto en el modelo del Cristo -en el que algunos queremos ver la estampa de perfil del desaparecido Cristo de Mena- como en la presencia de la flor como ofrenda elevada, cabe hallar una relectura de la etapa dorada de la cartelística, en concreto de la obra del gaditano Francisco Hohenleiter, que fue cartel oficial en las ediciones de 1931 y 1962. En la obra de Mérida no son rosas de ofrenda, sino una biznaga la que, además, parece esperar el cuerpo para emplear sobre el rostro del Señor su poder balsámico. Un descendimiento de Cristo a la ciudad que la aguarda, como las tres Marías en el Calvario, para preparar su cuerpo de cara a su entierro.

La composición se completa con una tipografía digital, sombreada y de líneas bastante básicas, insertada por el propio artista frente a otras ediciones que tuvieron que ser añadidas posteriormente en imprenta al carecer de rótulo alguno de primera hora.

 

El cartel, anécdota en medio de un acto desmesurado

Aunque el acto tenía como centro la presentación del cartel, una vez más, y desde que la Agrupación de Cofradías decidió convertir la entonces sencilla cita del Salón de los Espejos en un evento rimbombante de corte social, el acto se fue de medida en tiempo.

Para muestra, el cartel se descubrió tras cincuenta minutos cubiertos de intervenciones protocolarias, con pocos titulares, una tras otra, de patrocinadores y autoridades, así como después de la proyección de un vídeo relatando el proceso de hechura del cartel, lo que provocó que la obra se autofiltrara dentro del mismo acto antes de descubrirse el cuadro. En total, el evento duró en torno a una hora y media. ¿Es necesario?